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Los dos géneros de siempre y la familia

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#DescubrirLasRaíces

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Recientemente me llegó la noticia de que para algunos en la ONU hay sexos para todos los gustos: desde el que se define como ausencia de género, hasta el considerado como aglutinador de todos los géneros posibles… en fin dicen que hay 112 sexos, no dos. Parece broma  pero cuidado, porque para lograrlo quieren entrar en la intimidad de cada familia.

Por contraste, el Tribunal de Estrasburgo, el tribunal de Derechos Humanos más importante del mundo, por unanimidad, ya estableció que la noción de familia contempla “el concepto tradicional del matrimonio, a saber, la unión de un hombre y de una mujer”.

Para muchas razones de pura ley natural que explica el gozo con que esta decisión fue acogida. Se comentaba con esta oportunidad lo sucedido a un padre de familia francés, que al preguntar a su hijo qué quería llegar a ser, este le contestó: “ser una niña”. Y que entonces el padre se dio cuenta que en los libros de texto se enseñaba la teoría de género, y como va ello contra la naturaleza de las cosas. Porque una cosa es tener tendencias homosexuales y otra que se haga en las escuelas una promoción en esta línea. Se ve que existe una voluntad de cambiar las mentalidades, con lo que podría calificarse como una colonización ideológica.

Y ciertamente el matrimonio, parte de la naturaleza humana, está programado para procrear: y para ello se necesita hombre y mujer: personas humanas, distintos y complementarios, psicológica y morfológicamente. A los que piensan de otra manera hay que respetarles y en lo posible ayudarles. En este aspecto, si dos o más homosexuales quieren convivir y asociar bienes, hay leyes a las que puede apelar cualquier persona, sin necesidad de pretender instituir un nuevo matrimonio. Para el matrimonio como institución social, hay que partir de lo programado por la naturaleza para que funcione bien la sociedad. El llamar matrimonio a la unión homosexual confunde sobre el significado verdadero del matrimonio.

Y por ello la ideología de género daña a la familia, al romper un lazo de la persona humana con su propia naturaleza, pues según esa filosofía, el sexo no es un dato originario de la naturaleza. Ignorando que el hombre al aceptar lo correcto sobre el sexo llena de sentido a la familia y a la entera sociedad.

Y siempre la única definición de “género” es la contenida en el Estatuto del Tribunal Penal Internacional, que declara que “el término ‘género’ se refiere a los dos sexos, masculino y femenino, dentro del contexto de la sociedad”.

Y consiguientemente es bueno recordar que no hablamos de defender “lo tradicional”, como algo simpático que deba conservarse.  Nos encontramos ante algo que afecta al corazón de nuestra cultura, a la paz: que está afectada de modo trágico por el intento de demoler la familia operado en algunos lugares. No se puede, por el bien de la entera sociedad.

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