El Siglo

La relación de la ética y la política en un contexto de democracia

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Con profunda maestría, Pedro Salazar Ugarte, investigador y director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM (IIJ-UNAM), explica en su trabajo “Una reflexión sobre ética, política y democracia”, la importancia de conocer las diferentes perspectivas cuando se abordan los temas de ética y política de manera conjunta logrando conocer la connotación que tienen las acciones políticas respecto de su justificación. Salazar Ugarte comparte su punto de vista señalando que entre la política y la moral se impone un carácter deontológico que busca el deber ser, en lugar de lo que es o existe, y en este sentido se distancia de la tesis que el pensador italiano Nicolás Maquiavelo tenía al respecto cuando señalaba que existe autonomía de la política con la moral.

A continuación, me gustaría compartir algunas de estas reflexiones: Nuestro autor recomienda que a la hora de analizar la asociación que existe entre la ética y la política, tengamos en cuenta lo que la realidad política ofrece y lo que desde un enfoque más teórico deberíamos ofrecernos.  Salazar es bastante claro al señalar que la filosofía política o lo teórico es el mejor abordaje que podemos dar a la relación de la ética y la política pues nos permite tener la descripción de los fenómenos políticos, lo que no obtendríamos si se le diera a esta relación un enfoque científico que se limitaría a la prescripción y no a la descripción de estos acontecimientos de carácter político.

El estudio de la ética y la política, tradicionalmente lo vemos desde la perspectiva de las personas que ostentan el poder, los gobernantes, desde la óptica de la ética que debe guiar las acciones del que tiene el poder, pero Salazar indica que también estas relaciones de poder pueden estudiarse desde el punto de vista de los que se someten al poder, los gobernados y que esto puede servir como una guía o marco de referencia para analizar la conducta de los que tienen el poder.

En democracia  todos somos actores y los roles no se limitan a los gobernantes, por lo tanto, el análisis de la ética y la política debe realizarse de forma más integradora que nos permita entender la legitimidad del poder ejercido.

Es interesante la connotación actual de aquel pensamiento de Maquiavelo cuando dice que el fin justifica los medios, pues en democracia el fin no siempre está justificado con el uso de cualquier medio ya que existe una línea fina que no se debe cruzar a cualquier costo.

La legalidad juega un papel crucial en la relación de la ética y la política pero es otro concepto de explicación compleja. La legalidad se puede manifestar a través de la fortaleza de las instituciones del Estado y el respeto y ejercicio efectivo de la separación de poderes que Montesquieu planteaba, en conjunto con unos principios universales como la igualdad, dignidad, libertad, entre otros.

Salazar habla del rol que deben cumplir los partidos políticos y sus candidatos para proteger y consolidar la democracia pues estos deben asumir el compromiso de respetar los principios que constituyen la base de dicha democracia. Lo anterior, sumado a autoridades electorales que puedan desempeñar sus funciones apegadas a los principios de objetividad, imparcialidad e independencia es lo que garantiza la fortaleza institucional que debe tener todo sistema político que se considere parte de una democracia real y efectiva.

Por último, los ciudadanos deben estar conscientes de su rol como un actor importante del proceso político que da lugar a la democracia, ya que es imperioso que estos asuman un papel activo y relevante en la construcción democrática.

La ciudadanía debe desarrollar una cultura ciudadana que pueda hacer viable la ética ciudadana como parte esencial de un sistema democrático ético pues los gobernantes provienen de la ciudadanía que es la piedra angular.

Sandra Hernandez | El Siglo
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