El Siglo

¿CICIG un CIACS?

#DiviFilius

La sopa de letras que conforma el título de esta columna además de ser un juego extraño de letras es una conceptualización muy equivocada de la actual realidad guatemalteca.  Refleja en efecto, la opinión (equivocada) de un sector en particular de la sociedad guatemalteca, pero es gravísimo cuando el gobierno la adopta cual discurso oficial.

Si CICIG fuera en realidad un cuerpo ilegal-aparato clandestino de seguridad, posiblemente hubiera sido bastante más difícil para este gobierno sacudírsela.   Las estructuras paralelas que se denominan CIACS por lo general se adhieren fuertemente a la institucionalidad y aunque no existen mecanismos en ley, continúan operando.  La rapidez con la cual la administración Morales desbarató a CICIG cancelando unilateralmente su mandato, impidiendo el retorno del comisionado y poniendo en ´veremos´ las visas para los investigadores extranjeros sólo demuestran que CICIG operada dentro de un esquema jurídico bastante dependiente de la institucionalidad local.   Todo lo opuesto a un CIACS.

Pero supongamos solamente por razones del debate, que en efecto hay excesos en el operar de CICIG que pudieran mostrar su operatividad cual un CIACS.   ¿Acaso estos casos no deberían haberse mercadeado por todo lo alto dentro y fuera de Guatemala?  Y allí está lo interesante, que incluso en los documentos de queja presentados por el gobierno guatemalteco ante la comisión política de Naciones Unidas que revisa el mandato de CICIG no hay mayores detalles, ni especificidad, ni evidencia con respecto al argumento original.  Existe si, una serie de quejas bastantes generales, pero nada que pudiera generar precisamente el escándalo necesario.

Basta un botón de muestra.  Veamos algunos argumentos.

Con respecto al argumento del uso abusivo de la prisión preventiva por parte de CICIG, es vital recordar que CICIG no tiene jueces propios y tampoco maneja el sistema penitenciario.  La estadía prolongada en prisión preventiva (que en efecto es una violación gravísima de derechos) es resultado de dos aspectos: 1) El hacinamiento estructural del sistema penitenciario local, aspecto que hasta la fecha nadie se ha preocupado por transformar y; 2) el uso malicioso de recursos jurídicos para atrasar, postergar – dilatar los procesos o, recusar jueces.  En pocos de los casos llevados por CICIG se ha visto que los imputados jueguen limpio dejando de usar maliciosamente el sistema y presentando inmediatamente las pruebas de descargo.  Por el contrario, la regla ha sido siempre abusar de todas las deficiencias del sistema.  Lo mismo puede decirse con respecto a que CICIG presiona jueces, testigos etc.  Si hubiese evidencia de esto

– con nombres y apellidos- ¿Acaso no sería la cereza en el pastel para los anti-CICIG si esto se ventilase con todo detalle?  Naciones Unidas quedaría en el hazme reír total.  Es más, si en serio CICIG fuese un CIACS para proveerse de ventajas ilegales sobre el sistema, ¿Cómo explicamos entonces que haya sentencias judiciales que pueden considerarse cómo reveses para CICIG?  Ambas realidades no puedes coexistir  Por último, pero no menos importante,  hay que dejar en claro que hay más de 300 sentencias en relación a los casos en los cuales CICIG ha sido querellante adhesivo así cómo apoyo en las investigaciones con lo cual el argumento de ´no hay sentencias en los casos llevados por CICIG´ es una falsedad total.

Un análisis desapasionado, así como objetivo muestra que CICIG es todo lo opuesto a un CIACS.  Pero resulta muy fácil así como deshonesto  distorsionar la realidad en razón que muy poca gente ha leído el Mandato de CICIG. Es incorrecto así cómo falaz culpar a la Comisión Internacional por las fallas naturales del sistema judicial y penitenciario.

Donde hay demasiada rapidez para deshacer un mecanismo de fiscalización hay muchísima preocupación por tapar delitos.   Lo anterior es prácticamente una verdad absoluta.

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