El Siglo

Yo soy responsable de mi basura

#HaciaLaLibertad

Hace dos días participé en un conversatorio organizado por la Fundación Crecer para hablar sobre el tema de qué hacer con la basura en Guatemala.  De hecho, el tema era “Zero Waste” (Cero Residuos), de lo cual se habló poco, pero si se habló mucho del problema que existe en nuestro país en relación a la gestión adecuada de desechos sólidos e inclusos líquidos.   Quiero destacar lo más importante de dicho conversatorio.

El origen de la cantidad de basura que hay tirada en todo el país radica en que la gente la tira donde le da la gana.

La gente no considera que debe pagar por la recolección correcta de sus residuos, principalmente en los hogares, y mucho menos quiere pagar por el manejo adecuado de los rellenos sanitarios bien administrados y trabajados.

La responsabilidad principal tal como está reglamentada hoy en día recae sobre las Municipalidades quienes se quejan que no pueden cobrar la recolección a los usuarios (quienes pagan lo poco que pagan representan entre el 40 y el 70% de quienes deberían pagar).  No se cobra por el manejo correcto de un buen sistema de relleno sanitario.

La prohibición del plástico como está ocurriendo en algunas municipalidades o en el Congreso no es la solución.  Guatemala usa muy poco plástico.  La proporción entre Guatemala y Suiza es de 1 a cinco, por ejemplo.  La solución es la adecuada gestión de estos residuos.

Hubo un debate de quién es el responsable de su basura.   Si las empresas que producen, si el consumidor, etc… Al final, a mí me quedó clarísimo que la basura es de quien la tira y debe ser el responsable.   Yo debo ser el responsable de mi basura.  Si yo compro alimentos bien empacados para preservarlos inocuamente y los consumo, ese empaque es mío y es mi responsabilidad.  Debo entonces tirarlo en un basurero o bien mandarlo a reciclar en caso que sea reciclable.  No puedo echarle la culpa a los demás de lo que yo hago con mi basura.  La responsabilidad es individual.

Hay personas que en lo individual han decidido no usar pajillas u otros productos de plástico.  Bien por ellos y bien por su decisión.  Esa fue su escogencia y no hay problema con ello.  El problema surge cuando se quiere prohibir que otros lo usen mediante leyes o acuerdos.  El plástico es un material maravilloso que tiene muchos beneficios para la humanidad permitiendo menos desperdicio de alimentos y que éstos sean inocuos e higiénicos en cualquier parte del país.  Prohibirlos no es la solución.

Los desechos líquidos también son un problema que hay que solucionar.  Se habló del lago de Amatitlán.  Si no se resuelve que el río lleve tantos materiales orgánicos como inorgánicos el lago seguirá contaminándose.  Existe un proyecto de una planta de tratamiento de aguas residuales que puede salvar el lago.  La gente debe pagar también para limpiar o tratar sus desechos de aguas residuales.

Las Municipalidades deberían trabajar los desechos sólidos y líquidos como si sus municipios fueran privados.  En propiedad privada nadie tira basura (o muy poca) porque el dueño la cuida y la limpia.  Lo mismo debe replicarse dada la reglamentación actual que responsabiliza a las municipalidades de la limpieza de sus municipios.

Aunque no se habló suficiente de “Zero Waste”, el principio del concepto trata de la administración adecuada de los residuos y materiales para minimizar su producción hasta llegar a eliminarlos sin que sean quedamos o enterrados.

No todos los materiales son reciclables.  No vale la pena reciclar algo si te va a costar más de lo que la gente está dispuesta a pagar por el nuevo producto.

Al final, nos quedamos con las ganas de seguir discutiendo más sobre el tema.  Hay mucho más que decir.  Felicito a la Fundación Crecer por su iniciativa.

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