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El consenso y no la imposición

#GuatemalaAlRescate

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La política es el arte de lo posible, y una de las obligaciones de un político es crear las condiciones para producir los cambios que requiere un país, Guatemala vive momentos cruciales que afectan el perfeccionamiento de su democracia y su futuro y necesita cambios profundos en su sociedad.

Los Estados, así como los seres humanos están en permanente evolución, necesitan cambiar y ajustar su estructura y funcionamiento a los nuevos tiempos y a los contextos coyunturales que atraviesan, por ello observamos que, en nuestro país en los últimos 3 años, este ha sufrido una gran crisis política producto de la lucha en contra de la corrupción.

Desde la administración del presidente Otto Pérez Molina hasta la del presidente Jimmy Morales actualmente en el poder, el país está atravesando por una profunda transformación y una clara redefinición del papel del Estado y de la Administración de Justicia, proceso de cambio que se inicia con investigaciones en materia de corrupción y que ha dado como resultado expresidentes, exfuncionarios de gobierno, diputados, alcaldes, empresarios, encarcelados por estos hechos.

En este camino de transformación de la justicia se han cometido muchos errores, no obstante, el país ha cambiado y la demanda ciudadana es a que los políticos actúen con transparencia, que se fortalezca la democracia sobre la base del fortalecimiento  de la justicia como su piedra angular, pero a la vez nuestra sociedad debe de aprender que cualquier reforma que se quiera emprender en el país requiere un consenso mínimo social ya que estas no se pueden imponer de manera unilateral, la historia y la experiencia demuestran que cada vez que se intenta llevar a cabo una reforma sin los consensos necesarios el resultado es división, confrontación y caos lo que nos puede conducir a un enfrentamiento social innecesario,  de allí la importancia  de dialogar, consensuar y concertar las propuestas  para lograr las reformas que el país  requiere.

La democracia como un sistema de vida y un sistema político necesita el involucramiento activo de sus ciudadanos para poder llevar hacia adelante los cambios que la sociedad necesita en una coyuntura determinada, esas transformaciones que la propia sociedad demanda solo son posible con un consenso social que se logra a través de la concertación.

La concertación como mecanismo político de lograr acuerdos a través del dialogo no está libre de obstáculos, es muy difícil entablar un dialogo cuando personas o sectores no creen en la concertación como un mecanismo democrático para solucionar las diferencias y poner fin a problemas políticos que afectan un país, por muy grave que sea un problema político hay que apostar a las cosas que nos unen y no a las que nos dividen, hay que tener absoluta claridad  que el diálogo y el consenso son componentes básicos  para fortalecer la gobernabilidad y la democracia y mientras más amplia sea la participación de diversos  actores de la sociedad, mejores y mayores  serán los  resultados para el país.

Siempre se debe de insistir en el diálogo como el mecanismo en busca de consensos, es un camino difícil, pero este nos puede llevar a puerto seguro y a evitar confrontaciones innecesarias que pueden tornarse muy peligrosas para la sobrevivencia de la propia democracia, por lo que todos debemos de actuar con sensatez, conciencia y prudencia en los momentos difíciles que vive nuestro país.

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