El Siglo

No importa la bandera política

#Perspectivas

Posterior al escándalo que involucra a la diputada Nineth Montenegro, la señora Fiscal General del Ministerio Público (MP), María Consuelo Porras, plantea solicitar al Tribunal Supremo Electoral (TSE) la cancelación del partido político Encuentro por Guatemala por financiamiento electoral ilícito.

­ ¿Será la finalidad de ésta acción fiscal, una campaña de descredito o revanchismo político de la derecha contra ese partido político, como especulan algunos? o ¿Es acaso que la corrupción es parte de todas las ideologías políticas? Entonces, ¿Es válido dividir pensamientos y proyectos y confrontarnos como ciudadanos en los de “derecha” o de “izquierda”?

Respecto a la primera pregunta, y no obstante que hay fuertes conflictos de intereses y seguramente muchos políticos de derecha han apostado porque Encuentro por Guatemala sea cancelado, al ser un partido político que de cierta manera ha hecho un buen papel de oposición, demostrando compromiso, lo que lo ha mantenido en niveles aceptables de credibilidad ante la población guatemalteca; también lo es que probablemente utilizó los mismos mecanismos fraudulentos para alcanzar sus objetivos y por eso no quedó al margen de un financiamiento ilícito como lo sugiere la averiguación del MP.

En cuanto a la segunda pregunta, este nuevo proceso nos acredita que no importa la ideología que consideremos la correcta o con la que nos identifiquemos, porque el denominador común en ambas ideologías “es la corrupción” tal y como se confirma con los casos penales que han surgido recientemente que involucran a actores de ambos lados de la moneda (derecha e izquierda).

Las investigaciones nos reafirman que quienes aspiran al poder ven a la política como el vehículo para enriquecerse, y ante esa meta, cualquier medio es válido, no les importa cómo llegar, sino que llegar.  Lamentablemente ante ese egocentrismo, cualquier plan de nación o de gobierno está destinado al fracaso, sin necesidad que exista un intento de conspiración, porque basta con tener política de la vieja escuela para acuchillarnos en el cuello.

Y sobre la tercera pregunta, estimo que no hay que desperdiciar nuestro tiempo en polarizarnos aún más, defendiendo a una u otra ideología y a sus políticos partidarios, porque todos son harina del mismo costal, no hay corrupción buena o mala,  la corrupción es corrupción, y tan corrupto es aquel funcionario de derecha como de izquierda, que engaña, miente y se apropia del dinero del Estado.

No seamos ingenuos, ningún político tiene buenas intenciones, ni están interesados en el desarrollo del país, puesto que los innumerables ejemplos dejan claro que siempre son propósitos poco honestos los que los políticos tienen para llegar al poder, porque las promesas que efectúan son las falacias que a pesar de la verdad histórica, seguimos empecinados en creer, pues nunca se cumplen.

Ante ésta inestabilidad política que vivimos, sólo nos toca “llorar y llorar” (al igual que la melodía del famoso Vicente Fernández) ya que seguramente será una constante que enfrentaremos en los años próximos.   Para erradicar la podredumbre que se ha incrustado en nuestra sociedad, es necesario que la CICIG permanezca por lo menos unos 20 o 30 años más, para que se expongan todos los casos que siguen sin investigarse, se procese a todos los políticos que continúan haciendo jugadas con dobles intenciones, pero además, tanto políticos y ciudadanos guatemaltecos transformemos los malos paradigmas que hasta ahora han subsistido.

Por último, considero que es necesario también hacernos éstas preguntas: ¿Cuál es el verdadero objetivo de la política, buscar hacer el bien común o el interés particular?  ¿Es la política la mala o son los políticos? La verdad déjenme decirles que la política no es la mala, pues es una ciencia que tiene como fin facilitar la toma pacífica de decisiones dentro de una sociedad, en busca del bien común.  Los malos, son los políticos que ven  a la política como el vehículo para atesorar riqueza, y esa ambición no distingue ideologías.

Como guatemalteco exijo que se investigue no sólo un partido político, sino toda la amplia gama de partidos que ya han participado en política y se fiscalice a los nuevos partidos que surgen.

¡Que sea la ley y la justicia la que prevalezca, sin mirar a quien!

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