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Guatemala su lado más oscuro

#Sueños…

Las erupciones del volcán de Fuego han sepultado a un número indeterminado de personas, y han sacado a la luz de los cielos, los innumerables problemas de la sociedad nacional. En la frontera entre México y Estados Unidos, millares de guatemaltecos pasan penas y desesperación para ingresar en el país anglosajón. En estos días, los llantos desesperados de miles de niños, la mayoría guatemaltecos despertaron el dolor y la caridad de miles de norteamericanos. Hasta Donald Trump se conmovió y dio marcha atrás a la separación de las familias.

En su más reciente evaluación de la posición socioeconómica de Guatemala, el Fondo Monetario Internacional, una especie de banco central del mundo, señaló que la economía parece marchar por un buen rumbo, con el único defecto de excluir del bienestar a la mayoría de sus habitantes. Señala el FMI que Guatemala lo que necesita es más inversión y gasto social, http://www.imf.org/es/news/articles/2018/05/30/na060118-guatemala-more-investment-and-social-spending-needed. Cuando el FMI se preocupa por el bienestar social de un país y no por la eficiencia económica es que la mencionada sociedad está en bancarrota.

Guatemala es un país con una inmensa, aberrante y espantosa brecha entre los grupos sociales. El racismo, el machismo y el feudalismo siguen siendo los baluartes de una nación sin rumbo. La concentración del poder y la riqueza en manos de grupos terratenientes y grandes empresarios (la oligarquía), el ejército, la iglesia y la burocracia del gobierno. Generan una exclusión abominable de las grandes mayorías, principalmente indígenas y ladinos sin futuro.

Según el poderoso organismo internacional, “el crecimiento económico de Guatemala, la mayor economía de América Central aumentará a 3,2% este año.” Un crecimiento importante, comparado con los crecimientos de las grandes potencias que apenas se acercan al 2,0%, este dato es el que enerva a la dirigencia del FMI y Estados Unidos. A dónde va a parar tanta riqueza, ya que no se reducen los elevados niveles de pobreza, de alrededor de 60% de la población, la segunda nación con más pobreza en América, no se eleva el alfabetismo, no aumenta la educación ni hay mejoras en la salud. Para los gringos allí está el detalle. Pese a sus elevadas inversiones en seguridad y armas a Guatemala, pese a sus apretones de manos y cambio de lugar de embajadas, las masas guatemaltecas hambrientas y sin esperanzas en el futuro se trasladan famélicas hacia el norte y presionan a la sociedad “americana”.

Estados Unidos, uno de los principales responsables del deterioro social de Guatemala, y el FMI se muestran preocupados al realizar el balance del país centroamericano. De tal forma, que se atreven a sugerir las siguientes recomendaciones que “pueden ayudar al país a mejorar las perspectivas de crecimiento y los niveles de vida de sus 17 millones de habitantes.”

Según funcionarios del FMI, Guatemala posee “solidez de las políticas monetaria y fiscal” (y no puede ser de otra manera, Guatemala no gasta en cosas superfluas para el desarrollo como educación y salud); y a un “entorno macroeconómico estable, la economía se ha vuelto muy resistente a la volatilidad política del último par de años, incluida la convulsión política que sacudió al país a mediados de 2017.”

En su reciente informe el FMI indica que la economía viene disminuyendo su crecimiento a partir del 2016; se debilita la confianza del sector empresarial, cada vez más presionado por la opinión pública en contra del descarado monopolio sobre la tierra y las empresas. Lo único que apuntala la economía son las remesas de los acongojados chapines que emigran, y que nadie entiende por qué le entregan al sector financiero y al gobierno el dinero que ganan en forma de remesas.

Entonces, “¿cuáles son algunas de las prioridades que pueden ayudar a estimular el crecimiento en Guatemala?”

Suena sencillo, el FMI recomienda respaldar la demanda interna en el país, a través de la adopción de un presupuesto suplementario centrado en el gasto de capital. Es decir, generando empleo por medio de la inversión en infraestructura nacional. No carreteras para ministros y diputados hacia sus fincas.

A los grupos conservadores les parecerá que el FMI se convirtió en izquierdista. Ya que recomienda como segundo paso “mejorar la ejecución del gasto público destinado a protección social e infraestructura.” Para nadie es un secreto que la principal fuente de la emigración, las organizaciones narcotraficantes y la baja productividad en el país es el resultado de la falta de inversión en educación, salud y trabajos modernos para los ciudadanos, hombres y mujeres del país.

¿Cómo puede el gobierno captar ingresos para contribuir a ese esfuerzo el gasto social? Será una reflexión de interés en próximas opiniones.

¿Podrá Guatemala, por fin, ser un país democrático, inclusivo, no machista, no racista, en que todos los chapines no soñemos abandonar ese territorio tan divino?

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