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Jerusalén oeste la capital indiscutible de Israel

Coincidiendo con el 70 aniversario de la creación del Estado de Israel y el mismo día exacto en que los palestinos conmemoran su expulsión en 1948, este 16 de mayo de 2018, fue inaugurada la nueva sede de la embajada de Guatemala en Jerusalén, estado de Israel, misma que hasta antes de esa fecha se encontraba en la ciudad israelí de Tel Aviv desde 1980. En el acto protocolario participaron el Presidente de la República Jimmy Morales y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

La intención de trasladar la sede diplomática a la ciudad de Jerusalén, fue realizada por el gobierno de Guatemala desde el mes de diciembre de 2017, tan solo tres días después que el gobierno de los Estados Unidos anunciara que reconocía a Jerusalén como capital de Israel, y desde el mismo momento en que se hizo el anuncio las reacciones a favor y en contra no se hicieron esperar.

Son muchos los eventos históricos; sin embargo quiero abordar el siguiente artículo desde una perspectiva histórica, política y social –real-, y no desde un punto de vista religioso, porque veo mucha gente opinando a favor y en contra solo porque han escuchado esto o han escuchado aquello, sin embargo considero que no podemos entender los eventos actuales, sin poder comprender los grandes eventos de mediados del siglo XX, porque en tales condiciones al no comprenderlos o ignorarlos, nuestro mundo se vuelve todo un gran misterio.

Como catedrático titular del curso Derecho Romano en la Universidad Mariano Gálvez, (Sede Morales, Izabal), considero tener el conocimiento para asegurar de fuentes históricas confiables que fueron los romanos quienes conquistaron la ciudad de Jerusalén y zonas colindantes; al momento de la conquista aquellas tierras poseídas por los Judíos eran conocidas como ¨Reino de Judá¨, y ellos mismos (los romanos) luego de la conquista llamaron aquellas tierras ¨Provincia de Judea¨, ambos nombres quieren decir ¨País de Judíos¨; en esa línea de tiempo surge una pregunta: ¿Por qué los romanos cambiaron el nombre de aquellas tierras a Siria-Palestina?. La respuesta es la siguiente: El contexto histórico nos enseña que la comunidad y religión judía desde siempre se ha organizado alrededor de la ley de moisés, misma que según la historia judía nació en una revuelta de esclavos, lo cual no era conveniente para los romanos puesto que con una gran comunidad judía dispersa por todo el mediterráneo existía el riesgo que dicha norma jurídico-religiosa se esparciera hacia otras comunidades judías existentes y provocara una revolución, de esa cuenta los romanos iniciaron los primeros exterminios del pueblo judío, hechos a los que en la actualidad se les conocen como la ¨primera y segunda guerra judía¨; se cree que durante la ocupación romana se asesinaron más judíos que en la segunda guerra mundial del mismo Adolfo Hitler.

Fue el emperador romano Adriano quien después del exterminio de los judíos en las primeras guerras y la destrucción de Jerusalén a mediados del siglo II llevó griegos a poblar dicha ciudad y prohibió la entrada bajo pena de muerte a los judíos, y es allí luego de tales acontecimientos cuando el área fue rebautizada como ¨Siria-Palestina¨, lo cual en términos políticos era como decir aquí no hay judíos ni se permite su ingreso.

¨El estado judío es la reparación que la humanidad debe a un pueblo que, durante 2.000 años, sin culpa y sin defensa, ha sufrido la humillación y el martirio¨, esas fueron palabras de nuestro compatriota JORGE GARCÍA GRANADOS, quien fuera el personaje que fundó las relaciones de amistad entre Guatemala con Israel. Con la culminación de la segunda guerra mundial, la historia del mundo se reescribió nuevamente, y fue un guatemalteco quien como embajador de Guatemala ante la ONU, presidió por así decirlo el Comité para la creación del estado de Israel, fue él junto a los demás miembros de dicho comité (Australia, Canadá, Checoslovaquia, Holanda, India, Irán, Perú, Suecia y Uruguay) que visitó la región, negoció con las partes y finalmente estuvo a cargo de elaborar el informe presentado a la Asamblea General de la ONU, la cual el 29 de noviembre de 1947 con 33 votos a favor, 13 en contra, 10 abstenciones-, aprobó la resolución 181 que daba vida a un estado judío en la tierra de Israel. Sin embargo la ciudad de Jerusalén según dicha resolución permanecería bajo un régimen especial tutelado por la comunidad internacional. “Se hizo la votación. Fue un momento solemne. La suprema autoridad de la humanidad civilizada había creado legalmente el estado judío y el estado árabe”, escribió Jorge García Granados en su libro ¨Así nació Israel¨. Tiempo después se conocería que entre las razones del embajador para luchar vehementemente por la creación de un estado judío fue ¨la lucha de liberación contra el imperialismo británico¨, quien hasta 1948 tuvo un mandato especial prácticamente de colonización sobre esas tierras, quienes al igual que Guatemala en el caso de Belice sus habitantes han tenido que soportar la prepotencia británica en el arrebato de la tierra y la imposición casi por la fuerza de sus fronteras.

Pero el nacimiento de un estado Judío a las inmediaciones de países árabes no fue bien recibido, de hecho, antes de la votación en la ONU existieron dos propuestas en el informe para la creación de Israel, la primera liderada por nuestro compatriota (Guatemala, Canadá Checoslovaquia, Holanda, Perú, Suecia y Uruguay) y otra una minoría (India, Irán y Yugoslavia). La diferencia principal entre ambas propuestas era que la primera proponía la creación de dos estados, uno judío y uno árabe y la segunda proponía crear un solo estado federal con dos cantones, uno judío y uno árabe, en lo demás las dos propuestas eran casi iguales. Ninguna de las dos propuestas fue aceptada por la comunidad árabe,  en septiembre de 1947, el representante del Alto Comité Árabe informa que no aceptan ninguna de las dos propuestas y que prometen luchar contra ambas resoluciones, por su parte la comunidad judía expresaba que aunque a un precio muy alto si estaban dispuestos a aceptar la primer propuesta.

Apenas unas horas después de su creación, siete países árabes declararon la guerra a Israel: Líbano, Siria, Irak, Jordania, Egipto, Libia, Arabia Saudita atacaron al mismo tiempo, un país que en un 65% de su territorio era desierto y situado en medio de la nada, nadie puede negar que Israel comenzó de la nada, en cuanto a la ciudad de Jerusalén tanto Judíos como Palestinos la reclaman como su capital, sin embargo a raíz de la creación del estado de Israel la administración de dicha ciudad era considerada bajo un mandato internacional, con la idea que a futuro se pudieran celebrar acuerdos para administrar dicha ciudad de forma conciliadora y en paz. Tras la batalla de Jerusalén, casi inmediatamente después de la creación de Israel, la ciudad fue compartida por Israel y Jordania, los israelíes gobernando Jerusalén Oeste (lado occidental) y Jordania gobernando, Jerusalén Este (lado oriental); tal es el caso que desde su creación hasta 1980, dieciséis embajadas entre ellas la de Guatemala tenían su sede en el lado oeste de Jerusalén, reconociendo dicha área de la ciudad como parte del estado de Israel.

La anexión de toda Jerusalén y la Guerra de los Seis Días:

Desde su creación Israel no ha sido reconocido como tal por la comunidad árabe y desde siempre han existido conflictos árabe-israelí, en 1967 era casi inminente un ataque de los países árabes sobre Israel y en respuesta el estado Judío lanza un ataque preventivo contra la fuerza aérea de Egipto, a lo cual respondió Jordania y Siria, el 7 de Junio de ese año a pesar de los ataque de la República Árabe unida, Israel captura Jerusalén, también conquistó Cisjordania a Jordania, la Franja de Gaza y el Sinaí a Egipto y los Altos de Golán a Siria, los países involucrados se ven obligados a pactar una tregua y un cese al fuego (tal guerra hasta hoy en día es considerada una vergüenza para los países perdedores). Fue hasta ese año (1967) que Jordania tendría la administración del lado este de Jerusalén, ya que a partir de allí toda la ciudad fue conquistada por Israel y anexada a su territorio.

Jerusalén ha sido considerada una ciudad sagrada tanto para Judíos, musulmanes y cristianos, no fue sino después de guerra tras guerra declarada por los países árabes a Israel cuando en 1980, el Knéset nombre con el que se le conoce a la Asamblea o Congreso de Israel, declaró Jerusalén como su capital y fue en ese año cuando las embajadas que se encontraban en dicha ciudad se trasladaron a Tel Aviv, ante el desconocimiento a dicho reconocimiento por parte de la comunidad internacional, solo Costa Rica y El Salvador mantendrían sus embajadas en Jerusalén hasta el año 2006.

La amistan de Guatemala con Israel:

Guatemala fue uno de los 33 estados que votó a favor de la creación del Estado de Israel, su embajador Jorge García Granados fue quien presidió el Comité para su creación y fue el segundo estado luego de Estados Unidos en reconocer a Israel como un estado soberano, Guatemala fue el primer país latinoamericano en reconocerlo y el primero en América Latina en abrir su embajada en Jerusalén, desde su creación en 1948, Guatemala ha forjado lazos fuertes de amistad con dicha nación y a lo largo de su historia Israel ha contribuido con Guatemala en áreas como la Agricultura, medicina, saneamiento y mejoramiento del Agua, sistemas de riego, y tecnológica, más de tres mil profesionales guatemaltecos han sido capacitados en Israel y durante el conflicto armado fue dicho país quien sirvió como soporte armamentístico al ejército guatemalteco en su lucha contra la guerrilla y la propagación del comunismo.

Desde mi punto de vista Guatemala nunca debió haber retirado su embajada de Jerusalén, ya que desde la creación misma dicha embajada se mantuvo en esa ciudad, el mismo Congreso de los Estados Unidos ha reconocido desde 1996 a Jerusalén (lado oeste) como la capital de Israel y considero que si la mayoría de los estados trasladara su sede a dicho ciudad (en el lado oeste desde luego), sería una forma de presión no solo para Israel sino para la comunidad árabe y especialmente para el pueblo palestino de encontrar una solución pacífica para el reconocimiento del lado este (oriente) como capital de Palestina, no debe verse como una afrenta contra el pueblo palestino sino por el contrario, de la misma forma en que fue reconocido el estado de Israel, creo que la comunidad internacional (LA ONU) debe reconocer a palestina también como un estado soberano e independiente y luego de eso buscar una forma pacífica de dividir la ciudad de Jerusalén como en un origen había sido planteado, solo que esta vez una parte del lado de Israel y otra del lado de Palestina, sin la intervención de las Naciones Unidas.

Me llama poderosamente la atención de la indignación de la comunidad internacional y de algunos medios de prensa nacional e internacional quienes considero juegan una doble moral, porque siempre escuchamos hablar de la reivindicación y la auto determinación de los pueblos, pero a guisa de ejemplo cuando vemos el propio convenio 169 de la OIT, que es el principal instrumento internacional sobre el derecho de los pueblos, vemos que en la actualidad solo 22 estados lo han ratificado en su mayoría países latinoamericanos, ¿Cuántos países europeos han ratificado el convenio 169? ¿A cuántos de esos mismos países no hemos visto rasgándose las vestiduras con la mudanza de la embajada de los Estados Unidos y Guatemala a Jerusalén?. Creo que es una doble moral la que se maneja en el ámbito internacional, donde se la pasan haciendo reclamaciones y recomendaciones a un foro como lo son las Naciones Unidas con mucha tradición de proporcionar largas sesiones de aplausos pero muy pocos resultados tangibles.

La historia de la humanidad siempre estará atada a la historia del pueblo judío, y si no comprendemos los mares de historia, siempre terminaremos decepcionados de las barbaries que contra dicho pueblo se han cometido y casi siempre haciéndonos las mismas preguntas tal como lo plantea Francisco Gil-White en su libro ¨El Colapso de Occidente: El siguiente Holocausto y sus Consecuencias¨. ¿Por qué en la historia ha sido tan importante matar o desconocer a los judíos?, ¿Por qué casi nadie los ha defendido?, ¿Por qué las potencias occidentales no han actuado cuando han tenido tiempo de hacerlo?, ¿Qué significado tienen tales barbaries para el orden mundial?. La respuesta a esas y otros preguntas las encontraremos en la medida que cada quien comprenda los hechos históricos reales y tenga criterio propio.

¡Viva nuestra amistad con Israel!

TEXTO PARA COLUMNISTA
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