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¿Es el dinero la raíz de todos los males?

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El dinero es vital para satisfacer las necesidades primarias del ser humano: comida, vivienda y vestimenta. Asimismo, es ineludible para las relaciones sociales, y complementos no vitales: carro, muebles, electrodomésticos, entre otros. A nivel personal y social el dinero es importante. Mundialmente es esencial para mantener la calidad de vida de los habitantes al permitir brindar servicios sociales y conservar la infraestructura de los países.

El apóstol Pablo, en su primera carta a Timoteo, exclamó lo siguiente: “Porque el amor al dinero es raíz de todos los males; y hay quienes, por codiciarlo, se han desviado de la fe y se han causado terribles sufrimientos.” Aunque la Biblia no desaprueba la posesión de riquezas, sí condena el amor al dinero; y aclara que los que desean enriquecerse caen en tentación, y se vuelven esclavos de sus muchos deseos, hundiéndose en la ruina y en la destrucción.

La película “El lobo de Wall Street” de Martin Scorsese, está basada en la autografía del ex-corredor bursátil Jordan Belfort, quien fue encarcelado por ganar cientos de millones de forma fraudulenta. Todo lo tenía al alcance de su mano, pero nada era suficiente para él. La avaricia desmedida e incontrolable lo llevó a la depravación moral y a un estilo de vida hedonista.

La psicología médica llama crematomanía” al excesivo apego a las riquezas. Ese amor al dinero genera crisis moral llevando a las personas a mentir, robar, traficar, apostar, malversar e incluso asesinar. El dinero fomenta el crimen, la corrupción, y puede separar amigos y familiares. Karl Max califica al dinero como “el agente universal de separación” porque altera las cualidades humanas, y nos enajena de nuestros semejantes.

En nuestra sociedad existe un número impreciso de personas con afecto desmedido a lo material. Tanto ricos como pobres pueden caer en esta categoría. No es afán analizar las causas, pero si el de indagar brevemente lo que dice la Biblia al respecto; ¿Es malo el dinero? ¿Es pecado ser rico? La respuesta a ambas preguntas es no.

La Biblia no condena el dinero ni critica a los ricos; pero deja claro que es el amor al mismo, no el dinero en sí, la fuente de todos los males. La riqueza es moralmente neutral; no hay nada de malo en ella; sino más bien, es en el ser humano que radica la maldad. Se vuelve avaro, materialista, codicioso y amante de lo ajeno. Pero cuando se tiene una visión realista del dinero, se convierte en una bendición que nos permite subsistir, disfrutar de la vida y ser generosos. Si se usa de una manera que agrade a Dios, con responsabilidad y honradez, se evitarán los daños de vivir por encima de las posibilidades. La Biblia aconseja que el secreto de estar satisfecho en todos los momentos y circunstancias es contentarnos y ser agradecidos con lo que tenemos.

Las finanzas son uno de los pilares de la vida; por eso Jesús enseñó sobre su administración 4 veces más que la oración, y en 16 de las 38 parábolas hace referencia a su manejo. Su diálogo más memorable sobre el dinero es su encuentro con el joven rico-narrada en Mateo 19, en donde Jesús prueba su corazón diciéndole que venda todas sus posesiones y ayude a los pobres. El joven no pudo hacerlo; su riqueza se había convertido en su Dios, por lo que Jesús dijo: “difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.”

Hay cristianos que erróneamente se apegan literalmente a esta frase; y algunos exégetas comentan que la riqueza es opuesta a la doctrina cristiana. No obstante, Jesús no pretendía promover la austeridad, sino transmitir una importante lección; la generosidad revela una actitud sana con respecto a los bienes materiales, mientras que la idolatría a la riqueza entenebrece el corazón.

Hageo 2:8 deja claro que Dios es el dueño del oro y la plata. Hay una gran cantidad de personajes bíblicos aprobados por Dios que tuvieron riquezas. En el primer siglo, había cristianos ricos a los que Pablo dijo: “no sean orgullosos, ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. Hagan el bien, sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen” (1 Ti 6:17-19). Las personas adineradas pueden volverse orgullosas, pensando que las riquezas ofrecen verdadera seguridad y felicidad, algo que solo Dios puede darles.

El materialismo puede afectar a todos por igual, por lo que Mateo 6 advierte a la humanidad No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo…..Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.” El amor al dinero nos transforma en esclavos y nos conduce a la destrucción; y es allí donde el dinero, en vez de ser un canal de bendición, se convierte en una maldición. Cuando se establezcan las prioridades, y se ponga en primer lugar el amor a Dios y al prójimo, entonces “la raíz de todos los males” dejará de ser.

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