El Siglo

Estamos en campaña

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Confieso que no conozco prácticamente nada de raquetbol, incluso no domino las reglas del juego, quizás porque mis raíces están en un país que es muy futbolero, quizás por simple ignorancia. Pero lo que sí puedo apreciar es el triunfo de Ana Gabriela Martínez, que se coronó como campeona del mundo en los últimos días.

Usted se preguntará qué tiene que ver esa hazaña guatemalteca con esta columna que se encargará de aquí en más de hablar de temas de comunicación política y fundamentalmente de la incipiente campaña electoral que se avecina; pues mucho.

La mayoría de quienes siguen el raquetbol, la carrera de Martínez u otros atletas o los deportes en general se informan –o simplemente disfrutan– a través de los medios de comunicación de un partido, de un torneo o de un resumen del encuentro, o incluso van a los estadios, pero en general desconocen los entrenamientos y el esfuerzo que hay detrás de cada competición.

En política, y más precisamente en los procesos electorales, sucede algo similar. De acuerdo a la reglamentación de cada país, luego de elegir a los candidatos se ingresa en un período de carácter publicitario, en donde se satura a la ciudadanía con múltiples mensajes a través de diversos medios y culmina la competencia cuando se celebra la elección.

Una pregunta frecuente de los candidatos o de quienes aspiran a serlo en una elección es cuándo comienza la campaña electoral. La respuesta es sencilla, así como un deportista de élite debe prepararse profesionalmente entre competición y competición, siguiendo una planificación estratégica de sus entrenadores, en política ocurre algo similar, ya que técnicamente en comunicación política afirmamos que la campaña es permanente.

Es habitual que se genere confusión creyendo que la campaña comienza cuando se habilita la publicidad electoral, pero no es así y sería un error (o un horror) empezar a trabajar en ese entonces. Cuando llegamos a ese momento resta poco tiempo para el día D, que es la jornada en que se realizan los comicios, por lo que muchos ciudadanos ya tienen definido su voto.

Dentro de menos de un año los guatemaltecos irán a las urnas y seguramente hoy muchos de ustedes tienen el voto decidido o poseen al menos mayor predisposición para votar a algún político que se prevé que sea candidato.

Esto se debe a múltiples razones –que podrán ser analizadas en próximas columnas–, entre ellas a la identidad, a la imagen y a la reputación de los futuros candidatos, que se vienen desempeñando en la arena política o social desde hace un tiempo determinado y que han logrado captar la atención, adhesión o simpatía ciudadana.

Hay que aclarar que a pesar de que vivamos en un sistema de campaña permanente, esto no inhabilita el éxito de nuevas figuras, la aparición de outsiders o el inesperado crecimiento electoral de políticos que en primera instancia no eran visualizados para determinado cargo.

Lo que es importante tener en cuenta, cuando vemos en el horizonte que comienza a acercarse el período más candente de la campaña electoral, es que los candidatos exitosos –así como los deportistas de élite que consiguen triunfos importantes– a estas alturas ya deben contar con una planificación estratégica que les permita llegar victoriosos al día de la elección.

Esto no les asegurará el éxito, porque “los demás también juegan”, pero en momentos en que la política se profesionaliza cada vez más, quien no posea una adecuada planificación estratégica contará con menos posibilidades de llegar al objetivo trazado. Así como también, aquellos que tienen menos recursos económicos son los que están obligados a planificar más y mejor, porque de eso dependerá gran parte de su chance.

En resumen, así como los deportistas de élite deben entrenar y planificar entre competición y competición, en forma silenciosa y alejados de los flashes, para alcanzar en la arena deportiva la medalla o el trofeo; en tiempos de campañas permanentes y profesionalización de la política estamos en el momento en que los candidatos deben trazar su estrategia para tener así mayores posibilidades de hacer llegar a la ciudadanía su mensaje y de esta forma alcanzar los objetivos planteados.

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