El Siglo

Carlos I y Carlos V, Dueño del mundo

#Editado para la Historia

Carlos I/V en su adolescencia (ver su gran mentón)

Todos reconocemos su nombre por la referencia a su achocolatado sabor. Pero, el famoso emperador ¿era Carlos 1ro o Carlos V?

Pues ambos, ya que fue un soberano que ostentó en un momento de su vida 17 coronas. Era Carlos I de España por ser el primero de ese nombre y heredero de los reinos de Castilla, Navarra, las Islas Canarias, las Indias, Aragón y las dependencias italianas de parte de madre, Juana la Loca, hija a su vez de los reyes católicos Fernando e Isabel. Por parte de su padre, Felipe el Hermoso, era Carlos V de Alemania pues heredaba de sus abuelos Maximiliano I, Emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico, y de María de Borgoña los países de Habsburgo y los estados de Borgoña.

Es necesario decir que heredó a su abuelo Fernando de Aragón, el católico, aunque ante la ley la heredera era Juana la Loca pero entre nieto y abuelo hubo un entendimiento para mantener fuera del poder a la pobre Juana por los trastornos propios a su epíteto. Algunos historiadores dicen que realmente no estaba loca.

El poder que lo hizo a los 19 años el hombre más poderoso de Europa no sólo se debió a herencias sino también a maniobras políticas que llevó a cabo. A esa edad se le consideraba el Dueño del Mundo, decía que en sus tierras el sol nunca se ponía. Fue coronado como Emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico en Aquisgrán, su capital. Pasó un cuarto de su vida sobre las rutas de su inmenso imperio tratando de federar las naciones europeas.

Fue un hombre muy religioso, de apetito feroz y amoroso amante de su esposa, Isabel de Portugal. Se casaron a medianoche y a las doce y media el matrimonio ya estaba consumado. Carlos no tuvo ninguna amante en vida de su esposa.

Fue enemigo jurado del Rey de Francia, Francisco I, con quien tenía una gran rivalidad por el título de Emperador del Sacro Imperio y otras posesiones. También fue gran defensor de la fe cristiana ante los embates de la Reforma. Tampoco tenía buenas relaciones con los otros grandes de la época, Enrique VIII de Inglaterra, y Solimán el Magnífico, sultán de la Sublime Puerta.

Después de 40 años de reinado, con una gota particularmente invalidante, apesadumbrado por ver el triunfo de la Reforma en sus propios territorios, deprimido y cansado, renuncia a favor de su hijo Felipe II y su hermano Ferdinando a quien lega sus posesiones austriacas.

Nació en Gantes, Flandes, y muere a los 56 en Yuste, su retiro en España, un monasterio perdido al oeste de España donde, a pesar de todo, y debido a su influencia en cuestiones religiosas, sigue como consejero. A pesar de ser un hombre tan poderoso vivía con muy pocos lujos.

Fue el artífice de su propio entierro en la capilla de Yuste, donde sus restos estuvieron 15 años bajo el altar de la capilla para después pasar a San Lorenzo del Escorial (fabricado en su honor por su hijo Felipe II) en la cripta real.

De un lado de la Cripta Real en El Escorial están los reyes de España, comenzando con Carlos V, y del otro lado las esposas y madres de los mismos. La única persona enterrada en esta cripta y que no reinó fue el Conde de Barcelona, Juan Borbón y Battenberg, abuelo del actual Felipe VI.

Carlos I/V por Tiziano, al final de su vida, cansado, padeciendo la gota y deprimido.

 

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