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Educación y ciudanía

#TanmiTnam

Se percibe que la educación guatemalteca ha descuidado la formación de la ciudadanía que se refleja en las generaciones adultas como en las generaciones jóvenes, dedican poca atención al ejercicio de las obligaciones para aportar constructivamente por el estudio y solución de los problemas sociales, económicos y políticos. Nos dificulta hablar de violencia, corrupción, impunidad, persecución, hambre y desnutrición en todos los niveles educativos. Cuando de denunciar se trata, nos invade el miedo, el terror y la muerte. Hace falta dedicar tiempo para ejercer nuestras obligaciones con el país, hecho que se complica para la mayoría de guatemaltecos porque no cuenta con datos históricos acerca de los temas críticos que ha venido padeciendo la población porque escasean las instancias dedicadas a la formación ciudadana. Tenemos que reconocer que la formación del futuro ciudadano se reduce a desfiles, dibujo de símbolos patrios y repetición de algunas fechas históricas. Poco o nada aparece el estudio detenido de la exclusión, la dictadura, el Estado racista y el maltrato al medio ambiente.

Es importante la práctica de valores que debe guiar la formación de la ciudadanía tal el caso  del respeto hacia los miembros de nuestra familia, a otras personas, a las mujeres, a las niñas, a los niños y al medio ambiente. En contextos donde existen varios pueblos, el respeto es importante porque reconoce y posibilita entablar diálogo con personas que tienen otro idioma, otra visión del mundo, otras formas de cumplir sus responsabilidades por el bienestar de todos.  Por su parte, la participación propicia buscar espacios o instituciones que facilitan orientaciones y prácticas que permiten a la persona o al ciudadano se involucren en la discusión y búsqueda conjunta de la solución de un problema o estudiar el contenido de una coyuntura política y los conocimientos necesarios para el desarrollo del país.  La participación se puede ubicar en distintos niveles, por ejemplo en la comunidad, en el municipio, a nivel de departamento y a nivel nacional para tratar el progreso de la comunidad, la actuación de las autoridades locales y municipales, el uso de los recursos públicos, la educación de la niñez o la violencia en la comunidad.

En tanto la solidaridad, se refiere al apoyo voluntario, libre y bien intencionado para adherirse junto a otros en la solución de cuestiones que tienen que ver con causas comunes de la comunidad y de los pueblos. Es la colaboración que se forma entre dos o más personas para tratar intereses de la aldea, del caserío, del pueblo o del Estado. La solidaridad no es compatible con el egoísmo, la indiferencia y el odio. Otro valor importante que la escuela debe inculcar a los futuros ciudadanos es  la igualdad que consiste en reconocer y tratar a todas las personas con los mismos derechos y obligaciones. La igualdad es incompatible con la injusticia, la imposición, la exclusión y la discriminación.

Tener presente que uno de los ejes de la educación que refiere la UNESCO es “aprender a vivir juntos y a convivir con los demás” cuyas acciones parten del reconocimiento de otras personas, darse cuenta que existen otras culturas y pueblos y que la alegría de otros individuos tiene que ver con mi alegría de vivir. La práctica de valores políticos, sociales y culturales en la educación escolar para la convivencia armoniosa y pacífica, son fundamentales en países donde las características que sobresalen son la multietnicidad, el multilingüismo, la diversidad de formas de ver el mundo, la exclusión por motivo de etnia y credo.

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