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El peor día de mi vida

#Emunah

Imagínate que vas de regreso a tu casa después de un arduo día de trabajo. Al aproximarte encuentras patrullas policíacas, carros de bomberos y mucho alboroto en la cuadra de tu casa. Al indagar, te enteras de que tu casa fue saqueada, luego quemada y para colmo tu esposa e hijos fueron secuestrados. ¿No sería ese el peor día de tu vida?

Pues, eso fue lo que le pasó a David. El relato bíblico cuenta que, en la ausencia de David y su ejército, los amalecitas saquearon y quemaron la ciudad, y se llevaron cautivos a sus esposas e hijos, junto con toda la población. Para empeorar las cosas, su tropa culpó a David y estuvieron a punto de apedrearlo.

Otro personaje bíblico que tuvo un peor día” es José. Sus hermanos enfadados por ser el favorito de su padre lo arrojaron a un pozo para mantenerlo prisionero, y luego lo vendieron a un grupo de ismaelitas que llevaron a José a Egipto donde lo vendieron como esclavo; y después fue injustamente encarcelado.

No puedo encontrar un personaje bíblico que no haya tenido un peor día” y eso incluye a Jesús. Nada en la Biblia, sugiere que estaremos exentos de tormentas en la vida. Si has vivido lo suficiente, ya te habrás dado cuenta de ello.

Muchos de nosotros podemos señalar fácilmente un día en que todo salió mal. Una crisis financiera, un diagnóstico médico desfavorable, un despido laboral, una infidelidad, un hijo inmerso en drogas o guardando prisión. Tal vez fue, un divorcio, un accidente automovilístico, la pérdida de un ser querido, o quizás un desastre natural; como lo ocurrido hace poco en Guatemala con el volcán de fuego, en el que muchas personas perdieron a toda su familia y sus bienes.

En lo personal, sin duda todos tenemos un día que se hace acreedor al peor día de mi vida”, un día de sueños rotos, de luto, de desesperanza y frustración creyendo que no habrá un mañana. La vida también se compone de días que suelen ser difíciles y dolorosos; que pueden afectar negativamente el curso de nuestra historia, si nos alejamos de Dios.

Sin embargo, ese peor día también debe ser visualizado en lo colectivo. Si nos detenemos en la tragedia derivada de la erupción del volcán, podemos apreciar que no sólo las víctimas salen afectadas, sino toda Guatemala porque se afectan las actividades socioeconómicas y el entorno ambiental, trayendo como consecuencia mayor pobreza y contaminación ambiental.

Para salir adelante en lo personal, debemos confiar en Dios porque bajo la protección de Dios todo es posible, aún a pesar de todas las consecuencias catastróficas que podrían venirse, porque Él siempre puede cambiar la historia, pero en cambio debemos creerle. En lo colectivo, no perdamos la esperanza que Guatemala florecerá, debemos tener la certeza que mañana saldrá el sol y vendrán nuevas bendiciones.

Busquemos refugio en la Palabra del Señor, las crisis no aniquilarán el futuro. David dijo “Aunque pase yo por grandes angustias, tú me darás vida”. Aunque ahora pensemos que nuestros sueños como país están enterrados y ya no hay propósito de vida, Dios aún puede hacer florecer nuestras vidas. Puede que ahora sea difícil visualizarlo, pero debemos tener fe que todo mejorará.

A lo largo de la Biblia, tenemos ejemplos de cómo Dios repentinamente revirtió la situación negativa. Cada peor día” en la vida de cualquier personaje bíblico era representación de un “mejor día”.

Dios tomó ese peor día” de David y José, y combinado con una serie de circunstancias, con el tiempo, lo convirtió en uno de sus mejores días. David recuperó todo lo perdido; y más tarde se convirtió en el Rey de Israel. José después de ser encarcelado por diez años; sorprendentemente de prisionero pasó a ser el gobernante de Egipto.

Pensemos un minuto en Jesús, ¿Cuál hubiera sido su “peor día”? ¿Será su crucifixión? Aunque en realidad ese peor día” se convirtió en su mejor día, no solo para él, sino para toda la humanidad. Su muerte tenía un valor eterno e infinito, ya que por ese sacrificio ahora el mundo tiene la oportunidad de ser salvo.

Sin ánimos de ser pesimista, ignorar a Jesucristo en los momentos de crisis, podría convertirse en “el peor día de toda la historia”. Sin embargo, en lo colectivo, podría ser la peor época de toda la historia de Guatemala”.

En lo personal, Dios ofrece la salvación como un regalo. Todo lo que tienes que hacer es aceptar a Jesús en corazón, quien es el único camino a la salvación.

En lo colectivo, Cristo nos dice que debemos tener fe. Por eso los guatemaltecos debemos estar confiados que, en un futuro no muy lejano, gozaremos de una vida de ensueño que superará nuestras expectativas, una vida donde ya no habrá más llanto, ni dolor, ni más enfermedad, ni mucho menos más muerte. Los peores días o épocas ya no existirán”, serán cosa del pasado porque gozaremos de una vida eterna en donde Dios será el que reine para siempre y en lo colectivo podremos declarar que Guatemala es la más bendecida por Dios.

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