El Siglo

Los aportes de pedagogos y filósofos no deben obviarse

Hacer un pacto educativo para valorar  la misión de educar por parte de los elementos del currículo, permitiría formar generaciones con calidad humana.

La preocupación de  la calidad educativa exige hacer una revisión de carácter filosófico-educativo, administrativo, técnico y legal,  La coyuntura actual permite  mencionar algunas reflexiones sobre el cumplimento de los 180 días convenidos  por parte de empleados y empleadores para cumplir la labor docente  en cada ciclo escolar en la misión de educador  que invita a analizar el calendario real, que al contabilizarlos, la sumatoria es de 222 días laborables, que se ven menguado a causa de distintas actividades, como: asuetos más los días no laborados que denominan “Puentes”, Semana Santa, juegos magisteriales, juegos  escolares, evaluaciones, actividades de fin de ciclo, capacitaciones programadas y no programadas para docentes, permisos, asistencias a centros de seguridad social ( IGSS), paros laborales o huelgas y las vacaciones de medio año que se ven reducidos aproximadamente a 156 días de docencia presencial

Si hacemos un análisis de las horas trabajo de docencia presencial para orientar los aprendizajes netos, nos damos cuenta de que verdaderamente la calidad educativa se ve diezmada y queda debiendo, aunque se argumente que la tecnología actual se presta para hacer aprendizajes virtuales, no tiene la misma calidad de entrega cuando el docente y dicente entran en comunicación presencial para hacer el aprendizaje efectivo.

El que hacer educativo obliga a considerar que los contenidos programáticos deben ser abiertos a las innovaciones y rectificaciones en distintos momentos: uno de ellos es transmitir y conservar de la forma más eficaz los elementos culturales reconocidos como válidos e indispensables para la vida de calidad en la sociedad misma.  Otro momento es considerar renovar y corregir continuamente  los contenidos, procedimientos y actitudes de los elementos del currículo apropiándose y hacerlos útiles para afrontar nuevas situaciones sociales, cambios de la naturales y del comportamiento humano;  fundamentos que se dejan ver en las lecciones filosóficas de Marx y Hegel en sus ejercicios de la dialéctica, cuando  invitan hacerlo desde el razonamiento filosófico y el logro de acciones concretas, tomando en cuenta la praxis de sus teorías que debemos emular para salir de esta incertidumbre..

Aspectos que  han sido abordados por la filosofía  en cuando a la reflexión sistemática  sobre los problemas de la cultura humana que no debemos obviar en la coyuntura actual, si tomamos a la filosofía como el amor al saber, además de tener el reto de hacer un esfuerzo intencional de renovar y ampliar el conocimiento que es lo que nos aqueja para mejorar la calidad educativa, como los abordan reiteradamente las lecciones pedagógicas de Paulo Freire en sus distintos escritos, para reinventar la misión del educador en toda sus dimensiones.

Al abordar el tema de la dignificación del magisterio nacional de Guatemala, por esa noble tarea de hacer su trabajo en doble jornada laboral incluyendo el medio día de sábado como horario laboral en el trabajo docente presencial, de verdad que glorifica a tan importantes generadores del conocimiento humano. Una filosofía educativa que se ha quedado estática en varios aspectos que los principios de filosóficos de la educación no han podido dinamizar entre los teóricos de la pedagogía y la filosofía para ejercerla en la praxis.  En donde falta el apoyo al docente para hacer efectiva la teoría implementada y las capacitaciones sobre temas torales del Currículo Nacional Base y la implementación de metodología de vanguardia que mejoren la técnicas didácticas, para que sean implementadas en el aula en el corto plazo y minimizar las flatulencias y obligar a reinventar el sistema educativo para concretar la educación de calidad añorada, cediendo espacios de mejoras salariales, por una parte, pero, cediendo ampliar las horas trabajo de entrega a tan noble misión por otra, para considerar una pacto educativo de beneficio para Guatemala.

Si se quiere un clima de libertad intelectual sin perjuicios con la apertura de lo nuevo y de lo imprevisto. Se hace necesario tomar en cuenta los principios de la dialéctica de Hegel y de Marx, y poner en práctica un proceso constante y continuo para llegar a nuevos conocimientos, partiendo de la tesis, para luego, ser discutido en una antítesis que lleve  para construir nuevos conocimientos pedagógicos y filosóficos, implementando técnicas, métodos, teorías, estrategias para satisfacer las demandas didácticas y pedagógicas que la sociedad exige, planteando nuevos aportes mediante la síntesis, con la finalidad de buscar una respuesta certera al tema de debate. Vale la pena poner en práctica la erística para terminar con éxito un pacto educativo que vaya con la finalidad de buscar la eficiencia y eficacia de la calidad educativa que se pretende.

Sandra Hernandez | Siglo.21
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