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¿Dónde está la Democracia Ciudadana ante la problemática de la CICIG en Guatemala?

#NuevaSociedad

Para el escritor Vander Blig u. a. (2002)  una “competencia es definida como la habilidad de actuar de manera responsable y adecuada en un determinado contexto, en donde al mismo tiempo es posible integrar conocimientos complejos, aptitudes y actitudes”.  Para hacer realidad la competencia ciudadana la educación debe formar ciudadanos (as) responsables capaces de conocer, interpretar, opinar y sobre todo actuar de acuerdo con las circunstancias sobre situaciones políticas y sociales complicadas que le atañen a cada uno y a nivel colectivo.  

Tienen que ser formados como personas y como ciudadanos que los califique para interiorizar, valorar y desarrollar capacidad cognitiva adquirida, por medio del conocimiento y de la práctica diaria, poder entender, captar y aplicar los contenidos que obtiene sobre diferentes fenómenos que vive, estudia y analiza en su vida cotidiana y en su práctica escolar. El aprendizaje hace capaz al sujeto cognoscente de reconocer, plantear y opinar sobre las situaciones sociales, así como de procesar sus respuestas en escenarios conocidos o nuevos, para actuar en consecuencia.

La educación ciudadana prepara y capacita para  generar y fortalecer en cada ciudadano (a) valores democráticos centrales y de fondo como son la participación y acción la ciudadana. Lo que significa en primer lugar que todos y cada uno entienda el significado de la importancia y de potencialidad que tiene el concepto de ciudadanos para la vida política nacional y en especial en  el proceso de consolidación de una democracia ciudadana actualizada. Para cada uno poder dimensionar el significado que cada uno tiene en el voto y de la opinión para la toma de decisiones colectivas es esencial para garantizar una democracia madura. Cada  uno es y vale igual a todos los demás -igual que el presidente- para  opinar, representar, criticar, proponer, hacer, dirigir y fortalecer el sistema democrático. El supuesto básico de este planteamiento es  que todos tienen que reconocer y aceptar a los demás como otro igual a así mismo, como otro ciudadano en el sentido político de que todos (as) tenemos igual derecho de votar, representar y ser representados. Este principio es fundamental en situaciones como la coyuntura actual. Utilizar frecuentemente estas prácticas permite mostrar  y avanzar  una conciencia social  de compromiso con la dinámica nacional que es fundamental para la toma de decisiones relacionadas con el desarrollo social y económico que asegure además de lo político, la igualdad económica con el derecho al trabajo que es tan necesario  para lograr disminuir la brecha y las diferencias materiales entre la población que tanto necesita este país para poder vivir en  paz y armonía.

Según la UNESCO en el año 1998 redefinió la función de las escuelas, en el sentido  que la sociedad espera que estas instituciones reforzaran sus funciones y apuntaran a crear una sociedad nueva, no violenta. Perfila a la sociedad como  como un centro educativo capaz de generar, aplicar, recrear y distribuir democráticamente los conocimientos científicos y tecnológicos para los más amplios sectores de la sociedad. Este es un contexto de fondo sobre el cual todos los guatemaltecos deben volver su mirada.

La responsabilidad social de la educación es el compromiso que se asume para vincular y construir conocimiento y para generar el desarrollo de personas críticas y útiles a la sociedad, autónomas de pensamiento, capaces de decidir,  accionar y tolerar acorde con competencias como 1) la habilidad de trabajar en equipo, 2) Habilidad para el trabajo independiente y de autogestión, 3) disponibilidad para esforzarse, 4) habilidad de comunicación, 5) conocimientos profesionales amplios,  6) sentido de responsabilidad, 7) habilidad de analizar y decidir, y, 8) orientación al éxito.

La coyuntura actual respecto de la CICIG: Tomando en cuenta el listado de competencias anteriores como un marco de referencia para analizar este hecho, el Presidente no cuenta con casi ninguna. Como ciudadano antepuso intereses particulares (personales o de grupo) ante la decisión que tomó y las declaraciones públicas que dio sobre el rechazo a la CICIG. El grupo que lo acompañó no es el más indicado, dio una impresión de autoritarismo. Hizo pública su decisión y declaración, sin establecer previo o ningún acuerdo o diálogo con los demás poderes del Estado como lo establece la ley. Menos aun tomando en cuenta la opinión de ciudadanos comunes. En una democracia el soberano siempre es el pueblo según la manifestó Rousseau hace más de un siglo, el pueblo no se equivoca pues la masa pensante de este país debe de estar presentes en situaciones como ésta, ya que lo afecta directamente. Con esta decisión se le pasó por encima. La decisión de una sola persona afectó al país, aunque personalmente Morales crea que ganó.

Efectivamente el Presidente es el representante de todos los ciudadanos al ser electo por elecciones libres, a pesar de que en su caso tiene fuertes cuestionamientos al respecto. Más, por esto debe tomar en cuenta el mayor consenso posible para realizar decisiones tan importantes como la expulsión del  Comisionado. Esto tiene que ser una decisión pública, no personal pues según lo actuado pareciera que es Guatemala la que está arremetiendo contra una institución internacional de importancia global como es la ONU. El escaso acuerdo y diálogo en este caso le van a generar tanto al país como al Presidente menos credibilidad de la que hasta ahora tiene, por las consecuencias políticas que estas decisiones están generando al interior y al exterior del país. Un primer resultado fue la decisión que tomó la ONU de prohibir la entrada de J. Morales a la 73ª Asamblea General que se va a realizar en estos días. Aunque posteriormente por influencia de presidente norteamericano se aceptaron algunos cambios. De todas maneras esto traerá más cuestionamiento y aislamiento político a la débil democracia guatemalteca.

El dialogo es la principal vía para la paz y la democracia ciudadana. Son la fuerza principal. No la arbitrariedad o la imposición de intereses particulares como este. Tomando en cuenta las definiciones de competencias dadas, otros debieron ser los protagonistas. No militares que es la parte represiva del Estado, para comunicar esta decisión por su trascendencia, que ha generado reacciones muy negativas tanto al interior como al exterior. Un buen número de las democracias más avanzadas del mundo se están pronunciando y rechazando la decisión de Morales. Estos son países que han luchado históricamente más por consolidar democracias ciudadanas en el mundo. Por sus avances y resultados tienen conciencia de la importancia y de las dificultades que hay que vencer para lograr democracias más plenas e igualitarias. Con esta decisión el Presidente actual debilita aún más la institucionalidad, la legitimidad y la aceptación de la democracia en Guatemala.  Guatemala no es un país que pueda vivir aislado de las democracias y de los países que luchan por ella. Somos parte del mundo global, no por decisión si no porque es una realidad ineludible. El cálculo  personal del señor Morales fue su prueba de fuego  sobre la relación de fuerzas al interior del país y de los poderes del Estado con el fin de soslayar o de enfrentar para su ventaja, su situación. No midió las consecuencias internas de mediano plazo  que esta acción le podía causar a él y a todo el país. Posiblemente no le importó, usó su capital político y consideró que aún le alcanzaba para salir airoso de la situación sin pensar en el futuro y en la credibilidad de este país. Lo que posiblemente es un gran error y una situación aún más comprometida para el país, pues esto no va a demostrar que Guatemala es un Estado democrático de ancha base ciudadana.

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