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LA COBARDÍA DE UN MANDATARIO. Segunda parte y final.

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RAUL FALLA

#Kidon

Guatemala atraviesa por una grave crisis política, social económica, derivada de la intromisión en asuntos internos del país por parte de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala y en especial por el extranjero Iván Velásquez Gómez quien la dirige.

Los continuos intentos de golpe de estado que desde el propio seno de la CICIG se han fraguado, así como las violaciones a los derechos humanos en contra de cientos de ciudadanos guatemaltecos ilegalmente recluidos en alguna prisión del país, sumado a la persecución ilegitima que se ha llevado a cabo en contra de empresarios y opositores políticos, han generado un clima de inseguridad social, falta de inversión y certeza jurídica, en perjuicio del Estado y sus habitantes.

Debido a ello, varios guatemaltecos fincamos nuestra esperanza en que la persona que representa la unidad nacional tomaría el liderazgo y de forma valiente encabezaría la batalla por defender la soberanía nacional y el Estado de Derecho del país, utilizando para ello los mecanismos legales consagrados en la Constitución y la ley, pero tristemente nos equivocamos.

La pobre o nula actuación que ha tenido el Presidente de la República, ante la grave crisis por la que atraviesa el Estado, nos viene a confirmar que      la persona que dirige el destino del país   es un cobarde, que permite que un extranjero lo venga a ningunear e intente derrocar, sin que él sea capaz de mover un solo dedo para defenderse.

Reza, ora, pone la otra mejilla y canta alabanzas, esperando un milagro que no llegará, pues para que ello ocurra es necesario primero actuar con valentía, de frente ante el problema para luego, tomar la decisión adecuada en defensa del cargo al que llegó gracias al voto de quienes hoy les da la espalda. Los ejemplos de valentía de reyes y gobernantes, que tomaron decisiones soberanas en defensa de su pueblo, sobran en la Biblia señor Jimmy Morales Cabrera.

Pero ¿qué se puede esperar de un individuo que no es capaz de defender a su hijo y hermano de una persecución política que se ha enderezado en su contra? ¿Qué se puede esperar de alguien que no es capaz de defender su hogar, vilmente allanado por los esbirros de Iván Velásquez? Pues nada bueno. Solo tener claro, que mucho menos será capaz de defender la soberanía nacional o la dignidad del pueblo guatemalteco.

En más de una oportunidad, me han comentado funcionarios públicos de distintos niveles algunos allegados a él, que su falta de hombría y determinación para tratar los asuntos públicos sumada a la precaria asesoría que le brindan, han causado una pérdida de confianza y desgaste moral en otros funcionarios, que si tienen la convicción y valor para defender al país.

Ante ello, grupos de resistencia legítima integrados por diferentes personas de distintas clases sociales, consientes de la cobardía del mandatario y los que le rodean, han optado por abandonar por completo la defensa de su gestión gubernamental, pues si por ello hemos arriesgado nuestras vidas y nuestra seguridad personal, y a él le vale soberano pepino, pues de la misma forma, nos valdrá un pepino su futuro personal y el de su familia. Obviamente seguiremos activos en defensa del Estado de Derecho del país, denunciando públicamente y ante las instancias judiciales pertinentes los abusos y actos que pretendan romper el ordenamiento jurídico del país.

No estoy seguro si este individuo terminará su mandato, pero si estoy seguro de que tanto él como su esposa, su hijo y hermano pasaran el resto de sus vidas tras la rejas, refundidos en alguna prisión del país, olvidado por los guatemaltecos a quienes él olvidó y a quienes falló como hombre, como cristiano y como mandatario.

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. Segunda de Timoteo 1:7.

TEXTO PARA COLUMNISTA
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