El Siglo

ENCUENTROS LEJANOS DEL TERCER TIPO…ALFONSO P. Y DANILO R.

#MirillaIndiscreta

Danilo…Danilo… te quiero hablar… se apresuró Hugo Roca dirigente del Sindicato de Trabajadores del Organismo Judicial, allá a mediados de la década de los noventa.

La actividad política se había restaurado en el marco de la millonésima apertura democrática y el siempre manido argumento de la urgencia de un período de transición, que aún ahora, treinta años después, sigue siendo pretexto para tratar de frustrar procesos electorales y botar al Presidente de turno, más allá del origen del mandato democrático que legitimó su mandato.

Es la historia real o inventada de nuestro país, que ha permitido siempre, que entre transiciones y más transiciones, se consoliden todos los vicios propios de una sociedad inmersa en el también eterno “Proceso de desarrollo” que nos mantiene atados a una pugna por cambiar… todo o algo… sin lograrlo.

Eso sí, la brecha que agudiza las diferencias y contradicciones que se dan entre la riqueza… riqueza… Y la  pobreza… pobreza… Y pobreza extrema, continúan presentes alimentando a los vividores revoltosos de la miseria y a los explotadores del amasiato (relación conyugal no reconocida ni legalizada) entre sus capitales y el Estado, con servidores comprados o sobornados, que les han permitido desacreditar y degradar la conducción política por su propensión al enriquecimiento rápido.

Ha sido el pecado social del mercantilismo voraz.

Y qué, Como hemos comprobado recientemente en Guatemala, no hace diferencia entre conservadores o liberales… Anticomunistas o marxistas o descoloridos socialistas sin apasionamientos ideológicos pero prestos a disfrazarse de izquierda para obtener mayores beneficios cuando su inmoralidad y las condiciones les permiten una alianza con algunos dueños del capital.

Igual que las grandes potencias y tendencias de organismos internacionales comprometidos políticamente no tienen ni amigos ni enemigos… sólo intereses y aliados oportunistas.

No importa de qué color: Rojos…rosados… o azules o tan indefinidos como un arco iris.

Eso sí, siempre que estén dispuestos a transar el poder… el Estado… incluso y lo más terrible y de última moda… incluyendo al país.

Parece que a los interventores, que han tenido un poder inconmensurable, ya no les satisface la subasta solamente del Estado, que recibieron gratuitamente… ahora apuestan… ¡A que se pueden quedar con el país!… sin mayores costos y ninguna dirigencia que se les oponga… ¡Increíble!… ¡Terrible!! ¡Pero vergonzosamente cierto!

Mientras tanto “la gente”… entretenida con el nuevo deporte de insultar usando como arma el chat… sintiéndose héroes, en la soledad de sus cubículos, por fastidiar o por contrato, poder insultar sin tener que afrontar ninguna consecuencia.

Los riesgos de quienes ofendían antes… y se exponían a que les soplaran los mocos con un guante en sonoro cachetazo, ya no existe. Terminar con un tiro en el pecho o la cabeza…  por  abusivo…  Y el agraviado con su honor restablecido…No se da.

Ahora los ofendidos, extinguen su furia, en juicios eternos de imprenta, así le llaman a los procesos de reparación de la honra, dignidad o prestigio, irreparablemente lesionado por el calumniador, injuriador o difamador.

El delincuente disfrazado de opinólogo, sólo tiene como maniobrada posibilidad de “castigo”, el que meses o años después, si es que se llega a la sentencia, tenga que aclarar su mentira, en inútil y extemporánea publicación.

Quiero contarles que después de los delitos contra la vida… el código penal para evitar los duelos, que provocaban las ofensas, donde se arriesgaba la vida, creó delitos reparadores de la ofensa.

Se reguló en el Código Penal: LA CALUMNIA… LA INJURIA Y LA DIFAMACION. Que lamentablemente en la práctica se transformaron en delitos por gusto, debido a la cobardía de juzgadores, que para evitar complicaciones, desestiman la querella y la trasladan al ramo de los juicios de imprenta… Con el destino que les expliqué anteriormente. Práctica Judicial impropia que encubre al delincuente, invocando la libertad de expresión.

No me extrañaría que frente a la proliferación de cobardes en los medios usuales y alternativos de comunicación social… los calumniados…injuriados y difamados… recurran al Duelo nuevamente, para terminar con esa plaga.

Pero al margen de esta necesaria digresión, porque advierto que esa crisis se dará tarde o temprano de no aplicar la ley.

El Ministerio Público frente a ese tipo de denuncias debiera darle, tramite por la vía procesal penal, antes de que se retorne a las tragedias familiares de finales del siglo diecinueve y principios del veinte, que estos delincuentes de la tinta y el papel. Ahora de televisión, radio o internet, pueda evitar la muerte de cobardes y la culpa de dignos caballeros.

Pero les cuento, retornando al relato original, que la prisa de Hugo, era la de comunicarle a Danilo una novedad.

-Fíjate que algunos compañeros del Organismo Judicial, se acercaron a mí para decirme que habían conocido a un compañero que seguramente te dominaría en cualquier debate… y yo aceptando el mandoble en tu nombre les dije que lo probáramos convocando un encuentro entre ustedes dos – terminó agitado y provocador.

– ¿Y de quién se trata? – respondió Danilo que a esas alturas de la plática, no sabía quién era el personaje de marras.

-Se llama Alfonso y recién regresó de México- me respondió… aclarándome de quién se trataba.

Realmente según me comentó Danilo al recordar el episodio, no lo conocía personalmente… aunque sabía de quién se trataba y de su militancia política.

Frente al reto del que era portador el destacado dirigente sindical del sector estudiantil y universitario, no hizo ni siquiera el intento de evadir el reto, del que seguramente ni siquiera estaba enterado el otro convocado y que debió formar parte de las inquietudes de dos grupos en posesión de lo que ellos asimilaban a gallos de pelea listos para afrontar cualquier palenque.

Pasó el tiempo y un día de tantos regresó Hugo con el plan del debate en ciernes ya depurado.

Será el próximo jueves a las cinco de la tarde en Auto-Mariscos de la zona 4 al costado de la torre de la Cámara de Industria- le comunicó como que fuera una notificación judicial.

El restaurante de los hermanos Maúl y de sus padres compañeros de Danilo del Instituto Nacional Central para Varones del que había sido Presidente de su asociación de estudiantes, sería el improvisado plató de aquel interesante duelo… Sin pistolas…Ni muertos…Ni calumniadores…Ni siquiera Jueces… Por innecesarios… Sería una modesta evocación a los oradores de la antigua Grecia y sus justas argumentales para plantear posiciones ideológicas y juicios de valor.

Demócares, Aspacia de Mileto, Sócrates, Pericles y Demóstenes como severos custodios de la hermosura y filigrana del lenguaje y la palabra cuando se usa para evocar conocimientos y posiciones serias y meditadas.

Danilo entre tanto… buscó información del contendor… que a esas alturas ya se instalaba en la carpa del Partido Democracia Cristiana con la convencida y muy influyente amistad y simpatía de Alfonso Cabrera, poderoso Secretario General y reconocido líder del partido.

Alternando la cátedra del INCEP, un instituto de formación que por aquella época patrocinaba dentro de esa corriente de pensamiento a jóvenes políticos y dirigentes sociales del país, patrocinado por una Fundación alemana.

Según me contaron alternando ya la docencia con su reconocida vocación por el flirteo y seducción de las bellas damicelas que en la euforia de su belleza y juventud se aproximaban al centro de formación donde enseñaba el recién llegado político guatemalteco con giros idiomáticos aún cargados de cierto acento mexicano.

Sin ser íntimos ni cercanos, ambos aceptaron la reunión y eventual confrontación de puntos de vista.

Llegado el día y la hora… la mesa preparada…  La bebida espirituosa y las bocas que matizarían la discusión…puestas…Cuidando que el exceso, no estimulara, en los observadores, que en buen grupo y claramente divididos por sus preferencias. Instalados frente a frente y con más entusiasmo que los contendores que estaban listos para confrontar conocimiento, definición política y el arte de defender con hidalguía sus argumentos.

Danilo, según me enteré en otra oportunidad, ya se había visto abocado a ese tipo de encuentros retadores.

En Honduras, por ejemplo, algún candidato del Partido Liberal, afín al Partido Revolucionario, el del Mapa de Guatemala con fondo amarillo, cuna política de Danilo, enterado de su presencia en ese país, lo había convocado a una justa parecida.

Sin ser púgiles entrenados sólo para eso, sabían que la discusión era parte fundamental del debate entre políticos de grupos diferentes o afines, sin más ánimo que compartir momentos inolvidables, depurar la técnica de la confrontación fundada en ideas y sentir la satisfacción de complacer las preferencias de los aliados que invitaban.

Aquella tarde llegaron puntuales a la cita y después del generoso apretón de manos y un vaso estimulante de licor popular y barato frente a ambos… se inició el refuego.

Preparados los dos para situaciones parecidas y cotidianas a esa… comenzó la polémica

… Pero un relato tan intenso y cierto como este reclama de más espacio y mi deseo de compartirlo con ustedes por primera vez en estas singulares biografías.

Si estoy vivo y Danilo y Alfonso no me vetan y permiten que continúe con el relato… puntualmente lo haré la próxima semana.

No me gustan las continuaciones… pero esta vale la pena… comienza con este encuentro y continúa con otro duelo, sólo que uno de los protagonistas… el de la voz arrinconada por las cuerdas vocales y que se exalta fácilmente por la emoción tan reconocida por todos, contó en ese otro encuentro con aliados formidables y el otro, Danilo, con traidores del partido que lo postuló, también formidables.

¡Nos encontramos, si ustedes quieren,  la próxima semana!

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