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AMLO: Más cerca de Lula y menos de Chávez.

#DiviFilius

Ha sido una campaña muy larga.  Una campaña que ha durado 12 años, desde el primer intento por acceder a la presidencia en el ya lejano año de 2006.   En aquella disputada elección, que se definió por 243 934 votos (o 0.58%) AMLO aprendió lo complejo de ganar las elecciones en el sistema política mexicano y la reacción postelectoral no fue, en efecto, la mejor.  Hasta el día de hoy AMLO tiene permanente que disculparse por haber declarado un gobierno y un gabinete paralelos.

La eventual victoria electoral de AMLO genera temores – posiblemente infundados- pero al final del día, temores.  Pero la comparación con el chavismo es una comparación forzada que evita distinguir que el chavismo y la propuesta electoral de Andrés Manuel López Obrador son propuestas con puntos de diferencia muy bien marcados.  Incluso, en el mismo perfil de las figuras: Chávez fue un militar golpista,  AMLO es un civil que ha buscado el acceso al poder por la vía democrática de las urnas.  No hay que olvidar esta importante distinción.  Tampoco hay que olvidar que Chávez no tuvo una experiencia previa de gobierno, mientras que AMLO si la tuvo nada más y nada menos que como regente de la CDMX ( la ciudad más importante del país con una población superior a los 21 millones de personas).  Tampoco hay que  olvidar  que luego de la gestión de AMLO en el DF,  la capital del país no se transformó ni en Caracas, ni en la extinta URSS.

Las comparaciones pueden ser odiosas, pero al final del día realizar una comparación correcta puede ayudar a desmentir mitos.  El espectro ideológico de AMLO es una centro-izquierda y mucho menos una expresión típica de izquierda latinoamericana cómo la corriente chavista.  AMLO se parece mucho a  Lula Da Silva: Ambos provienen de entornos vinculados a las luchas sociales,  ambos gestaron primero una conocida carrera en la militancia de izquierdas y luego accedieron a las magistraturas políticas.  ¿Quién no recuerda los temores que generó en Brasil la victoria electoral de ´el Lula  presidente de la confederación de los trabajadores´?  Pero su gestión presidencial marcó una diferencia de los aspectos propios de la militancia sindicalista: Brasil no se alejó de los tratados de libre comercio, tampoco se alejó del multilateralismo y tampoco echó por tierra el proceso de industrialización.   Eso sí, planteó un esquema distinto con respecto a una industrialización en donde el mercado interno toma prioridad sobre la lógica exportadora.  ¿Qué punto en concreto del modelo económico actual son cuestionados por los proyectos de AMLO y de ´Lula´?   El modelo económico que suponía, falsamente que al perder las industrias ´estratégicas´ (debido a la apertura comercial indiscriminada) no había que preocuparse porque las empresas transnacionales absorberían la mano de obra desplazada.  La historia nos muestra que nadie absorbió esta  mano de obra  a raíz del ingreso de industrias subsidiadas que jugaron la carta del dumping.  En México  el número de trabajadores agrícolas desplazados por el ingreso del maíz subsidiado estadounidense superó los 10 millones y ningún capital foráneo les dio trabajo.

Los Estados deben recuperar el rol tutelar en la economía y eso significa, reconstruir la noción de industrias nacionales. Industria privada en efecto, donde el Estado puede tener participación (cosa común en Europa) y donde el Estado capte los flujos de capital necesarios.   Un modelo de capitalismo estatal que pueda proveer al Estado de los recursos suficientes para hacer frente a las enormes desigualdades.

A esto no hay que tenerle miedo.  El México post-AMLO no será Venezuela.  Y no hay que olvidar, además, que el México pre-AMLO no es precisamente Suiza.

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