El Siglo

Hacia dónde vamos

#GuatemalaAlRescate

Vivimos tiempos difíciles y cada vez más complicados, los avances en la tecnología, las comunicaciones, la globalización han generado mejores condiciones de vida a algún segmento  de nuestra sociedad, mientras que para otro segmento de la población  se ha incrementado la pobreza y la pobreza extrema, la desigualdad,  la violencia y la criminalidad y durante mucho tiempo  se nos ha hecho creer que son las leyes del mercado las que por sí solas pueden solucionar la problemática económica y social de los pueblos, nada más alejado de la verdad, por lo que resulta inaplazable para nuestro país replantear el modelo de desarrollo humano y económico, no partiendo de posiciones ideológicas si no de una perspectiva de justicia social, es decir, partiendo del principio de que las clases sociales más desfavorecidas deben de contar con oportunidades de desarrollo, porque de no hacerlo nos estamos aproximando a momentos muy peligrosos como sociedad.

Cuando en un país sus recursos públicos son manejados de manera poco transparente, hay una carencia de estrategias de desarrollo regional y local, carencia de planes y programas de salud, educación y empleo, que son alguno de los  factores  que no permiten generar mejores condiciones de vida a su población, resulta imperativo como sociedad afrontar y apoyar de manera decidida la reconfiguración de las políticas públicas económicas  y sociales que mejoren la calidad de vida de los más desfavorecidos;  ya que son  las desigualdades socio económicas que predominan en nuestro país la causantes  de los elevados índices de pobreza y pobreza extrema, desnutrición crónica, enfermedades e insalubridad, deserción escolar, violencia y criminalidad como lo demuestran múltiples investigaciones.

El más reciente informe del Banco Mundial sitúa a Guatemala en el cuarto puesto de los países de Latinoamérica con más desigualdad, es decir en los que hay demasiados pobres y la riqueza está concentrada en pocas personas.

Los estudios de este organismo señalan que alrededor de 7 millones de habitantes guatemaltecos son pobres crónicos.

Según el documento, Guatemala consiguió una reducción de la pobreza del 5% a principios de este siglo, pero para 2011 los índices volvieron a subir hasta llegar al 53.7% con una situación particularmente difícil en casi la mitad de los municipios rurales, donde ocho de cada 10 personas son pobres.

Esta situación no se puede achacar a la falta de crecimiento porque Guatemala aumentó su Producto Interno Bruto (PIB) más de un 3% anual en lo que va del siglo. A pesar de esto la desigualdad sigue siendo una de las más elevadas de la región: el 52.4%.

Por lo que el gobierno debe crear las condiciones necesarias para que  inversionistas extranjeros y locales puedan invertir y generar puestos de trabajo, esto implica dar certeza jurídica, tener reglas claras, desarticular la conflictividad social, proveer seguridad, tener infraestructura vial de primera, mejorar los servicios públicos e impulsar la especialización de la mano de obra. Los empresarios son generadores de puestos de trabajo, pero igualmente necesitan condiciones minimas para invertir en un país, nos guste o no nos guste esta es una salida real para combatir la pobreza y la pobreza extrema.

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