El Siglo

Creativos para Innovar

#Emunah

Vivimos en una época cambiante: la cultura, la economía, le tecnología, la educación, la comunicación, la medicina, y aún el clima están evolucionando. Bajo este mundo de cambios rápidos, los seres humanos debemos ser capaces de innovar para evitar una involución.

Desde la revolución industrial, las cosas han cambiado a un ritmo tan vertiginoso que las empresas que no se adaptan a las constantes transformaciones culturales y tecnológicas están condenadas a desaparecer. De la lista original de Fortune 500 de 1955, solo 54 empresas todavía figuran en el ranking de 2017, lo que significa que el 89% de grandes compañías desaparecieron. ¿Qué les pasó? Simplemente dejaron de de innovar sus productos o servicios.

Le pasó a Kodak, Olivetti, Atari, Sega, Blockbuster, Pan Am, Napster, entre muchas otras. Estos monstruos empresariales lideraron sus mercados durante años, pero ni su tamaño, reputación y millones garantizó su supervivencia en un mundo en constante cambio y con una competencia feroz.

Netflix remplazó los video clubs, WhatsApp a las tarjetas telefónicas. Uber pone en riesgo a los taxistas, y Amazon aventaja en ventas a las tiendas físicas. Google inutilizó las páginas amarillas, OLX a los clasificados, Waze al GPS, y Wikipedia a los diccionarios y enciclopedias. Asimismo, YouTube y similares atemorizan a las empresas televisoras tradicionales; las redes sociales y el email al típico correo postal y a los medios de comunicación.

Aún las tarjetas físicas de crédito están quedando obsoletas, ya que hoy en día, los celulares se han convertido en billeteras móviles. Ahora las aplicaciones informáticas son capaces de hacer las compras, pagos y transacciones bancarias con el objetivo de hacer la vida más conveniente para los usuarios, pero también para remplazar los trabajos humanos.

La humanidad es una especie en constante evolución. Un día, llevábamos taparrabos, al otro creamos fantásticas obras de arte en las paredes de las cuevas, y en la actualidad portamos teléfonos inteligentes que nos dan acceso al mundo con un solo click.

Fuimos diseñados para ser creativos por lo que la tecnología vino a existir junto con el hombre. La innovación es una herencia otorgada por Dios, quien es el gran maestro de la creación, ya que él nos equipó con creatividad e inteligencia en conjunto con habilidades singulares para el bien común y dar honra a Dios.

Dotó a Adán con imaginación para poner nombre a todos los animales, a Noe le reveló el diseño para construir la primera embarcación titánica, y a David le mostró los planes de construcción del templo de Jerusalén. Llenó de sabiduría, inteligencia y capacidad creativa a otros para trabajar en piedras preciosas, tallados en madera y realizar toda clase de diseños artísticos y artesanales.

Jesucristo rompió paradigmas, costumbres, tradiciones, barreras culturales, y aún ofreció algo nuevo, vida más allá de la muerte. Eliminó lo viejo para dar paso a lo nuevo; más sin embargo siempre tuvo perfectamente claro cuál era su visión, en qué consistía su misión y se mantuvo fiel a ella. El trabajó arduamente y alcanzó el éxito, tanto en su vida personal como en establecer la Iglesia cristiana, y en formar personas que dieran continuidad a su proyecto salvífico.

Cada etapa es buena mientras cumpla su función; la gran moraleja para no convertirnos obsoletos o correr el peligro de desaparecer como lo hicieron estas grandes empresas es innovar en las diversas áreas de la vida. Ese deseo de innovación se refleja en todas las cosas: alimentación, vestuario, trabajo, casa, actitud, rutinas, metas, e incluso en nuestras relaciones interpersonales.

Los seres humanos siempre estaremos en continuo cambio, pero debemos tener presente que Dios y su palabra nunca cambian; es el mismo ayer, hoy y por los siglos, es inmutable. Mas nosotros tenemos que ajustarnos a los tiempos que nos toca vivir. Estudiar, prepararnos, actualizarnos, reinventarnos continuamente para no dejar de cumplir el propósito creativo.

No necesariamente debe ser una transformación grande; a veces un pequeño cambio, marca la diferencia; por ejemplo, formas nuevas e interesantes de hacer las cosas y de resolver situaciones complicadas por medio de un enfoque novedoso. Conforme abramos y extendamos nuestra mente, Dios nos levantará a un nuevo nivel para alcanzar cosas mejores y mayores.

Esa innovación demandará valentía, mente abierta, perseverancia ante el fracaso. También exigirá mantener nuestras convicciones firmes en Dios para tener éxito y seguir sobreviviendo en un mundo que en sus avances no permanece en Dios.

Aunque Dios nunca cambia, él es creativo en todo tiempo. Apocalipsis 21 afirma que hará todas las cosas nuevas; un mundo donde ya no habrá muerte, ni llanto, ni dolor; porque todo lo que antes existía dejará de ser. La creatividad está en nuestro ADN porque fuimos diseñados con cualidades que posee nuestro Creador, las cuales nos otorgan una capacidad especial para innovar.

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