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! Esfuérzate ¡

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Actualmente se vive en la época del menor esfuerzo. Se desea el éxito en diferentes áreas de la vida; pero no muchos están dispuestos a trabajar duro para lograrlo. Se anhela un cuerpo esbelto sin dieta y ejercicios; ganar dinero, sin trabajar mucho; un buen empleo, sin preparación o experiencia; y obtener lo que se necesita sin un mayor esfuerzo.

Casi todo lo que lo que se anhela en la vida requiere de un esfuerzo. Nadie nace enseñado, todo el mundo aprende durante su existencia, aún en la vejez o siendo un gran maestro. El trabajo duro es siempre la base de los grandes logros, ya que nada espectacular viene sin eso. Los mejores son aquellos que dedican la mayor cantidad de horas a sus metas, en conjunto con talentos y habilidades. Según Malcolm Gladwell, se necesita un promedio de 10,000 horas de práctica en cualquier campo profesional para llegar a sobresalir.

Por ejemplo, Michael Phelps, el nadador estadounidense más condecorado de la historia olímpica, terminó su carrera con 23 medallas de oro; pero para lograrlo desde los 14 años hasta su retiro, entrenó 5 horas diarias, 365 días al año. Los grandes deportistas entrenan, juegan, terminan el juego, y siguen entrenando, hasta convertirse en expertos. Nadie es genial sin trabajar duro en lo que se quiere lograr, ya que ningún triunfo viene sin eso.

Hoy en día existen una cantidad de inventos, internet, nuevas tecnologías, aplicaciones para dispositivos móviles, y una gama de productos y servicios instantáneos que brindan cada vez más comodidad. En términos generales estas innovaciones han aportado grandes beneficios a la humanidad: mejoran la calidad de vida, facilitan las tareas cotidianas, ahorran esfuerzo y, sobre todo, tiempo en diversas áreas de la vida.

Sin embargo, indirectamente han afectado negativamente a la sociedad. Bajo el concepto de modernidad se ha ido reduciendo los esfuerzos y se ha adoptado una actitud pasiva y poca luchadora. Al no luchar, ni esforzarse, ni perseverar aún en las cosas más pequeñas, se corre el peligro de que se caiga en la ineptitud y el conformismo. Por ejemplo, en la escuela los jóvenes ya no quieren usar su mente para hacer simples cálculos matemáticos, ni crear ideas propias ya que se les facilita usar su smartphone para buscar la solución.

Lamentablemente esta cultura del mínimo esfuerzo está en cada escalón de nuestra vida, incluso en la vida cristiana. Hay creyentes que quieren cambios de la noche a la mañana; pero hacen lo mínimo para seguir siendo cristianos. Su alimento espiritual proviene de imágenes y videos compartidos en WhatsApp o Facebook. Su conocimiento de Dios viene de “Google”, y no directamente de la Biblia. Leen la Biblia rara vez, oran a veces, y asisten ocasionalmente a la Iglesia. Viven un “cristianismo light”, a la medida de su comodidad o propia visión de las cosas.

La vida cristiana es un constante caminar y esfuerzo por conocer a Dios y ser más como El. Toda la enseñanza de la Biblia se basa en dos mandamientos: Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente; y ama a tu prójimo como a ti mismo. Una vida espiritual se va construyendo paso a paso, con pequeños cambios, y mejorando poco a poco; peleando con los osos de la carne, los leones de la tentación y con los grandes Goliat del pecado. Leyendo y meditando en su palabra, orando y poniendo en práctica sus enseñanzas, así como compartiendo su amor, sabiduría y salvación con otros.

El apóstol Pablo compara la vida cristiana con una carrera en la que continuamente tiene que esforzarse para llegar a la meta y cumplir con lo que Dios ha encomendado. Si bien no se es salvo por obras sino por gracia mediante la sangre de Jesucristo, Dios enseña que los perezosos nada alcanzan; más los diligentes serán prosperados. Por eso Dios le dijo a Josué: “Esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a este libro de la ley, el cual nunca se apartará de tu boca, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”

Los seres humanos han sido dotados con habilidades, talentos y creatividad para conquistar los desafíos, y desarrollar su potencial. La vida es muy corta y debe enfrentarse con fe, pelear por el futuro; luchar por conquistar nuevas metas, enfocarse en lo importante y esforzarse para llevarse parte del botín. ¡Las circunstancias no afectan tus oportunidades para el éxito tanto como tu nivel de esfuerzo!

Bernard Shaw destaca que “Si quieres alcanzar lo que quieres, debes salir a buscarlo y esforzarte hasta encontrarlo. Que no te detenga el miedo, pues al final a lo único que debes temerle es a quedarte de brazos cruzados.” Las promesas que Dios hizo a Josué estaban condicionadas a que él venciera sus temores, se esforzara y que meditara en su palabra todos los días. Al hacerlo se vencen los miedos e incredulidades y se avanza en las diferentes temporadas de la vida.

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