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¡Feliz Día Abogados!

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Jean Giraudoux escribió que “No hay mejor forma de ejercitar la imaginación que estudiar la ley. Ningún poeta ha interpretado la naturaleza tan libremente como los abogados interpretan la verdad.” El 24 de septiembre es un día conmemorativo dedicado a la noble profesión de la abogacía, como recordatorio de los deberes que los guatemaltecos tenemos para con la aplicación de las leyes y la justicia.

Desde sus inicios, según el acuerdo emitido el 23 de septiembre de 1964 por el presidente Enrique Peralta Azurdia, esta celebración honra a los abogados a través de diversos festejos para conmemorar su profesión, que tiene su origen en el día de la Virgen de La Merced, patrona del gremio y de la orden mercedaria de redención de cautivos.

Los abogados tienen conocimiento en los ámbitos penal, laboral y comercial, entre otros. Esta es una profesión que requiere mucha responsabilidad, pues en sus manos esta defender a la sociedad y luchar por la justicia y la verdad; así como asesorar y defender los derechos e intereses en materia jurídica de otra persona y representarla en una disputa.

La profesión legal tiene sus orígenes en la antigua Grecia y Roma, y con el tiempo fue evolucionando hasta que los defensores adquirieron más estatus. El mundo de la Abogacía es hoy en día tan popular y prestigiosa que es una de las ocupaciones que concentra gran demanda en nuestra sociedad. Es una profesión atractiva, y muchos jóvenes escogen esta carrera universitaria debido a que es icono de justicia, prestigio y prosperidad económica.

Hollywood ama las películas sobre abogados porque contienen drama, acción, humor, suspenso y ética; todo en uno. Hay numerosas películas, e incluso diversas series de televisión sobre el mundo de la abogacía que nos han ilustrado sobre el sistema judicial. En ellas se explican con elegancia y sencillez conflictos jurídicos de notable tensión dramática. Algunas totalmente ficticias, y otras basadas en casos criminales de la vida real que han terminado ganando un Oscar.

Estas series televisivas y películas han realzado la profesión y han inspirado a muchas personas a convertirse en héroes sin capa que luchan contra el crimen para hacer prevalecer la justicia y la verdad. Pero asimismo, ha mostrado el otro lado de la moneda; abogados que rosan o traspasan los límites éticos, para defender a cualquier costa a sus clientes y ganar los casos. La épica batalla entre el bien y el mal.

Mientras Hollywood nos muestra las dos caras de la moneda, es importante reconocer y exaltar el rol vital que los abogados a menudo juegan en la preservación, promoción y protección del Estado de Derecho en la sociedad. La historia está repleta de ejemplos de abogados valientes que han luchado contra las injusticias, corrupción y la protección de los derechos humanos; hablando la verdad y enfrentando a aquellos que han ido más allá de los límites de la ley.

Los abogados han desempeñado una gran labor para lograr un cambio muy necesario en la sociedad, porque contribuyen a desarrollar políticas y leyes que benefician a los ciudadanos. Aunque a menudo se desprestigia su labor, a través de la historia han logrado cambiar el mundo debido a su dedicación y devoción al bien común de todos. Desde luchar para acabar con la esclavitud y la discriminación racial, hasta lograr la protección del consumidor y promover la justicia y la igualdad.

Entre los grandes abogados de la historia encontramos a: Marco Tulio Cicerón quien veía la justicia como la más alta virtud humana, y su trabajo sobre la ley contribuyeron en gran manera a la ley romana. Domicio Ulpanio, jurista romano, cuyo legado ha moldeado la ley de más de 60 países. Abraham Lincoln, quién emitió la Proclamación de la Emancipación, liberando a más de 3.5 millones de esclavos bajo el principio de la igualdad humana expresado en la Declaración de Independencia de Estados Unidos.

Y el abogado más grande de todos los tiempos, Jesucristo, quien representa a aquellos que depositan su fe en Él, limpiándolos de toda injusticia. “Si alguno, hubiere pecado, abogado tiene para con el Padre, a Jesucristo el justo (1 Juan 2:1). El abogado defensor sin precedentes que llevó nuestra condena para librarnos del juicio de Dios, no sobre la base de nuestra perfección sino de su expiación, porque se ofreció voluntariamente para morir por nosotros.

A esta lista se suman muchos más, que con su compromiso con la práctica de la ley, sus clientes y su verdadero valor se convierten en modelos a seguir. Grandes defensores de la justicia que no se encuentran en los libros de historia, pero que con su dedicación y desempeño han contribuido a un mejor país.

Guatemala más que nunca necesita de abogados proactivos, honestos y éticos que brinden soluciones que nos permitan avanzar juntos de una forma pacífica y constructiva, preservando “los intereses eternos e inmutables de la verdad y la justicia”. Instó a toda la familia del Derecho a seguir ejerciendo con orgullo, transparencia, ética, honorabilidad, esta querida profesión. ¡¡Feliz Día Abogados!!

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