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Brasil: campaña de Bolsonaro en duda tras apuñalamiento

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El candidato presidencial brasileño Jair Bolsonaro permanecerá hospitalizado durante al menos una semana luego de haber sido herido a puñaladas, dijeron sus médicos el viernes, al tiempo que sus partidarios aseguraron que la agresión lo fortalecerá políticamente de cara a las elecciones del mes próximo.

Un hombre apuñaló al legislador de extrema derecha durante un acto el jueves cuando era llevado en hombros por un partidario. Sufrió una hemorragia interna grave, dijo el cirujano Luiz Henrique Borsato y fue operado en la pequeña ciudad donde se produjo la agresión.

Borsato dijo que el estado de Bolsonaro era grave, pero estable y que permanecería en cuidados intensivos durante al menos siete días. Aguardaba su traslado a un hospital de primera línea en Sao Paulo.

Si bien no estaba claro cuánto tiempo estaría marginado de la campaña, su compañero de fórmula, el general retirado Hamilton Mourao, dijo a la prensa que “saldrá de este proceso más fuerte de lo que entró“.

El hijo del candidato lo reiteró en un tuit. “¡Jair Bolsonaro está más fuerte que nunca y listo para ser elegido Presidente de Brasil en la primera VUELTA!“, escribió Flavio Bolsonaro.

Una decena de candidatos compiten en la elección el 7 de octubre y si ninguno obtiene la mayoría, habrá una segunda vuelta el 28 del mismo mes.

Bolsonaro, un capitán retirado del ejército que hace campaña con la promesa de reprimir el delito y la corrupción, sostiene que Brasil está sumido en el caos y necesita una mano fuerte. El mensaje ha tenido una repercusión favorable, proyectándolo al segundo lugar en las encuestas, pero muchos lo rechazan debido a sus declaraciones despectivas sobre las mujeres, los negros y los gays.

En un video grabado por un senador que lo visitó en el hospital, Bolsonaro agradeció a su equipo médico y dijo con voz débil y vacilante que “yo nunca le hice mal a nadie”.

El motivo de la agresión no estaba claro.

“Nuestros agentes allí dijeron que el agresor dijo cumplir ‘una misión de Dios’“, dijo el presidente de la Federación Nacional de la Policía Federal, Luis Budens, a The Associated Press. “Su impresión es que no se trataba de una persona mentalmente estable”.

La policía federal dijo que otro sospechoso fue detenido e interrogado. Recuperó su libertad durante la noche, pero seguían investigándolo.

En numerosos videos que captaron el momento del ataque, publicados en redes sociales, Bolsonaro aparece sobre los hombros de un simpatizante, viendo a la muchedumbre y con el pulgar de la mano izquierda hacia arriba. Poco después de ser apuñalado se contrae y se pierde de vista. Otras grabaciones muestran a sus partidarios llevándolo a un auto y golpeando al supuesto agresor.

El sospechoso, identificado por las autoridades como Adelio Bispo de Oliveira, de 40 años, fue arrestado en cuestión de segundos. La policía no comentó sus motivos, pero un agente señaló que parecía que el sospechoso tenía problemas psicológicos.

El ataque remece una campaña de por sí imprevisible y contenciosa. El hombre que encabeza las encuestas, el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, está en la cárcel por corrupción y las autoridades electorales sentenciaron que no puede ser candidato.

A pesar de la incertidumbre acerca del motivo, los brasileños acudieron a las redes sociales para discutir si el ataque confirma la afirmación de Bolsonaro de que el país se ha descarrilado o si fue su retórica incendiaria lo que incitó al agresor.

“Convirtieron a Bolsonaro en un mártir”, dijo Jonatan Valente, un estudiante que se sumó a una pequeña vigilia en Sao Paulo. “Creo que la izquierda se dio un balazo en el pie porque con este ataque acabarán por elegir a Bolsonaro”.

Después de más de cuatro años de revelaciones de corrupción generalizada en la clase política de Brasil, el malestar se ha extendido por todo el país.

A pesar de que es legislador desde 1991, Bolsonaro ha sabido aprovechar el descontento para presentarse como un rebelde que saneará un sistema corrupto. Para enfrentar el auge de la criminalidad, promete dar a la policía mayor libertad para disparar y matar.

Bolsonaro habla con nostalgia de la dictadura militar de 1964-1985 y ha prometido incorporar a muchos militares retirados y en actividad a su gobierno.

Esta no es la primera vez que la violencia alcanza a los políticos en los últimos meses. En marzo, mientras Lula se encontraba en el sur del país antes de entrar en prisión, los autobuses de su caravana fueron atacados a balazos pero no hubo heridos. Ese mismo mes, Marielle Franco, una concejala negra de Río de Janeiro, murió baleada junto a su conductor tras acudir a un acto.

“Es probable que Bolsonaro utilice el ataque para argumentar que sus oponentes están desesperados y que no tenían otra manera de detenerlo”, dijo Mauricio Santoro, profesor de ciencias políticas en la universidad estatal de Río de Janeiro.

Con información de AP

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