El Siglo

Acontecimientos: Guatemala y Nicaragua, dos eventos distintos con resultados similares

La implacable explosión del volcán de Fuego en Guatemala ha dejado cuantiosas pérdidas materiales y centenares de familias damnificadas. Se han perdido, dañado y destruido: cultivares, vías de acceso, construcciones rurales y granjas de ganado menor respectivamente. Las derivaciones y efectos de esta impredecible catástrofe natural han generado en la población guatemalteca estremecimiento que ha desencadenado un sentimiento de desolación, dolor y padecimiento; al grado que el gobierno se ha visto en la urgencia de declarar los alrededores del volcán de Fuego Zona de Emergencia y Alerta Roja, decretando estado de duelo por tres días ante la calamidad suscitada. No obstante el desconsuelo, la solidaridad de la población guatemalteca se ha puesto de manifiesto.

El nivel de resiliencia social de recuperación ante la adversidad, a semejanza de la ancestral civilización Maya, se ha activado en la población guatemalteca y los resultados están a la vista. La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres  -Conred-  sistematiza las acciones generales de rescate y tiene bajo su coordinación a los cuerpos de socorro. Igualmente, desde el lado de los apoyos, toda ayuda debe ser enviada y copiada conforme a indicaciones institucionales emanadas desde la Conred (ejemplo: unidades de bomberos, centros de acopio y municipalidades que estén autorizados) para que la colaboración sea canalizada ordenamente.

Actualmente y aunque bajo una dinámica distinta; el hermano pueblo nicaragüense, al igual que en Guatemala, enluta de forma adolorida y apesadumbrada a más de un centenar de estudiantes fallecidos durante las manifestaciones pacíficas en contra de los excesos de autoritarismo del actual gobierno de aquel hermano país. Excesos que se exteriorizan y que han quedado evidenciados en las propias marchas multitudinarias que de forma pacífica ha realizado el pueblo nicaragüense sufriendo vejámenes y afrentas con saldo de un 115 de fallecidos y centenares de damnificados entre heridos y recluidos. Desde luego, estas cifras son valoraciones estimadas ya que, a luz de las noticias, el gobierno reporta unas estadísticas y las organizaciones de Derechos Humanos (el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos -CENIDH- , la Conferencia Episcopal y el Centro Interamericano de Derechos Humanos -CIDH-) reportan inventarios de bajas distintos a las del gobierno.

Aunque ambos acontecimientos de actualidad en Guatemala y  Nicaragua, tienen origen distintos; el uno natural y fortuito; y el otro, eminentemente social que reclama derechos que acumuladamente se le han venido restando o reprimiendo; ambos pueblos entristecen por las pérdidas irreparables contabilizadas en sus territorios. En Nicaragua, al igual que en Guatemala, se Decretó, este fin de semana pasado, tres días de duelo nacional por el fallecimiento de uno de los altos jerarcas de la Iglesia Católica de aquel país. Se espera que en esa alianza fraternal, estén incluidas las víctimas de las protestas pacíficas.

Tras la investigación que en este espacio Crisol Literario se ha realizado de los hechos actuales en Nicaragua, se determinó que el gobierno ha venido manejando tres agendas no paralelas ni convergentes: 1. Una agenda económica-empresarial que ciertamente ha llevado a Nicaragua a mejores estándares de inversión global; estos estándares no se han traducido en una mejora salarial que refleje una distribución racional generalizada en el bienestar de la población del vecino país. 2. Mientras que por otro lado, el mismo gobierno, maneja una agenda social cuyos rasgos principales parecieran pintar una esfera muy parecida al populismo (definiéndola como al arte de hacer creer que se sirve…,  sirviéndose del pueblo). 3. La implementación de una estrategia acomodaticia para hacer reformas en las leyes nicaragüenses que permitan al mandatario reproducirse o calcarse en el poder por varios períodos, haciéndolo inconsultamente a las bases del partido que lo postuló, en detrimento de la alternancia y pluralidad democrática de poderes.

Ciertamente alguna persona se podrá preguntar ¿Para qué nos sirve la democracia, si no está llena de contenido práctico que haga prósperas a las naciones? Efectivamente, esta es una realidad, no solo de Centroamérica; incluso, de los países del Hemisferio Occidental. El desafío de las sociedades del Siglo 21, es llenar la ecuación o modelo democrático de contenido social, político, económico y cultural; para que deje de ser un dogma o concepto etéreo o volátil y se convierta en un principio o axioma práctico. Creo que la democracia es el sistema menos defectuoso de convivencia social. En Centroamérica, tendríamos que rediseñarla en el marco de la integración centroamericana.

En síntesis, desde este espacio de comunicación, se alienta al Gobierno Guatemalteco continuar solidarizándose con el hermano pueblo nicaragüense y junto al Sistema de Integración Centroamericana -SICA-  se reconceptualice el añejo proceso de integración de los años sesenta teniendo como base las exigencias de la nueva sociedad del conocimiento del presente Siglo 21  para rediseñar con enfoque moderno al entonces proyecto de integración centroamericana de aquellos gloriosos años sesenta del pasado siglo XX.

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