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Noticias falsas y más

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#DescubrirLasRaíces

Hace unos días se vivió el proceso completo de cómo como corren las noticias falsas por las redes y sus consecuencias en la calle. El pasado jueves, un vendedor ambulante en Madrid, sufrió un ataque de epilepsia. Dos policías municipales acuden a atenderle tras el aviso de su acompañante, y llaman a los servicios médicos de urgencia. Sin embargo, pese a las labores de reanimación, el hombre muere de un paro cardíaco.

Al poco tiempo, comienza a correr en las redes sociales una versión de los hechos que aseguraba que el hombre había fallecido por causa de una persecución policial. Algunos grupos protagonizan disturbios: se enfrentan a la policía, lanzan adoquines, queman contenedores, saquean algunas sucursales bancarias… La noche acaba con una veintena de heridos. Al día siguiente, la información contrastada comienza a surgir: todos los disturbios se han originado por una noticia falsa. Y muchos allá se plantean: como responder a la pregunta: ¿cómo podemos crear una cultura de la información que valore y promueva la verdad?

Aunque surge un tema más amplio y conexo: es la necesidad de que en los medios de comunicación se publiquen y defiendan los valores fundamentales que consolidan la sociedad.

Centrándonos en esto, un punto si es claro: sin principios éticos, la sociedad queda sin fundamento. Son principios innegociables. Puede uno vivirlos o no en su vida privada, pero no maltratarlos en la vida social. Hay que cambiar de mentalidad: una persona que interviene en la vida social -un político, un publicista…- afecta a la sociedad en que se desenvuelve. Y, además, a todos, nos corresponde la defensa de esos valores.  por eso, cuando detectamos saqueadores de nuestros valores morales y culturales, la respuesta debe ser–siempre- la reacción positiva de los ciudadanos.

En el fondo estamos hablando de algo que con más frecuencia usamos, y está llamado a inspirar las leyes. Es la ley natural que recoge criterios éticos que preceden incluso a nuestras diferencias de credo, cultura. Su vigencia, podríamos decir que la ley natural la llevamos puesta, por el solo hecho de ser humanos, y la ley natural es más democrática que la misma democracia, y constituye incluso la base para un auténtico “diálogo de civilizaciones”. Es como una gramática común, que permite entendernos –poder entendernos- a todos los seres humanos.

Hay que defender la verdad, cuando en los medios de comunicación –también en la publicidad-se difunden valores que pervierten a las personas, por ejemplo, cuando se oscurece la verdad sobre la familia, fundada sobre el matrimonio, o seguir defendiendo la vida, los derechos del no nacido y el derecho de los padres a educar a sus hijos, por todos los medios al alcance. No olvidemos que estamos ante un ataque impulsado por algunos organismos internacionales, cuya meta es lograr una deformación de la sociedad, desintegrando nuestros valores. Esto es asunto de cada uno de nosotros: salirse del rebaño.

Hay que ser optimistas: la verdad acaba por imponerse, porque está inserta en la naturaleza humana: por eso podemos.

TEXTO PARA COLUMNISTA
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