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Juventud guatemalteca desatendida

#Perspectivas

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Muchas dificultades viven los jóvenes hoy en día en nuestro país.  La juventud guatemalteca, luego de cumplir con un nivel medio o universitario de estudio e incluso con postgrados universitarios, tiene pocas oportunidades de desarrollarse y muchas veces ven frustrados sus sueños.  La alta tasa de desempleo provoca que esta masa social se encuentre desatendida y sin muchas posibilidades de crecer.

Una reciente evaluación realizada por el Procurador de los Derechos Humanos, demostró el poco esfuerzo que se hace por atender a los jóvenes, puesto que no se cuenta con un balance estadístico real del avance de la Política Nacional de la Juventud.  El Consejo Nacional de la Juventud (Conjuve) desconoce los programas que se manejan en las diferentes direcciones para la juventud, lo que hace difícil el trabajo en conjunto y consensuar las distintas estrategias de abordaje.

En este problema considero que incide la poca exigencia que se hace a los maestros de enseñanza a nivel primario, básico y diversificado.  Las pruebas que realizó el Ministerio de Educación, a través de la Dirección General de Evaluación e Investigación Educativa (Digeduca), demostró el bajo desempeño que los jóvenes de diversificado tienen en matemáticas y lectura.

Ese índice tan alto debe ser de auténtica preocupación para las autoridades que rigen el tema, ya que, al no contar los jóvenes con la suficiente preparación académica, se dificulta el ingreso a las distintas universidades y hace que el proceso de enseñanza aprendizaje se obstaculice o se interrumpa, lo que repercute en jóvenes menos preparados que les será más difícil la inserción laboral.

Hoy en día, las ofertas laborales son escasas y existe mucha competencia entre los candidatos, cuando hay ofertas laborales.  Los jóvenes no escogidos, ven frustrados sus sueños al no ser contratados al no llenar el perfil del puesto, muchas veces por no haber obtenido un título universitario y eso tendrá como consecuencia que pasen mucho tiempo desempleados y buscando trabajo.

De igual forma, hay muchos empleadores que exigen experiencia laboral de años como requisito para contratar, sin embargo los jóvenes recién graduados no la poseen, lo cual les entorpece obtener un empleo de forma pronta, y no obstante el joven tenga estudios universitarios e incluso hasta postgrados, los patronos ofrecen salarios muy bajos que no están de acuerdo a los méritos académicos del aspirante ni acorde a la cantidad de atribuciones que les requieren al momento de ser empleados.

A estos obstáculos a la inserción laboral, se suma que sólo el 7.8% de la juventud guatemalteca tiene la oportunidad de acceder a la educación superior, esto en parte a que existen muchos jóvenes que viven en áreas rurales en donde el acceso a este tipo de educación se dificulta.

En esta problemática que enfrenta la juventud, el Estado debe de ser el ente encargado de facilitar a la población joven, múltiples oportunidades de trabajo y canalizar estrategias dirigidas a aprovechar ese potencial.  Para iniciar este cometido, primero es necesario impulsar un perfeccionamiento en el proceso educativo.  Para ello, el Ministerio de Educación debe exigir en el proceso de reclutamiento, selección y contratación de personal docente, el perfil idóneo establecido, en el que se acredite que realmente son competentes, es decir que se haga prevalecer la meritocracia y no el compadrazgo.

Debemos de recordar, que el objeto de modificar el pensum de estudios de la carrera de magisterio, en la que ahora se demanda título universitario, fue aumentar la calidad educativa. La finalidad aún no se ha logrado, por lo que el compromiso actual es desarrollar un proceso de formación continua para capacitar al recurso humano magisterial del antiguo pensum, para que cumplan con el nuevo perfil.

Y en cuanto a revertir la desatención de la juventud e incrementar las oportunidades laborales para este aglutinado, es necesario crear otras tácticas que promuevan la inserción laboral, entre ellas, implantar planes de capacitación adecuados para cada grupo de jóvenes que poseen desiguales habilidades y destrezas.  Esos programas deben ser diferentes para cada población objetivo: jóvenes con pocos años de escolaridad, jóvenes con títulos universitarios y/o con postgrados, así como que permitan clasificar a los desempleados o subempleados.

Contar con una juventud preparada es primordial ante las nuevas exigencias de un mundo moderno competitivo, porque suscitará un atractivo más para las empresas extrajeras y que éstas se vean tentadas para invertir en nuestro país.

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