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Educación democrática: Aprender a vivir juntos

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La teoría educativa del aprendizaje  desarrollada por Jacks Delors sigue la tradición de la UNESCO. Esta institución incluye a casi todos los países que son y que pretenden ser democracias plenas en este siglo veintiuno. Ambos: UNESCO y Delors integran la educación al proceso democrático nacional. La educación es tratada como un eje central del proyecto de desarrollo nacional. La educación se realiza por medio del aprendizaje y la enseñanza de materias, contenidos, conceptos, valores y acciones que preparan para actuar sobre la vida personal y cotidiana de los estudiantes y, a su vez para que estos sean capaces  de impactar a la sociedad, a la economía, a la historia y a la cultura incorporando los valores y principios sociales que lo hacen posible. Esta democracia está basada en una doble vía: la individual o privada y la colectiva o pública. Por lo tanto la educación tiene que formar personas capaces de desplegarse de la mejor manera en su vida personal y  realizarse como un ciudadano propositivo y activo en la vida pública. Las demandas que le hace la sociedad a este modelo educativo es que forme personas y ciudadanos buenos, responsables, solidarios y gregarios con la construcción de competencias que los preparen, tanto teórica como prácticamente, para la vida personal, laboral y social como miembros cualificados y útiles de aportar a sí mismo y para los demás. Es por ello que se le ha denominado la teoría de las competencias educativas a esta perspectiva educativa.

Delors en el desarrollo de la teoría educativa de las competencias destaca 4 formas de aprender con el objetivo de formar a sus miembros para que con sus aportes la sociedad en que viven llegue a ser democrática, educada, solidaria e igualitaria. Estas formas de aprender son:1) aprender a conocer que consiste en formar capacidades para conocer. La lectura, el estudio y discusión individual y con los demás permite de esta manera llegar a conocer, saber y aprender. Esto significa que ya no es solo leer o repetir el texto leído o el tema escuchado, sino que el que aprende se tiene que involucrar en el proceso de enseñanza – aprendizaje. Tiene que entender, comprender, interpretar y explicar lo que conoce. Esto para llegar a tener una  comprensión del mundo que lo rodea y que le permite vivir con dignidad, pero  sobre todo que le permita llegar a tener su propio criterio e interpretación de la ideas y de la vida. Aprender ya  no es repetir lo que se leyó, sino que requiere de todo un trabajo  intelectual de entendimiento, de asimilación y de interpretación por parte del alumno. Esto requiere darle al estudiante una formación que le permita no solo leer y repetir, sino que pueda desarrollar recursos que lo hagan capaz de  entender y  comprender lo que conoce. Esta es la vía que luego le permitirá, por sí mismo, poder aprender y lograr sus capacidades de interpretación y de valoración de los contenidos que aprende. Este proceso de aprendizaje y de competencia de conocer de esta manera lo hace partícipe del conocimiento y, a su vez, le permite ubicarse en el mundo. Deja de ser un ente pasivo en el proceso de conocimiento y de aprendizaje para convertirse en un sujeto activo y productivo.

2)  La segunda competencia es aprender a hacer. Es fundamental para hacer realidad la primera. Esto le permitirá al estudiante demostrar que es capaz de hacer realidad de llevar a la práctica lo que aprendió a nivel conceptual. Es poder concretar por sí mismo en la práctica los contenidos que leyó  y aprendió. Es desplegar en la práctica la teoría. Este aprendizaje es fundamental para asegurar su formación profesional y su capacidad de enfrentar y de adaptarse para permanecer en el mercado laboral en el corto, mediano y largo plazo. Esta formación le permite desempeñar diferentes tareas y/o proponer la realización de otras nuevas.

3) aprender a vivir juntos: encausa a la aceptación de las diferencias y de la existencia de los demás. Contribuye a la toma de conciencia de sí mismo y del otro como un igual. Característica necesaria para la existencia y conservación de las sociedades ya  que todos somos parte de una comunidad. Y finalmente 4) aprender a ser: es la que enseña y educa a cada uno a ser parte del desarrollo global y a su vez a poder demostrar su humanidad, riqueza interna y potencialidad frente a los demás.  Esta teoría educativa permite superar  el énfasis individualista que hasta ahora tiene la educación. Es conocer y volcarse más en la acción y en el impacto que puede tener la educación en el entorno del estudiante. Prepararlo para actuar, crear y transformar su medio social y laboral que puede ser su comunidad o su centro laboral. La tercera competencia – aprender a vivir juntos- es fundamental para el desarrollo de capacidades solidarias y democráticas de cada uno de nosotros en el sentido que somos  formados para aprender a vivir en comunidades de personas y ciudadanos diversos y heterogéneos.

Tanto aprender vivir juntos como aprender a ser son las competencias que llevan a la formación de la ciudadanía y de la democracia participativa e igualitaria. Y a nivel individual a la formación de principios y valores que nos hacen buenas personas y ciudadanos activos y colaboradores.

Tomando este marco conceptual y desde esta concepción educativa la construcción de la democracia en Guatemala no se  está siendo ampliada ni fortalecida por medio de la educación. Pues el estilo político que se ha impuesto es la apropiación del Estado, por uno o varios grupos, para su beneficio y para accionar contra el resto. Esta ha sido el estilo tradicional y la práctica política impuesta desde siempre que ha dado escasos resultados al modelo democrático que persiguen grupos pensantes con tendencias o  posiciones democráticas más avanzadas que  intenta  y justifican  que sean los docentes  y los estudiantes los que traten de hacer de Guatemala un país con una democracia  incluyente y multicultural que permita,  a la vez, la construcción de lo público y de lo privado. Para lograr un justo balance entre el dominio del sector privado y el público en lo económico, en lo educativo, en lo social y en lo político. Que logren relacionarse como dos espacios diferentes que tienen que estar relacionados entre sí. Por ejemplo, en el financiamiento de las campañas políticas, en la organización y fortalecimiento de los partidos políticos. Esto es responsabilidad de todos los sectores. Tiene que construirse un acuerdo entre los sectores económicos, el gobierno y la sociedad civil. La transparencia del financiamiento de los partidos por parte del Estado es una condición para el fortalecimiento de la democracia, entendida como la convivencia entre iguales o sea, entre ciudadanos.

La composición étnica e histórica de este país está basada en la desigualdad y en la diversidad de culturas, lo cual hace más complejo el diálogo y el acuerdo nacional, pues además  se entrecruza con los orígenes de la colonización española, integrada por grupos humanos que solo buscaron el enriquecimiento privado, no la convivencia pacífica con las culturas originarias, sino su bienestar, poder y dominación. Esto unido a que las culturas indígenas también fueron históricamente organizaciones piramidales a partir del concepto religioso.

Cinco siglos después la situación en Guatemala es sumamente compleja, por un lado un gran enriquecimiento de pequeñas élites que no muestran ningún interés por la democracia, ni por un desarrollo social más igualitario ni un progreso material que incluya a grupos empobrecidos, resultado de la  explotación histórica a la que han sido sometidos, a los bajos salarios, a la escasa demanda laboral y a las malas condiciones de vida. Es una estructura política piramidal al igual que la sociedad con un Estado débil y una nacionalidad multicultural casi  inexistente. Las viejas élites enriquecidas por métodos tradicionales, junto con los nuevos grupos hegemónicos tratan de mantener este estado de cosas,  de lo contrario perderían sus  beneficios.

La solución que tiene este país para aprender a vivir juntos como lo propone la teoría educativa desarrollada por la UNESCO  es hacer realidad el modelo educativo que concibe a la educación como la posibilidad para aprender a solucionar los conflictos de manera pacífica, fomentando el conocimiento de los demás, de su cultura y su espiritualidad frente a la actual atmósfera competitiva  imperante en la actividad comercial de la nación. Buscar salidas para  combatir la tendencia  internacional  que privilegia el espíritu de competencia y el éxito individual.

Una posible salida a esta situación puede ser dar a la educación dos orientaciones complementarias que son: 1) el descubrimiento del otro en todos los órdenes de la vida y, 2) tender hacia objetivos comunes. El descubrimiento del otro considerado como parte del conocimiento de sí mismo, pues los demás son parte de mi existencia. Es lo que hace posible el conocimiento desde la comprensión. Tender hacia los objetivos comunes permite superar los hábitos individuales que valorizan los puntos de convergencia privado, por encima de los aspectos que nos separan, para dar origen a un nuevo modo de identificación que es el nosotros como base para una convivencia posible y sostenible.

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