Home > Columnas > La interculturalidad y la paz

La interculturalidad y la paz

#TanmiTnam

Recién el 21 de este mes, se celebró el día internacional de la paz, fecha que de alguna manera pasó desapercibida porque los pueblos de Guatemala tienen la atención puesta en cómo es que hay compatriotas que poco quieren al país porque están deseosos de seguir con las prácticas de corrupción e impunidad sin importarles el daño que causan al desarrollo y a la paz que tanto necesitamos permanentemente.

La paz necesita del reconocimiento, participación y representatividad de los pueblos que junto a la práctica de los derechos humanos individuales y colectivos hagan posible un ambiente lleno de justicia, respeto y equidad para  que sean los referentes que den luces a las familias, instituciones y organizaciones que permitan disfrutar de confraternidad, reverencia mutua y esfuerzo conjunto que permitan fortalecer el diálogo entre personas, entre pueblos y entre países. La práctica del derecho a la vida, al bienestar y a la democracia es vital para la paz. No más odio, rencor, egoísmo y desconfianza entre personas y familias.  No a la tiranía, engaño, corrupción y falsas promesas del gobierno a su pueblo. No más guerras entre los pueblos y Estados del mundo.  Los pueblos de Guatemala deben estar libres del hambre, la miseria, la desnutrición, el analfabetismo y el control de los recursos en pocas manos porque  imposibilitan vivir en paz.

Conocer bien a las demás personas, saludarlas y entablar diálogos por la búsqueda de un ambiente familiar y comunitario libre de venganzas, imposición de ideas, exceso de valoración a la acumulación de recursos a precio de cualquier acto negativo.  Es necesario entablar diálogo entre culturas y  pueblos para que de manera conjunta se busquen las soluciones a la exclusión y al racismo.  El Estado de Guatemala tiene la obligación de reconocer a los pueblos que lo integran, democratizar los servicios públicos y que el funcionamiento de las instituciones oficiales esté libre de discriminación e imposición de prácticas en menoscabo de los conocimientos y valores con que cuentan los pueblos originarios. El reconocimiento, estudio y comprensión de la multietnicidad es clave para la construcción de la interculturalidad en nuestro país.  Con la interculturalidad estamos abonando positivamente a la construcción de la paz para las futuras generaciones.

Los Estados interesados en posibilitar la vivencia de la paz para todos sus habitantes, deben identificar las concepciones y prácticas de vida que hay en contextos donde la multiculturalidad y el multilingüismo son componentes inevitables de la cotidianidad para que con esta diversidad conduzcan los destinos de los pueblos desde un proyecto político común que propicia bienestar y plenitud de vida haciendo uso de los servicios públicos y la participación en todos los niveles.

En la diversidad de concepciones de vida, hay tantos medios de vida, algunos ven la salud y el bienestar de la tierra, otros toman a los recursos naturales como medios para hacer dinero, otros piensan en la vida de todo lo que existe y muchos talvez piensen solamente en la otra vida.  Con la democracia basada en personas y pueblos es posible alcanzar la paz para todas y todos. De la mentalidad democrática, de corazones abiertos al amor y el aprecio por la vida aspiramos a tener paz al interior de las familias, aquí deben aprender las niñas y los niños a identificar lo bueno para vivir en paz.  Las instituciones tienen la obligación de insistir y aplicar alternativas que hagan disminuir la pobreza, la desnutrición, el hambre y las guerras que imposibilitan vivir en paz.

TEXTO PARA COLUMNISTA
.
.