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Juventud y desarrollo

#TanmiTnam

Aunque usted no lo crea, pero la juventud guatemalteca es uno de los sectores que está en el olvido por parte del Estado y sus estrategias y acciones concretas que hagan posible su inclusión como uno de los actores y motores específicos para cambiar las condiciones actuales del subdesarrollo que nos caracteriza ante otros Estados de la región y del mundo de manera permanente. Tener a la juventud al margen de los esfuerzos del Estado por hacer el desarrollo que todos anhelamos en el mediano y largo plazos, es seguir postergando la permanencia de los indicadores del subdesarrollo por muchos años más debido a que es la juventud un actor que debe marcar el logro de mejores condiciones de vida para las futuras generaciones. Urgen los esfuerzos para eliminar la exclusión o el marginamiento planificado que actualmente sufre la juventud. Además cada cuatro años se cambia el enfoque de los esfuerzos del desarrollo y las instancias especializadas responsables del tema luego se politizan y entonces dejan de hacer sus funciones específicas.

Es de reconocer que la juventud de escasos recursos de las áreas urbanas no siempre puede accesar a la educación escolar debido a que generalmente hay más escuelas del sector privado de los ciclos básico y diversificado y que las familias pobres no pueden pagar la colegiatura y otros gastos que hay que atender.  Muchos datos están a la vista como aquellos jóvenes que se integran a las pandillas, los que migran a otros países o aquellos que pasan varios años de su vida buscando algún trabajo y no califican y años después vuelven a caer en condiciones lamentables. Esta realidad, limita que la juventud llegue a la educación superior y el ingreso a la universidad pública y gratuita se torna más lejos.

En el área rural, la cuestión se complica debido a la baja cobertura de los ciclos de educación básica y diversificada, porque también brillan por su ausencia los institutos del nivel medio que deberían de ser gratuitos. También es de reconocer que los ejemplos de competencia individual que hay en la familia son padres y madres sin o con poca formación escolar, con una economía de sobrevivencia y que migran tanto dentro como fuera del país, entonces lo mismo vuelven a repetir las y los jóvenes.

Tanto la juventud del área urbana y del área rural, aunque tenga oportunidad de asistir a la escuela del nivel medio, el perfil de egreso no le significa mayor competencia técnica para colocarse en oportunidades laborales que las empresas ofrecen en estos tiempos. Pero se llevan la peor parte las y los jóvenes del área rural cuya población por siglos sus esfuerzos han sido destinados para atender trabajos que poco a poco van desapareciendo por diversas razones entre ellos el cambio de la producción agrícola a gran escala o el uso de la tecnología.

La juventud debe integrarse a los esfuerzos de búsqueda de soluciones para los problemas que hay para esa edad a través de proyectos y programas con enfoque económico y productivo teniendo presentes las características socioculturales de las regiones que integran el país. Deben ser proyectos y programas de amplia cobertura y larga duración, con uso de tecnología ancestral y tecnología actual sin perder de vista el acceso a créditos y la creación de instancias que propicien fuentes de trabajo de manera regionalizada.

Será de reconocer que los jóvenes pueden y deben aportar mucho asumiendo responsabilidades en la planificación, ejecución y evaluación de proyectos de desarrollo juvenil previo señalar las grandes ausencias de oportunidades que actualmente se viven.

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