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El banquero de los pobres

#ItzaBal

En el año 2015 nuestro país dándole continuidad a los Objetivos de Desarrollo del Milenio –ODM-, se comprometió junto a 192 estados más alrededor del mundo, en lo que se denomina la Agenda 2030 para el desarrollo Sostenible, un planteamiento en respuesta a los Objetivos para el desarrollo sostenible a nivel mundial –ODS- que son una ruta para la promoción del desarrollo, basado en tres dimensiones: Un factor económico, otro social y el factor medioambiental.

Cuando Guatemala asume un compromiso como el referido, hace manifiesto su deseo de luchar contra la pobreza, reducir las desigualdades sociales y acelerar el crecimiento económico dentro de un marco de desarrollo ambientalmente sostenible.

Sin embargo, no basta solo con tener la intención de luchar contra la pobreza, según algunas estadísticas del programa de Naciones Unidas para el desarrollo –PNUD-, en Guatemala, aproximadamente 3 millones de personas viven en extrema pobreza, enmarcándose en tal situación aquellas personas que viven con menos de 1.25 dólares estadounidenses al día, y 6 millones más viven en condiciones de pobreza, lo cual significa un gran reto para el país.

La gran pregunta es: ¿Qué políticas públicas, económicas y sociales pueden implementarse para alcanzar las metas trazadas?, ¿Existe alguna forma en que la iniciativa privada a través de la empresa pueda generar verdaderas oportunidades de crecimiento para los más pobres?.

LOS MICROCRÉDITOS UNA PUERTA AL DESARROLLO.

En 1940, nace en Bangladesh, un hombre que soñó acabar con la pobreza en el mundo, y se embarcó en una aventura que ahora se replica en más de 100 países a nivel global; el nombre de ese hombre es Muhammad Yunus, ganador del Premio Nobel de la Paz en el año 2006, y creador del Banco Grammen; Yunus soñaba con incentivar el desarrollo social y económico desde abajo, desde donde nadie antes se había atrevido a llegar, dándole crédito a esa gente en la que nadie confía, a la que nadie quiere darle un préstamo por temor a no recuperar su dinero, a esos mal llamados ¨Los pobres¨, un término peyorativo pero popular al referirse a las personas de escasos recursos económicos.

En su primer libro titulado ¨El banquero de los pobres¨, Yunus cuenta los obstáculos que ha tenido que vencer pada defender sus ideas y su lucha contra la burocracia, asegura según él que un sistema basado en el egoísmo está condenado al desastre, y que nuestro actual sistema económico continúa potenciando acumular riquezas y maximizar beneficios a cualquier costo en manos de un muy pequeño porcentaje de la población mundial, fruto de una codicia excesiva, mientras que el grueso de la población vive limitada y pagando las consecuencias de la toma de decisiones de los más acaudalados, quienes son los que provocan las grandes crisis económicas y como producto de tales crisis los pobres pierden sus trabajos y sus ingresos, lo que repercute en no poder llevar el pan a su mesa por la falta de empleo, la desigualdad y la mala distribución de la riqueza a nivel mundial.

Muhammad Yunus, aboga por adoptar una nueva forma de pensar para rescatar a los pobres, en su libro, Yunus dice que el mundo de hoy se enfrenta a cuatro grandes crisis: Una crisis financiera, una crisis energética, una medioambiental y la más dura, una crisis alimentaria que condena al hambre a millones de niños.

EL INICIO DE UN SUEÑO.

Muhammad Yunus es un economista ortodoxo con un doctorado en la Universidad de Vanderbilt y estudios en Harvard, de esos economistas considerados como ¨economistas de aguas frescas¨, cuando regresó a su país Bangladesh, uno de los más pobres y poblados de la tierra, quedó impactado por las condiciones en que Vivian los pobres y fue allí donde un día decidió prestarle 29 dólares a 42 mujeres acosadas por los usureros, fue esa la semilla de lo que sería su gran proyecto de vida, como lo son ¨Los Microcréditos¨ que son préstamos sin aval o sin garantía, para personas de escasos recursos.

En 1976 inicia sus proyectos con tan solo dos empleados, y ahora cuanta con más de 20 mil, Yunus encontró en la mujer un nicho de mercado, responsable y visionaria, y el 97% de sus clientes y la inmensa mayoría de su personal son mujeres en el banco que él mismo fundó conocido como el Banco Grammen, a través de dicha entidad, Yunus, comenzó a proveer microcréditos a las personas que vivían en la pobreza, y adoptó dos premisas básicas. La primera: El crédito es un derecho humano; y La segunda: Que los pobres son los que saben cómo mejorar su situación.

Hoy en día el Banco Grammen ha diversificado en diferentes aplicaciones el Micro Crédito, procurando llevar desarrollo a las comunidades más necesitadas; dentro de sus proyectos sociales el banco ha brindado acceso a la telefonía para mujeres emprendedoras, ha creado préstamos para vivienda, créditos para plantaciones de verduras, junto a una multinacional se creó un Yogur barato enriquecido con vitaminas para combatir la desnutrición y fue fundada una compañía de agua para proveer del vital líquido a la población necesitada a través de empresas sociales con fines lucrativos pero con responsabilidad social.

Cuando en 1984 pidió apoyo al banco central de Bangladesh para la creación de los créditos para vivienda, la solicitud fue rechazada, al tercer intento cuando el gobernador del banco central le preguntó si los prestatarios (los pobres) pagarían sus obligaciones, Yunus le respondió “Si, lo harán, y lo hará porque son diferentes a los ricos, los pobres no pueden arriesgarse a no pagar porque es la única oportunidad que tienen”. El Banco Grameen fue autorizado a agregar sus préstamos de vivienda a su rango de servicios y para 1999 habían otorgado préstamos de vivienda por 190 millones de dólares para la construcción de 560,000 casas.

ACTUALIDAD.

En lo que a Guatemala respecta, considero que el ejemplo de Yunus está siendo replicado por el sistema Cooperativista y algunas fundaciones dedicadas al otorgamiento de microcréditos, contrario a las políticas del sistema bancario nacional quienes a raíz de las últimas crisis han aumentado los requisitos para el otorgamiento de préstamos, cerrando con ello de forma considerable la llave a los microcréditos (créditos sin garantía, o con garantías blandas); mientras que las Cooperativas y algunas fundaciones se enfocan a lo micro, dado que sus estatutos, principios y políticas de creación se basan en una economía con enfoque social.

Considero que vale la pena profundizar más en el fenómeno de las micro finanzas como una puerta al desarrollo para los más necesitados desde la iniciativa privada, quizá únicamente enfocando su gestión de riesgo al principio de ¨la presión del grupo¨ o créditos grupales, con el acompañamiento en la inversión del crédito y el fomento al ahorro; y con ello se pueda hacer explícito aquél principio del Popol Wuj “que todos se levanten, que llamen a todos, que nadie se quede atrás, ni uno ni dos, sino todos como uno”.

TEXTO PARA COLUMNISTA
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