El Siglo

Guatemala ante la incertidumbre

#Sueños…

Según el Fondo monetario internacional, FMI, existen en el mundo aproximadamente 190 países organizados. De los cuales unos 35 son desarrollados, es decir, cuentan con economías de mercado, democracias electorales consolidadas, libertades individuales y relativa libertad de expresión. Mientras que el resto de los países somos, eufemísticamente, países en vías de desarrollo. ¿Qué nos falta para ser desarrollados?, ¿alcanzaremos ese objetivo algún día?

En uno de sus pronósticos más recientes el FMI afirma: “Tras sufrir una contracción en 2016, el crecimiento en América Latina y el Caribe retornó a terreno positivo en 2017, gracias a un favorable entorno externo y mejoras en las condiciones internas. Se prevé que el crecimiento se dinamice aún más en 2018 y 2019. La recuperación es de carácter generalizado en toda la región. En el corto plazo, México, América Central y partes del Caribe se han visto beneficiados por el crecimiento más vigoroso en Estados Unidos, aunque al mismo tiempo las potenciales implicaciones de la reforma tributaria en ese país y las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) están creando incertidumbre”.

Adam Smith en 1776 escribió la biblia de la economía, en pocas palabras, La riqueza de las naciones, en donde explicaba cuáles son las causas que permiten a una nación desarrollarse. Todo el mundo lo ha leído, o por lo menos lo menciona. Solamente en una docena de países lo comprendieron y lo aplicaron.

La cita de Smith siempre ha sido criticada y desmentida. Pero se sostiene por su esencia fundamental, recordémosla: “En la medida en que todo individuo procura en lo posible invertir su capital en la actividad nacional y orientar esa actividad para que su producción alcance el máximo valor… Es verdad que por regla general él ni intenta promover el interés general ni sabe en qué medida lo está promoviendo. …él sólo persigue su propia seguridad; y al orientar esa actividad de manera de producir un valor máximo él busca sólo su propio beneficio, pero en este caso como en otros una mano invisible lo conduce a promover un objetivo que no entraba en sus propósitos… Al perseguir su propio interés frecuentemente fomentará el de la sociedad mucho más eficazmente que si de hecho intentase fomentarlo. Nunca he visto muchas cosas buenas hechas por los que pretenden actuar en bien del pueblo.”

Karl Marx, el hereje, escribió el mensaje eterno desde otra visión. “…en la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general.”

Los países centroamericanos nos enfrentamos a un nublado futuro. Pese a todo con Trump la economía de Estados Unidos crece, su actitud beligerante y hostil a propios y extraños obliga a los demás a volverse más eficientes. China, Rusia y Japón recuperan su capacidad de diseñar estrategias. Los europeos retoman una relativa independencia en la toma de decisiones. Todo eso puede reimpulsar el crecimiento del comercio y el intercambio mundial. Pero, trae grandes riesgos, como el cierre de fronteras a emigrantes, que mirarán hacia el sur, hacia Costa Rica y Panamá. Con el impacto social en México si se cierra el tratado de libre comercio. Con la incertidumbre de las reformas sociales en México para convertirlo, por fin, en una nación moderna con inversión social masiva en educación y salud, democracia tolerante y economía competitiva. Con el estancamiento del comercio mundial por los muros comerciales de Trump. En fin todo el mundo se prepara para los próximos dos años. Bueno, se preparan los dinámicos Europa y Asia. América del sur, solo se está moviendo Argentina, luego que se mostró que no son nadie especial en fut, ni Messi es el mejor del mundo. Tiene un programa de ajuste estructural profundo, igual al de Costa Rica en los 80. Veremos sí los pone en la misma senda. En Centroamérica, por supuesto, no nos preparamos para enfrentar los retos. Para qué, siempre pasa lo mismo, el mundo se transforma y nosotros somos siempre lo mismo.

El FMI, sin embargo, nos reta. Estas son sus recetas para enfrentar los riesgos que vienen:

Para elevar el crecimiento potencial de la región es necesario un esfuerzo sostenido de políticas en varios frentes:

  1. Educación y salud, los países tienen que alcanzar una inversión neta en esos rubros, por ejemplo, constitucionalmente tiene que invertirse anualmente el 10% del PIB en educación, tiene que garantizarse que el 95% de la población esté alfabetizada, que el 60% de la gente termine la secundaria.
  2. Clima empresarial, es indispensable democratizar la tenencia de la tierra, tienen que entregarse en parcelas pequeñas a miles de productores para elevar la productividad y la competencia, lo que dará seguridad alimentaria a todo el sector. Además, en la industria y el comercio, así como en los servicios promover y financiar el surgimiento de miles de pequeñas y medianas empresas.
  3. Tiene que promoverse un proceso de gestión del gobierno atacando la corrupción y la ineficiencia.
  4. Hay que promover la igualdad de género y participación de la mujer. Mientras exista machismo, violación de los derechos de la mujer y exclusión de la mujer, la sociedad será un campo de oscuridad y atraso social. Solamente con la incorporación activa de la mujer se consolida el bienestar común.
  5. Hay que atacar la desigualdad en América Latina y el Caribe. “Pese a avances recientes en lo que se refiere a la reducción de la pobreza y la desigualdad del ingreso, particularmente en los países exportadores de materias primas, la región sigue siendo la más desigual del mundo.”
  6. Es necesario generar proyectos que permitan la protección de la mitad del territorio como hogar de las distintas especies que comparten con el humano la tierra. Invertir en protección del medio ambiente y los derechos de los animales es prioridad si queremos un futuro con vida en este planeta.
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