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De combustibles y su precio enredado

“Mire don, acá en Guatemala cuando los precios suben…pues usté sabrá que ya nunca bajan. Si no, pues veamos ahora lo de los combustibles que rapidito suben más cada vez, aunque uno oye las noticias que vienen de fuera, lo de que el precio del petróleo ya va para abajo…”, comentario este tomado al vuelo de boca de un taxista ayer mismo. Y seguramente, el lector estará de acuerdo con el punto de vista expresado en tal comentario que por cierto, no debe ser de la exclusividad del señor conductor de taxi rotativo que lo expresó. Me parece este más bien un decir, ya asentado en el folclor de los consumidores de combustibles derivados del petróleo en todo el país. Hay algo que pica sospechas y reclama explicaciones, en el sentido de que si las noticias del ámbito internacional indican que el petróleo se cotiza a la baja, pues entonces debieran de bajar los precios, sobre todo de gasolinas y diesel. Pero desde luego, ello reclama explicaciones debidamente fundamentadas, tomando en cuenta el control de las existencias de los lotes que van ingresando al país, cuestiones del valor de las importaciones, de fechas, consumos, medición de inventarios remanentes; en fin, mucho del trabajo supervisor de la Dirección General de Hidrocarburos. Entonces, resulta que cada lote importado deberá mantener el precio determinado por esta lógica, misma que no precisamente coincide con el precio que hoy pueda tener el petróleo y sus derivados en los mercados foráneos.

Este tema ya lo hemos repasado en otras ocasiones; pero dada la situación mundial actual, cuando buen numero de economías de los países del teje y maneje global, mantienen esquemas situacionales bastante indeterminados en cuanto a su dirección al corto y mediano plazo, agregado a esto el guerrerismo de siempre, en lo que sigue agregamos algunos párrafos que de una u otra  manera, mantienen su vigencia, digo yo.

“Se asocian los enredos del precio del petróleo con cabriolas que realmente tienen un origen más profundo y complejo, derivado de distorsiones entre crudos marcadores actuales para el mercado físico, así como aquellos a futuros:  principalmente el West Texas I. tasado en Oklahoma y Brent del Mar del Norte.”

Observaba el Fondo Monetario Internacional, que “la recuperación mundial avanza pero en términos desiguales: crecimiento continuadamente escaso en las economías avanzadas, con riesgos a la baja, incrementados en la periferia de la zona del euro.  En las emergentes, como China e India, se muestran presiones inflacionarias crecientes e indicios de recalentamiento por “fuerte afluencia de capitales”.

“Bajo tal estado de cosas, la situación se torna incómoda para el cartel de la OPEP que no parece animado a sostener alzas inmoderadas.”

Y acá en nuestro medio, surge de nuevo la tradicional cantaleta del juego de la lotería en las ferias populares y que parece encajar muy bien con lo del precio del petróleo. Sobre todo aquel cantar de las alzas pregonadas a través de los medios de comunicación a nivel mundial, los unos, repitiendo a retazos información especializada; los otros más osados, avanzando interpretaciones muy suyas. Agreguemos, además, editoriales de los medios locales que suelen manifestarse en impotente frustración, como igualándose con el parroquiano quien ya aburrido y frustrado por no atinarle a la lotería, termina exclamando “siempre las mismas baboseadas”.

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