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Aprender a ser: educación y ciudadanía

#NuevaSociedad

La educación tiene como función esencial  iniciar y hacer crecer en las personas el significado de la libertad como principio y como derecho fundamental para ser una persona y un ciudadano pleno, independiente e inteligente que le permita realizar sus pensamientos y sus acciones que lo lleven a expresar su juicio propio, a fortalecer sentimientos hacia los demás y a desplegar la imaginación que se necesita para el crecimiento dentro de sí mismo de una gran diversidad de talentos para la vida y el trabajo, durante toda la vida, que le haga posible a cada uno alcanzar la plenitud de su destino, demostrando sus capacidades personales e individuales. En los contextos sociales actuales se requiere de una amplia gama de visiones y dimensiones en las sociedades conectadas, donde la comunicación ha adquirido un papel fundamental para el establecimiento de relaciones sociales permanentes que le permiten y amplían su cotidianeidad. Las tecnologías de la comunicación (tics) deben estar al servicio de una mejora en los procesos de enseñanza- aprendizaje. Para que estas tics no se conviertan en un fin de la educación deben ir acompañadas de las habilidades cognitivas y de la alfabetización correspondiente a las capacidades de acceso a los usuarios, a las capacidades de integrar, evaluar y generar información y comunicación, que hagan posible pasar de adquirir conocimiento a crear conocimiento.

Para J. Delors el desarrollo tiene por objetivo hacer posible el despliegue completo en cada uno de nosotros  de toda su riqueza en la complejidad de sus expresiones y de sus compromisos. Cada uno es un individuo, es un miembro de la familia y de una colectividad, es un ciudadano, un productor, un inventor de técnicas y un creador de sueños. En palabras de Delors “la educación es ante todo un viaje interior, cuyas etapas corresponden a la maduración constante de la personalidad. En el caso de una experiencia profesional positiva, la educación como medio de realización, es a la vez un proceso extremadamente individualizado y una interacción social interactiva… para que florezca mejor la propia personalidad y se esté en condiciones de obrar con una creciente capacidad de autonomía, de juicio y de responsabilidad personal”.

El concepto de competencias educativas  adquiere revuelo al ser la educación un marco de referencia para la renovación  de la misma educación y de la democracia, por su dependencia de la ciudadanía como protagonista  del fenómeno político y de la democracia que se fortalece  en las sociedades que buscan ser más igualitarias.

Para Robert B. Kozma las competencias son capacidades de comunicación eficaz, de trabajo en equipo y de colaboración, de flexibilidad y resolución de problemas complejos y de gestión de información. Esto ha generado mucha resonancia en sociedades en las que la madurez democrática ha sido más difícil, como por ejemplo Guatemala donde aún  es una aspiración para las grandes mayorías sociales. Así como asegurar  un consumo adecuado para todos que sea visto y garantizado como un derecho social. El acceso a la alimentación, al salario y a un ingreso mínimo es una prioridad a establecer y garantizar para la población de bajos ingresos, igual que votar y contar con educación ciudadana. Trabajo, educación y consumo son los derechos humanos que tienen que ser mayormente fortalecidos en este país. Son estas tres las mayores demandas y ausencias que se tratan de resolver desde hace varias décadas pero que aún  no tienen respuesta  a nivel interno.

Para Simon Rychen Dominique por ejemplo, la comprensión de temas de política pública, la participación en procesos democráticos en sus instituciones  y la aplicación de los derechos humanos exigen una ciudadanía bien educada e informada para todos, al ser convertida en una realidad para la población, no tomada como bandera o derecho de las organizaciones de izquierda, ni del ciudadano de izquierda, sino de todos los ciudadanos y ciudadanas sin distingo político, como pareciera que se está iniciando muy tímidamente  en Guatemala. Donde es el ciudadano de a pie, que ante sus limitadas condiciones sociales, económicas y políticos, tome su destino en sus manos y está luchando por él, ante los limitados avances de la denominada “sociedad civil”.

Para hacer realidad esta ciudadanía de acuerdo con la propuesta de  Symon Rychen, recientemente un representante de La Comisión Económica Para América Latina (CEPAL) comunicó y fundamentó la importancia del planteamiento y ejecución de políticas públicas en diferentes campos, pero en especial en educación para hacer frente a la Cuarta Revolución Industrial que pronto será una realidad en este subcontinente. Son las políticas públicas las llamadas a la formación y a la educación  del recurso humano para paliar los peligros que sufrirá el mundo del trabajo en estos países, pues  sino se ejecutan serán los robots los encargados de llevar a cabo una gran cantidad de funciones que hasta ahora estaban en manos de obreros, técnicos y profesionales. La economía sufrirá un cambio fundamental  en lo que a demanda de mano de obra se refiere.  Por lo que se tiene que pensar y renovar las carreras profesionales y técnicas creativas con  formación  e instrucción tecnológica necesaria a los estudiantes para no quedar excluidos de este proceso. Si esto no se hace nos convertiríamos en los marginados de sus avances y beneficios.

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