El Siglo

Crecimiento de la Burocracia Estatal

#HaciaLaLibertad

Leo con sorpresa que el Organismo Ejecutivo creó 21 mil nuevas plazas en tres años (Prensa Libre, 6 de agosto 2018).  Y me sorprendió porque ingenuamente creí que había una prohibición de contratación de nuevos empleados públicos para ayudar a contener el gasto.  No sé de dónde saqué lo de esa prohibición ni por qué fui tan ingenuo en creérmela.

Sea como sea, el gobierno sigue creciendo irresponsablemente en tamaño de su burocracia.  Con la nueva tecnología que todos tenemos a nuestro alcance, la burocracia debería estar disminuyendo y no aumentando.  Qué razón tenía Cyril Northcote Parkinson (1909-1993), un historiador naval británico, cuando afirmaba, luego de sus observaciones del Imperio Británico al comprobar que el número de empleados en la Oficina Colonial (Colonial Office) aumentaba, aunque disminuyera la importancia de esta. La Ley de Parkinson dice así: “Admitiendo que el trabajo (y sobre todo el trabajo burocrático) posee elasticidad en su demanda de tiempo, es evidente que existe poca o ninguna relación entre el trabajo que hay que hacer y la cantidad de empleados encargados de hacerlo”.  En otras palabras, “El trabajo se expande hasta llenar todo el tiempo disponible para hacerlo.”

Y esto tiene mucho que ver con el presupuesto del gobierno y el gasto público.  El año pasado, el CEES (Centro de Estudios Económico-Sociales) publicó un par de estudios que vale la pena revisar cada año.  Un estudio se titula “Análisis del comportamiento del presupuesto del gobierno de Guatemala entre 2012 y 2017” (https://drive.google.com/file/d/0B41j9OglzxgPekk2eW0wcWxNR1E/view) y el otro “ANÁLISIS DE LA COMPOSICIÓN DEL PROYECTO DE PRESUPUESTO 2018” (file:///C:/Users/Ramon%20Parellada/Downloads/An%C3%A1lisis%20del%20comportamiento%20del%20presupuesto%20del%20gobierno%20de%20Guatemala%20entre%202012%20y%202017.pdf).

En cierto modo, estos estudios ayudaron a que el Congreso no aprobara el disparatado e inflado presupuesto para el 2018 dejándolo igual que en el 2017.  Pero de estos estudios, entre otras cosas, se concluye lo siguiente:  en promedio, el 65.7% del presupuesto devengado se destina a gastos de funcionamiento, el 15.3% a deuda y el resto a la inversión pública.

Imagínense que quiere decir que el 65.7% se destina a gastos de funcionamiento.  Esto significa que la mayor parte va a burocracia.  Después están nuestros gobernantes pidiendo que se incremente la recaudación de impuestos e incluso están buscando fórmulas para imponernos más impuestos.  ¿para qué? Para que sean utilizados en más burocracia que en la mayoría de los casos no tienen ninguna función productiva.

El gobierno es por naturaleza puro gasto.  No produce casi nada.  Es cierto que si se reasignara el trabajo y la cantidad de empleados públicos habría que hacerlo hacia los organismos de Justicia y Seguridad que es la prioridad y razón por la cual existen los gobiernos.   No es posible que la fiscal general Consuelo Porras comenzara su período con 1 millón 200 mil casos.  Al menos lo recibió con 80 mil casos menos que los que recibió la anterior fiscal Thelma Aldana.  No digamos los jueces donde hay juzgados con expedientes que no caminan, personas en prisión preventiva durante años esperando su juicio y muchas ineficiencias en lo que debería ser una administración de justicia pronta y segura.

El gobierno debería poner una moratoria a la contratación de nuevos empleados públicos.  Luego eliminar algunas dependencias que no sirven para nada y reducir personal o bien reasignarse a donde sí se requiere dependiendo de la capacidad de este.  No podemos aceptar incrementos en el presupuesto hasta que no ocurra esto.

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