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Soberanía pilar del estado: CICIG un veneno invasor y divisor

#Desde Mi Trinchera

Si bien es cierto la ley es única y dirigida para todos sin exclusión alguna, es imperante protegerla y no dejar que su interpretación se defina como un mero juego de intereses políticos al servicio de persona u organización en particular.

La lógica y la interpretación jurídica Constitucional no deben pelear jamás con la verdad, e imponer la desgracia y el mal basándose en “derecho mal habido”.

Formularé una serie de preguntas que en el silencio de su lectura podrá responder.

Suponiendo que la Corte de Constitucionalidad diera tramite a un amparo interpuesto por un abogado afín a las pandillas, y resolviera por unanimidad a favor de una ley que obliga al Estado a ejecutar medidas que hagan que “usted” de vivienda y alimentación a asesinos y extorsionistas, con el pretexto de brindar “oportunidades” de reinserción a estas escorias en nuestra sociedad; ¿usted sería capaz de aceptar y cumplir esta disposición  a sabiendas que es una “orden inconstitucional” que viola sus derechos y expone a su familia?, sería tan ciego para aceptarlo únicamente porque cinco magistrados que son elegidos y no electos, que son humanos no dioses, que pueden ser comprados o influenciados por sus pasiones ideológicas, ¿estaría usted de acuerdo que el Organismo Ejecutivo y el Señor Presidente como representante de la unidad nacional accediera, sin hacer valer el artículo 156 constitucional de la no obligatoriedad de órdenes ilegales?, el mencionado artículo reza que,  “ningún funcionario o empleado público , civil o militar, ésta obligado a cumplir órdenes manifiestamente ilegales o que impliquen la comisión de un delito”, ¿porque muchos miran y usan la Corte de Constitucionalidad como un Supra Poder que ejerce potestad por encima de los tres Poderes únicos y legítimos de nuestro Estado, usted estaría de acuerdo a bajar la cabeza y dejar que su hogar y familia sea destruido por un delincuente invasor?

Los funcionarios y autoridades que ejercen el poder dentro del mismo Estado en nuestro sistema político “democrático” ejercen su autoridad en representación de las mayorías, que lastimosamente en un país como el nuestro a falta de educación e interés del mismo sistema representan la ignorancia y la cobardía.

Si teníamos dudas de la parcialidad de nuestra Corte de Constitucionalidad, su pleitesía, servilismo y compromiso nefasto con sectores perversos que quieren llevar al país a ser gobernado por una minoría que es rechazada por la mayoría de guatemaltecos, ese mísero sector que actúa inspirado por interés personal y el de extranjeros que en su desgraciada y sucia arrogancia han entrado a Guatemala manipulando y engañando, utilizando nuestras ansias y esperanzas  por salir de la pobreza generada en parte por gobiernos y funcionarios corruptos que miran a nuestro Estado como un mero botín para saquear.

Jamás debemos olvidar que nuestra soberanía es pilar fundamental para que exista un Estado libre, independiente, pese que algunos personajes apátridas y traidores les gusta decir que la soberanía de las naciones es ahora un simple escudo de dictadores y gobernantes, algo totalmente falso y que causa repudio; quienes aseveran semejante estupidez sueñan con un país gobernado por extranjeros, sueñan que el experimento que nació en el laboratorio de la ONU llamado CICIG logre convertir a nuestra patria en el primer país de la Organización de las  Naciones Unidas Socialistas (“ONU´S”).

Es deber como guatemaltecos defender nuestra soberanía ya que la misma radica en el pueblo; apoyando a nuestras legitimas autoridades y Organismos Legislativo, Ejecutivo y Judicial ante los atropellos de una Corte de Constitucionalidad, ante las acciones y abusos de un nefasto Procurador de los Derechos Humanos, que hoy por hoy es nada más que el defensor, títere y cholero al servicio de un colombiano que vino a Guatemala a poner en práctica toda la porquería ideológica que no pudo desarrollar en su país Colombia, un país que lo repudia y es conocido como un  delincuente al servicio de los grupos terroristas como las FARC, uno que quiso usar el derecho y la justicia colombiana para consolidar sus sueños bizarros de izquierdista parásito.

Debemos entender que es competencia exclusiva del Estado guatemalteco representado por el Poder Ejecutivo mantener las relaciones de cooperación con los Estados que demuestran un respeto reciproco sin ingerir o interferir en asuntos internos que son de exclusiva competencia de nosotros como nación libre y soberana. Así mismo ninguna persona, sector o extranjero puede asumir de ninguna forma el papel de ejecutor del Poder Público amparándose en un convenio internacional.

Es inaudito que una Comisión Internacional como lo es la CICIG,  que nació con una vigencia de dos años y que por medio de prorrogas, de una “comisión de cooperación” haya pasado a ser una fuerza de internacional de intervención e imposición, ha convertirse en un “Estado incrustado dentro del mismo Estado”, afirmando descaradamente que su mandato ésta por encima de nuestra Constitución Política y nuestras leyes ordinarias, que hayan convertido a nuestras instituciones y tribunales colegiados en bandas de prevaricadores y delincuentes judiciales; como claro ejemplo la Corte de Constitucionalidad que de sus atribuciones constitucionales como lo son la de conocer y resolver lo relativo a cualquier conflicto de jurisdicción en materia de constitucionalidad, emitir opinión e interpretar las controversias y acciones que puedan atentar contra la misma Constitución , hoy en día es la máxima violadora de la misma y responsable de resquebrajar nuestro legítimo Estado de Derecho, usurpando funciones y atribuciones que no le competen, al volverse en una Dictadura al de guatemaltecos traidores y extranjeros invasores.

El convenio suscrito entre las Naciones Unidad y el Estado de Guatemala no se le puede otorgar las mismas condiciones que se suscriben entre dos Estados, ya que la ONU no lo es, el convenio que da vida a la CICIG indica que sus objetivos fundamentales es “apoyar, fortalecer y coadyuvar a las instituciones del Estado de Guatemala encargadas de la investigación penal, de los delitos cometidos por cuerpos ilegales y aparatos clandestinos de seguridad que  operaran en el país, jamás de imponer sus políticas y mucho menos romper con el Orden Constitucional, ya que en la práctica se extralimitaron violando los principios elementales de respeto, y lo que es peor violaron nuestras leyes y pisotearon la dignidad de todo un pueblo.

La ayuda jamás se podrá imponer, existe un viejo refrán “la comida ni a la fuerza es buena” y ahora estamos en un momento donde la Corte de Constitucionalidad ya politizada y cooptada quieren proveer de falsa “legalidad” a un desgraciado personaje invasor y proclamar la CICIG como un nuevo “Estado Internacional” al servicio de un Rey llamado António Guterres Secretario General de la ONU.

¿Qué hay detrás del capricho por parte del Secretario de la ONU Antonio Guterres por mantener como Comisionado de CICIG a Iván Velásquez, pese que esa decisión significa violar la soberanía de una nación y llevarle al borde del caos y violencia política?

¿Será que existe acaso algún interés ideológico de la mano con el económico, o simplemente se convirtieron en vulgares ladrones con credenciales diplomáticas, robando y lavando dinero con toda impunidad por medio de la Comisión?… Tengamos siempre presente que al final nadie fiscaliza los fondos con que opera la CICIG, y no sería la primera vez que la ONU estaría envuelta en algún escándalo derivado de ilegalidades que cometen amparados bajo su bandera que hoy por hoy lejos de procurar la unidad entre las naciones libres del orbe, se convirtió en una legión intervencionista y colonizadora.

TEXTO PARA COLUMNISTA
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