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Guatemala, las líneas de la mano

#Sueños…

Hay libros que marcan la historia y nos sorprenden cuando señalan el rumbo de la humanidad y la naturaleza. Yuval Noah Harari, un eminente historiador nos cuenta el paso de la humanidad por el planeta Tierra con una visión fría y aterradora. En su alucinante libro Sapiens concluye: “Hace 70.000 años, Homo sapiens era todavía un animal insignificante que se ocupaba de sus propias cosas en un rincón de África. En los milenios siguientes se transformó en el amo de todo el planeta y en el terror del ecosistema. Hoy en día está a punto de convertirse en un dios, a punto de adquirir no solo la eterna juventud, sino las capacidades divinas de la creación y la destrucción.”

El dominio de la tecnología y los elementos le permite a sapiens no preocuparse de nada. Incluso los energéticos y los alimentos pueden escasear. Sapiens sabrá sustituirlos con nuevos descubrimientos y progresos. La ciencia al servicio de la productividad del sistema capitalista, casa común de todos nosotros.

En este marco nos preguntamos. ¿Cuál será el rol de los guatemaltecos?, ¿para qué habitamos este pedazo del planeta? Guatemala es un país de 20 millones de habitantes. 17 sobreviven en su propio territorio y 3 gravitan en los Estados Unidos. Con niveles de pobreza del 60% de la población, baja expectativa de vida, niveles de analfabetismo cercanos al 25%, y un PIB per cápita de $4,155 anuales, de los menores de América.

En forma impresionante los ingresos de divisas con los que malvive la ciudadanía provienen de un fantasma que los sectores hegemónicos quisieran olvidar pero que cada día es más visible. Los emigrantes. Son las remesas de estos los que permiten financiar medianamente las funciones del Estado débil que se percibe.

Estamos cerca de ser homo sapiens o estaremos quedando demasiado rezagados. Mientras países como Costa Rica y Panamá elevan sus gastos del sector público muy por encima del 30% del PIB, el FMI recomienda a Guatemala acercarse a la mitad, el 15%, el consejo se queda corto, se menciona que lo más importante para preparar verdaderamente a Guatemala para el futuro es que el gasto se oriente a educación, salud e infraestructura productiva. Es la única llave para sacar a Guatemala de la pobreza. Sin embargo, los poderes del Estado no reaccionan.

Para ejecutar un gasto social para el desarrollo se tienen que resolver temas de gran interés nacional. Según el FMI, “afianzar la administración tributaria: Las autoridades tendrán que concentrarse en reforzar los controles del impuesto al valor agregado (IVA). Mejorar la gestión de la oficina de grandes contribuyentes y reforzar el uso de la información fiscal y el cumplimiento de la recaudación son otras maneras de mejorar el cumplimiento tributario en el país.” Por supuesto “ejecutar la reforma tributaria: Elevar las tasas del impuesto a la renta de las personas físicas puede generar más recursos para gasto social y en infraestructura.” Aunque no se menciona con fuerza, eliminar las exoneraciones y poner condiciones al gasto en todos los niveles son caminos que hay que trillar.

El FMI se señala el camino del bienestar a Guatemala. El gasto en salarios de los funciones y autoridades tiene que corresponder al desempeño y reformar las actuales normas del servicio civil y los salarios de la administración pública, además de concluir el censo del personal del sector público.

Ante la ausencia de partidos políticos estables y no corruptos, el FMI plantea el programa político de Guatemala, ¿qué hacer? Gastar dinero del gobierno en servicios de salud preventiva y primaria. Que no son suficientes, la salida es invertir en un sistema de salud universal permanente y de calidad. También incrementar el acceso a nutrición, agua y servicios de sanidad. La revolución Sandino-somocista mostró que grandes parafernalias como la gran campaña de alfabetización financiada por organismos internacionales y Oneges de todo el mundo solo son fanfarria. En pocos meses la situación del pueblo volvió a la penuria y la falta de oportunidades. Solamente una revolución democrática que conforme un sistema de educación de todo el pueblo, en donde el principal gasto se concentre en educación primaria y secundaria son las bases para construir una clase media sólida y progresista que le permita a un país consolidar su proyecto de desarrollo nacional.

No han que malgastar en exceso en educación universitaria, en armas, ni en funcionarios y entidades públicas obsoletas e ineficientes. Guatemala tiene que obligar al sector financiero a generar recursos para la pequeña y mediana empresa, en la actualidad, con datos del FMI “alrededor del 70% del empleo total en Guatemala está al margen de la fuerza laboral formal.”

“¿Qué puede hacer el gobierno para cerrar esa brecha y generar más empleo formal?” Se tiene que gastar en promover mayor tributación de las grandes empresas, concentrar el gasto en resultados positivos para la mayoría de la población y generar una protección social que abarque a la totalidad de la población.

Hay que fijar el salario mínimo y la remuneración para trabajos a tiempo parcial a fin de lograr una mejora en la calidad de vida del 70% actualmente en condiciones de semi-esclavitud y servilismo.

La mentalidad oligárquica, el funcionamiento sin resultados del sector pública, la corrupción a todo nivel y la ineficiencia son nuestra presentación ante el mundo. A llegado la hora de cambiar, a llegado la hora de darle una oportunidad al pueblo de Guatemala.

“El Ministerio Público y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala están avanzando en el desmantelamiento de redes que se sospecha participan en actividades ilegales como fraude fiscal, financiamiento ilícito de campañas, prácticas irregulares de adquisición y tráfico de influencias en el sistema judicial. Desde 2014, la oficina del fiscal general ha desarticulado 178 organizaciones delictivas que operaban en el país y decomisaron activos por un valor de más de USD 28,5 millones.”

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