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Reforma Universitaria y su impacto en la sociedad

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Toda reforma, de la categoría que sea; será fácilmente exitosa, si en su contenido estructural quedan consideradas las necesidades legítimas de su población base, mediante una amplia participación de los sectores relacionados con el universo a tratar. La universidad de San Carlos de Guatemala en su calidad de rectora de la educación superior nacional y otras categorías que le asigna la Constitución Política, debe constituirse en el referente principal de la educación universal en Guatemala; pero también, procurar que sus investigaciones y su extensión impacten socio productivamente a la población guatemalteca  ¿Cómo?  Autogestionándose mediante reformas a su reglamento orgánico -interno- que haga de la universidad, un ente institucional que trascienda al ámbito nacional y nada mejor que implementando una reforma universitaria con visión holística de la realidad nacional; pero también, con enfoque ecléctico que permita abordar entre sectores los problemas transversales que aquejan al país.

En Guatemala, si bien se hacen esfuerzos por mejorar indicadores sociales, estos persisten.  En este sentido y desde la óptica del progreso social, económico y cultural; la universidad de San Carlos y sus reformas universitarias son fundamentales e importantes; incluso, tan importantes, como el abordaje mismo para la eliminación de la corrupción en este país. Lo que suceda con la universidad de San Carlos en el futuro, más que antes todavía, es clave y determinante para el desarrollo de Guatemala. Bajo este axioma o proposición, potenciar el espíritu del Instituto de Problemas Nacionales -IPNUSAC- de la universidad de San Carlos de Guatemala es fundamental, en virtud de ser la entidad encargada de fortalecer el aporte técnico científico en el estudio y la solución a los problemas nacionales.

El cambio de época que se promueve e impulsa en el presente Siglo 21, exige nuevas dinámicas en las sociedades y la universidad es parte del sistema. Como parte del sistema, se debe promover una  nueva plataforma de reestructura en la universidad de San Carlos; esta nueva iniciativa debería sentar sus bases en la reforma universitaria promovida por el presidente Juan José Arévalo Bermejo y el rector Carlos Martínez Durán; introducida a finales de los años cuarenta y establecida en la década del cincuenta y que ha tenido un florecimiento por más de 50 años. Aquella reforma universitaria, estaba adelantada para su época en Guatemala, venía de una Argentina floreciente. Aunque con los desafíos sociales de aquellos años en Latinoamérica, Argentina era considerada uno de los Centros de Desarrollo de Pensamiento para América Latina.

Para aquel entonces, en la primera gran reforma universitaria contemporánea en Guatemala, la autonomía de la universidad de San Carlos fue fortalecida calzando el concepto de Ciudad Universitaria; término acuñado por Juan José Arévalo Bermejo y puesto en práctica, con el recogimiento del campus actual, por el rector Carlos Martínez Durán. Todo aquello, era una concepción de doble enfoque; innovadora y moderna, por un lado y por otro lado, urbana y holística dentro del  proceso de desarrollo educacional de los pueblos.  En el intermedio, sin duda, hubo reformas en la universidad de San Carlos de Guatemala; pero, seguramente, ninguna de ellas con la profundidad social, económica y cultural de la referida primera gran reforma universitaria sucedida contemporáneamente en los años cincuenta del pasado siglo XX.

Tras sesenta años de aquel hito histórico universitario, es sumamente saludable que el Consejo Superior Universitario proyecte, en tiempo perentorio, llevar a cabo una reforma universitaria con la excelsitud y quilates que impacten social, económica y culturalmente a la sociedad guatemalteca. La investigación técnico científica y extensión social universitaria; además de ser buenos complementos en la docencia, deben extenderse al ejercicio de una acción más dinámica y proactiva en la solución de los problemas transversales que agobian a Guatemala. El apoyo formativo en capacidades educativas de nuevos docentes y la excelencia académica universitaria deben impulsarse; en tanto que la seguridad ciudadana y el resguardo de edificios (instalaciones y laboratorios) del campus central y de los Centros Universitarios,  por ninguna razón descuidarlos.  El presente artículo ha sido inspirado,  como contribución al tema, de la interesante entrevista que el doctor (Ph. D.)  Óscar Peláez Almengor, docente-investigador de la universidad de San Carlos de Guatemala, ofreciera recientemente en un programa televisivo.

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