El Siglo

¿Por dónde empezamos?

#ObservadorPolitico

Día a día quienes seguimos la política de cerca, estamos en un constante debate de lo que nos hace falta y a veces pareciera que la lista es infinita, sin embargo, es necesario que nos enfoquemos en pequeños cambios estructurales que podrían representar importantes avances en la construcción de Estado. Esta semana una investigación de el Periódico reflejaba con datos crudos, uno de los principales problemas de nuestro país, anualmente el Estado eroga Q21 millones 572 mil 912 en plazas de familiares del Presidente, Vicepresidente, algunos diputados y ministros.

El Estado de Guatemala ha estado cooptado por grupos mezquinos de poder se han servido de nuestro país. Este servilismo y discrecionalidad con el que se manejan las plazas del Estado nos han producido el país que tenemos, un país con elevados índices de desnutrición, una red vial hecha pedazos y bajos índices de desarrollo humano. De acuerdo al Índice de Competitividad Global, Guatemala ocupa la posición 136 de 142 países en la confianza de la población hacia los funcionarios públicos y políticos.  Por lo anterior, es fundamental una reforma integral a la Ley de Servicio Civil.

La Ley de Servicio Civil fue emitida en 1968, es decir ya tiene 50 años desde que entró en vigencia, su reforma es necesaria no sólo por su antigüedad, sino también porque su forma de organización y resultados han sido deficientes, existen problemas evidentes en los procesos de planificación, reclutamiento y selección, así como la evaluación del desempeño y desvinculación. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2014,  elaboró un Índice de Desarrollo del Servicio Civil en América Latina, en donde Chile, Brasil, Costa Rica y Colombia, se ubicaron en los primeros puestos y países como Paraguay, Guatemala, Ecuador, Bolivia y Honduras obtuvieron las puntuaciones más bajas.

El índice refleja las principales debilidades del sistema actual, como por ejemplo los niveles de discrecionalidad en las decisiones de Gestión de Recursos Humanos, poca o nula meritocracia, severas dificultades para atraer y retener personal, y escasa coherencia estratégica general.[1] Existe poca voluntad política de parte de los diputados del Congreso para Reformar esta ley, sin embargo, podría ser uno de los primeros puntos para salir del atascadero en los que nos encontramos como país. Debemos apostar por un sistema de servicio civil que fomente el mérito, la transparencia y despolitización.

Sin este tipo de reformas, los problemas estructurales de nuestro Estado se seguirán dando, no es de extrañar que los países con menor puntuación en el Índice de Calidad de Servicio Civil sean los que peores indicadores de Desarrollo Humano presenten en la región. Existe una relación directa entre calidad de servicio público y calidad de vida para la población, por ello necesitamos generar las condiciones para empezar por allí la construcción de Estado que tanto necesitamos. La solución a problemas estructurales son reformas de igual o mayor índole y no podemos esperar resultados distintos si seguimos haciendo lo mismo.

[1] Iacoviello M. y Strazza L. (2014). Al servicio del Ciudadano Una Década de Reformas del Servicio Civil en América Latina (2004-13). Pp15, recuperado de la World Wide Web el 28 de junio de 2018, disponible en: https://publications.iadb.org/bitstream/handle/11319/6636/Al-servicio-del-ciudadano-Una-decada-de-reformas-del-servicio-civil-en%20America-Latina.pdf

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