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Del tercero al cuarto mundo.

#DiviFilius

Hasta hace unos pocos meses,  la administración del presidente Morales celebró con ´bombos y platillos´ las ´remodelaciones´ del Aeropuerto Internacional la Aurora.  Incluso, fingiendo que se había logrado mantener el estatus categoría 1 de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos.  Ahora, con el colapso (patético y ridículo) del sistema de fajas se reduce un componente básico de los servicios claves que todo aeropuerto requiere. Y con eso, se pierda la acreditación.

Las comparaciones son odiosas, pero es difícil entender la razón por la cual en Guatemala se desmerecía otros aeropuertos regionales. Es un muy mal chiste ver de menos a otros,  cuando  hasta la fecha y luego de cuánto tiempo, el eterno problema de los baños en el aeropuerto La Aurora parece que requiere física cuántica para resolverse.  O tal vez,  una donación de países asiáticos salga al rescate cómo normalmente sucede en Guatemala.  Es que, simplemente no puede ser.  Tampoco puede ser, dicho sea de paso,  la lentitud para contratar el personal suficiente que agilice el paso migratorio.  Son cosas que en cualquier otro contexto, sobre todo para países que dicen vivir del turismo que deberían poder solventarse de forma expedita.  Y tampoco puede ser que la solución recaiga siempre en, ofertores privados que lucran con las deficiencias del servicio público. A ver,  no todas las personas pueden acceder al salón VIP,  o al bar restaurant para poder usar los baños, tener aire acondicionado y conexión a internet.  ¿Los demás viajeros ´comunes y corrientes?   Pues que se jodan.

No es malo que existan lugares de consumo en los cuales se pueda comprar estos servicios que hacen llevadero los viajes, pero eso no quita la responsabilidad institucional.  La diferencia precisamente, entre el primer mundo y ´el tercero que bordea el cuarto´ es que,  literalmente en el primero se tiene conciencia que el Estado puede brindar servicios público y de gratuidad con calidad.   Un ejemplo de eso es la T4 del Aeropuerto de Madrid- Barajas.  Esa terminal logra que al momento, España tenga el aeropuerto más grande y más funcional de la UE. La  inversión pública fue  de más de 6,185 millones de euros. Cualquiera que lo visite,  podrá notar que el Estado puede- cuando se quiere-  proveer infraestructura de calidad.  Y sobre todo, no lucrar políticamente con ello.   En el video promocional de la T4,  simplemente se hace referencia a que la misma ha sido apoyada por el Ministerio de Fomento.  No hay,  referencia alguna a la figura de en ese entonces, presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.

En otros países, un puentecito o unos cuantos kilómetros de carretera, o unas casas a medio concluir no pueden evitar tener, la propaganda oficial.

Esta dinámica del aeropuerto internacional La Aurora es un reflejo fantástico del país.  Se realiza un acto oficial para celebrar reformas que no se llevan a cabo, lo mismo que, la ceremonia de inauguración de un puente provisional (que se puso para sustituir otro puente provisional ).  Dicho sea de paso, tampoco sorprende que a un simple autobús se le llame lo que no es:  Metro (Trans-Metro).  Este tipo de cosas sólo pueden suceder en el país gobernado por un presidente que después de una desgracia producto de una erupción volcánica diga públicamente que es fantástico quemarse los pies con arena volcánica.  Lo cual, hay que decirlo,  no es nada agradable.

Pero esto es el clásico problema de vivir eternamente en fantasía llamando a lo que no es como si fuera.

Es de terror si se vive en un país cuya gestión pública no puede resolver el ´eterno´ problema de unos años: ¿Se le pueden pedir cosas más complicadas?

TEXTO PARA COLUMNISTA
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