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#Editado para la Historia

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Soldados con tapabocas preventivos

Año 1914, 28 de junio. Ciudad Sarajevo. El joven nacionalista Gavrilo Princip ultima al archiduque Francisco Fernando de Austria y a su esposa Sofía Chotek. Éste es el detonante del conflicto, aunque las batallas realmente comenzaron un mes antes. País tras país entran en la contienda.

De un lado Alemania y Austria-Hungría y posteriormente otros países como el Imperio Otomano y Bulgaria a su lado. Del otro la Triple Entente y sus principales actores: Rusia, Reino Unido y Francia, después se unieron Estados Unidos, Japón y muchos más.

El armisticio se firma en la ciudad francesa de Compiègne el 11 de noviembre de 1918 pero un beligerante que nadie había invitado decidió no participar en la paz. Se ensaña contra las poblaciones de los países de la Entente, de la Triple Alianza, incluso de los países neutros. Tiene nombre: La gripe española.

Para octubre de 1918 ya era pandemia mundial.

Como medio mundo estaba en guerra la censura no dejaba pasar informaciones sensibles, por lo que fue la prensa española (país neutral debilitado por las pérdidas de sus últimas posesiones [Cuba, Filipinas, Puerto Rico y Guam]) la que habló libremente sobre el tema y la prensa francesa la reseñó como “gripe española” por los daños que ocasionaba en el ibérico país.

Se calcula que en la guerra murieron unas 10 millones personas, pero los cálculos de fallecidos por la gripe varían de 40 a 100 millones.

Bastaba el hecho de que el virus entrara a las vías respiratorias por el estornudo o el habla de un enfermo o que una persona sana tocara algo que previamente hubiera sido tocado por un contaminado.

Nunca se sabrá cómo comenzó ni cómo terminó, como casi todas las plagas, pero se sospecha que fue en China que comenzó hacia 1916 y el virus mutó para convertirse en algo inhabitualmente contagioso. Lo que parece cierto es que los transmisores de la enfermedad son las aves migratorias, portadores sanos, que en sus viajes y paradas de descanso contagian a las aves de corral y de ahí pasa a los humanos y otros animales.

Algunos sitúan sus orígenes en Arkansas, otros en Cantón y otros en Boston, donde fallecieron las primeras personas reportadas. Se supone que entre el 3 y el 5% de las personas afectadas moría, en particular pacientes sanos entre 15 y 45 años por graves complicaciones pulmonares.

Los grandes movimientos de personas, el transporte de tropas de un lado a otro y las malas condiciones de higiene que ocasionó la guerra facilitaron su desarrollo y propagación.

Se calcula que en México murieron unas 300 000 personas con reportes de hasta 300 defunciones en un solo día, por ejemplo, en Torreón.

La humanidad en estos momentos, con todos sus adelantos científicos y técnicos, no está al abrigo de algo similar. Desde el momento en que se presenta una nueva cepa o mutación hasta que está disponible una vacuna pasan meses, que en el caso de una gripe tipo H1N1 pueden ser fatales. Las grandes facilidades de movimiento de nuestro de siglo XXI también son un aliado de primer nivel para un flagelo de este tipo.

Hospital de campaña para los enfermos de la gripe española

 

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