El Siglo

Democracia y revolución

A raíz del liderazgo de Donald Trump, el mundo ha dado un nuevo viraje hacia el caos y la revolución. ¿Qué podemos esperar de este nuevo mundo?, nos llevará a la paz y la prosperidad o nos hundirá en la violencia y la destrucción. Como dirían los evangélicos que se han politizado. El fin está cerca. Ya viene el juicio final.

En un extenso e impresionante artículo Martín Caparrós, expone en el New York Times, un interesante punto de vista: El misterio de las revoluciones[1]. Por ser de tanto interés para una región como la centroamericana, claramente dividida en dos regiones, el cuarteto del norte, siempre gobernado por tendencias militares y religiosas, hundido en la pobreza y que preocupa a la dirigencia Gringolandia, (no tenemos tiempo para discutirlo, pero nadie sabe por qué los gringos no le ponen nombre a su país), por las enormes masas de emigrantes que se acumulan en la frontera esperando trabajo, paz y bienestar. Este cuadrado del norte (Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador), tiene la cualidad de no cambiar nunca, siempre en conflicto, siempre gobernado por oligarquías terratenientes.

Por otro lado el binomio desarrollado del sur: Costa Rica y Panamá. En fin, ya no se puede hablar de problemas centroamericanos, hay que hablar del cuarteto o del binomio, ambos con problemas comunes por pertenecer a la misma región geográfica y ambos con problemas diferentes por sus distintos modelos de desarrollo. Los del norte con sistemas de mercado semifeudal y trabajo servil y los del sur con mercados democráticos menos desiguales.

Aquí viene lo interesantes, el columnista del New York Times se pregunta: ¿Cómo empieza una revolución? Y ¿Por qué empieza una revolución? El tema es relevante para la región centroamericana. ¿Estallará Nicaragua?, y de hacerse una revolución en ese país, oscilará hacia el norte o hacia el sur. Continuará siendo una sociedad semifeudal de terratenientes, con una población analfabeta, sin acceso a la salud ni a la educación. O se convertirá en un tercer país del sur, con economía competitiva, democracia electoral sólida, Estado laico, eliminando para siempre al ejército y dedicando esos recursos a educación primaria y secundaria, para garantizar equidad y progreso para toda la población. La historia nos juzgará.

Hablando de Nicaragua nuestro autor comenta es una nación que estaba hundida en un sopor de años. Expresión que puede generalizarse sin rubor a todo el cuadrado del norte. Era gobernada con mano de hierro, banderas de partidos de alquiler y dólares subterráneos, que se limpian en forma extraña. Sin dejar de lado el toque religioso, que en el caso nica es comandado por la vicepresidenta y hechicera de la nación.

El analista del periódico yanqui, nos indica en que se basan las ciudades del norte de Centroamérica para sobrevivir con una inercia que acongoja. Tienen una base social sólida le dan a las iglesias, católicas y evangélicas, suficiente espacio, exoneraciones de impuestos y subsidios para que mantengan la paz y la tranquilidad den ciudadanos con poca educación y esperanzas terrestres. Además, las uniones de cámaras empresariales tienen el suficiente poder para velar por que sus salarios mínimos sean sicientes nada más que para la supervivencia de las mayorías, con espacios suficientes para influir en las decisiones del Estado en torno al manejo de impuestos bajos, ningún control de las ganancias, facilidades de trasladarse a sus lujosos apartamentos en Miami, Costa Rica o Panamá. Además, de mantener un discurso antiyanqui, solapado con hacerse de la vista gorda ante las maniobras políticas, ideológicas o militares del poder más grande de la Tierra. Los organismos internacionales felices pues los gobiernos de toda la región aceptan con felicidad las recomendaciones del FMI, Banco Mundial y OMC.

Pero, la crisis ha llegado. La recesión económica sostenible de la Comunidad Europea y Estados Unidos, que no logran reactivar el crecimiento por muy sobre el 2% del año 2007, ya once años sin despegar. Así como el crecimiento económico y poder geoestratégico de Rusia y China, restringen las ganancias del capital, generan presión sobre el mercado energético, amenazan con el aumento del precio del petróleo y la llegada de una nueva y fatal crisis financiera. Los Estados de la región pueden estar seguros. Un nuevo shock externo se acerca y encuentra a los países sin rumbo fijo.

[1] Martín Caparrós, 29 de mayo. https://www.nytimes.com/es/2018/05/29/revoluciones-daniel-ortega-nicaragua-caparros/?em_pos=large&emc=edit_bn_20180530&nl=boletin&nlid=75233423edit_bn_20180530&ref=headline&te=1

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