El Siglo

El celular y ventajas y….

Es un tema actual (aceprensa2018): Jason Brown, director de una agencia de publicidad, cuenta que veía con desesperación que los empleados hacían más caso a sus celulares en vez de a él durante las reuniones que convocaba. Y decidió prohibir presentarse con el teléfono en una reunión y cuenta esta y otras experiencias semejantes

En The Wall Street Journal.

Según un estudio de especialistas en aplicaciones para móviles, el usuario medio maneja o mira su teléfono 617 veces al día. Eso suma unas 2 horas y 25 minutos, buena parte durante el trabajo. Estos aparatos, señalan, son hoy para muchos el enemigo número uno de la productividad, a juicio mayoritario de los ejecutivos y directores de personal encuestados por CareerBuilder, una compañía de recursos humanos. Por eso, algunas empresas intentan prohibir o limitar el uso del celular, al menos en las reuniones.

Y un gestor de proyectos, dice: “Estoy firmemente convencido de que la multitarea es un mito”. Prohibió usar el móvil en las reuniones, y comprobó que mejoraba la calidad de la conversación y de las ideas, y además los asistentes parecían mostrar más respeto y aprecio por el trabajo de los otros. Y tampoco quiere que los miembros de su equipo consulten el móvil por los pasillos: “No actúen como si fuéramos demasiado importantes para saludar –les dice–. Miren a las personas con quienes se cruzan”.

Pero el tema es más amplio; de alguna manera es rescatar el arte de independizarnos de la tecnología, que alguien llamaba rescatar el arte de poder conversar sin pantallas… En estas líneas se señalaba ya hace un tiempo que se suponía inicialmente que los smartphones y las tabletas iban a darnos más oportunidades de estar conectados con los demás. Pero su efecto más visible es que da la sensación de que para muchos está perjudicando su capacidad para mantener conversaciones con quienes está presente.  

Se señala que vivimos en un tiempo robótico, no porque hayamos inventado máquinas capaces de preocuparse por nosotros, sino porque estamos dispuestos a creer que lo hacen. Y hacen ver el peligro de buscar en la tecnología un sustituto a las relaciones sociales: “Las conexiones digitales y los robots sociales nos pueden dar el efecto –engañoso- de estar en compañía sin las exigencias de la amistad”.

El problema aumenta cuando no se tiene una personalidad madura –y a cualquier edad- y el estar conectado por internet puede darle la sensación de no quedarse a solas con uno mismo, Y cuando no nos gusta estar solos, enseguida acudimos al celular para quitarnos la ansiedad. De ahí la necesidad compulsiva de compartir por el celular, por internet: “Comparto, luego existo” es la nueva regla de oro de las relaciones en la era digital. Si no comparto…  a saber…

Esta tecnología tan necesaria, puede convertirse en una obsesión que empobrece las relaciones personales y familiares, cara a cara; y realmente se está uno aislando.

Por ello se recomienda actualmente que hay que optar por “una dieta de medios sociales”. Y dan algunos ingredientes que no pueden faltar: crear “espacios sagrados” (libres de celular en la mesa del comedor, el cuarto de estudio…); abandonar “el mito de la multitarea”, que resta calor y empatía a las conversaciones; potenciar el contacto visual; y cultivar la capacidad de estar solos, quizá leyendo un libro.

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