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Respecto a la estrategia fiscal ambiental presentada recientemente

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En soledad institucional y en ausencia del ente rector de la temática medio ambiental en el país, el Ministerio de Finanzas Públicas (Minfin), presentó el pasado jueves un documento que titulo como una estrategia fiscal ambiental

Según el Minfin, esta estrategia busca promover el desarrollo sostenible y económico en beneficio de la población, con el estímulo de actividades de emprendimiento económico y responsabilidad social empresarial, basadas en el respeto al patrimonio natural de la nación y la promoción del medio ambiente sano y equilibrio ecológico.

La estrategia se basa en: a) Calidad del gasto y compra pública; b) Asistencia financiera municipal; c) Modelos fiscales ambientales; d) Gestión de riesgos fiscales y contingencias ambientales; e) Acceso a financiamiento verde y climático relacionado.

Entre los objetivos propuestos están el de velar por la calidad del gasto administrativo, promocionar las buenas prácticas ambientales, que reduzcan costos y la contaminación ambiental, huella de carbono y mejora la gestión de residuos sólidos y conservación de recursos hídricos.

Celebro esta iniciativa, puesto que para nadie es un secreto la precariedad del patrimonio natural nacional, por lo cual todo esfuerzo siempre es bien recibido, principalmente si viene del ente de hacienda pública. Sin embargo, me llama la atención algunos elementos; primero por qué no se tomó en cuenta en el desarrollo de dicha estrategia a las instituciones del sector ambiental en el país, entiéndase, MARN, CONAP, INAB; las autoridades de los lagos, INSIVUMEH, universidades u otros entes relacionados.

Segundo, pese a esta racionalidad avanzada en función de mejorar la calidad ambiental en el país, esta voluntad no se refleja en el anteproyecto de presupuesto de las instituciones que velan por la calidad ambiental en Guatemala, el anterior ministro que recién renuncio nos llenó de deudas, sin embargo, el presupuesto del Ministerio de Ambiente es el más enano de los 14 Ministerios.  A priori pareciera una contradicción en sí misma.

Otro elemento a llamar la atención es que se enumeran importantes iniciativas, sin embargo, no se especifica la ruta para alcanzar los objetivos propuestos, es como hablar de la importancia de los recursos hídricos, la necesidad de normar el uso y tratamiento de este bien público, pero tener sentido de realidad que probablemente mis bisnietos no lleguen a ver una Ley de Aguas en Guatemala por razones ya conocidas.

Reitero mi agrado por la presentación del referido documento, sin embargo, la discusión debe ser más profunda, pasa por hacer acuerdos con los sectores económicos y sociales del país, donde se priorice el rescate, cuidado y protección ambiental de los bienes y servicios que la naturaleza nos provee.

Pasa por hacer ejercicios de valoración económica de estos bienes y servicios ambientales para identificar los umbrales racionales de uso óptimo, los cuales seguramente estamos agotando sin que su beneficio se vea reflejado en la mejora de la calidad de vida de la población que vive en el entorno donde se explotan dichos servicios.

Aunque pareciera demasiado romántico hablar de acuerdos, es la única vía que nos llevara a superar nuestras principales problemáticas, en este caso la relacionada con la degradación ambiental.

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