El Siglo

Muchá, el lago de Amatitlán se muere en nuestras narices, reaccionemos

Desde que tengo uso de razón, eso hace ya bastantes años, siempre escuche sobre la agonía del lago de Amatitlán, es un tema recurrente año tras año y lo único que sabemos es que en un futuro no muy lejano solo quedara un pantano, algunos dicen que ocurrirá en 30 años, algunos otros apuestan por más u otros por menos tiempo.

Quizá por ello las imágenes que han circulado en los últimos días en distintos medios sobre el estado del lago  luego de las primeras lluvias de mayo, han pasado desapercibidas en una sociedad que se conformó en ver como muere el lago, pues esto ya no es nuevo, es tema viejo de año tras año, una sociedad que vive en el día con día, que hoy está más interesada en hacer sus tanes de analista geopolítico entre el “nongratismo” de dos embajadores y el traslado de lugar de la embajada de Guatemala en Israel.

No digo que lo anterior no sea importante, en lo personal no tengo opinión documentada al respecto, sin embargo muchá, el lago de Amatitlán está a tan solo 28 Kilómetros de la ciudad, quien no tiene una historia que contar de este lugar, es el quinto cuerpo de agua en el país y lo estamos dejando morir de esta manera,  reaccionemos.

El lago, forma parte  del Río María Linda que a su vez pertenece al grupo de cuencas hidrográficas de la vertiente del pacifico.  La cuenca del lago de Amatitlán está conformada por catorce municipios, algunos del Departamento de Guatemala y otros de Sacatepéquez,

Sin embargo siete de estos municipios tienen influencia directa en el Lago siendo estos, Villa Nueva, Villa Canales, Santa Catarina Pínula, San Miguel Petapa, Mixco, Amatitlán y Guatemala en lo que corresponde a las zonas 11, 12, 13 y 21.

De acuerdo a diversos estudios realizados por la Autoridad para el Manejo Sustentable del lago de Amatitlán, AMSA; anualmente este cuerpo de agua es contaminado por más de dos millones de libras de basura, más toneladas de sedimentos provenientes de las aguas residuales arrastradas por el río Villalobos, el río platanitos, entro otros.

Las aguas superficiales que ingresan al lago se constituyen en un 86% de tipo residual y un 14% provenientes de aguas industriales, en la mayoría de los casos sin ningún tipo de tratamiento por lo cual el lago se convierte en un depósito de residuos y desechos de todo tipo.

Las aguas residuales llevan grasas, detergentes, materia orgánica y otros residuos,  lo que constituyen el  86 por ciento del líquido superficial que ingresa, mientras que las aguas industriales el resto 14%.

Desde su fundación se estima que AMSA ha recibido más de Q 500 millones de presupuesto para funcionamiento y préstamos con el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, sin embargo los resultados han sido mínimos.   Es más que obvio que por más inversión que se realice en limpiar y oxigenar el cuerpo de agua, si los alcaldes de los  municipios aledaños,  conjuntamente con las autoridades centrales no hacen las inversiones necesarias es inviable cualquier esfuerzo.

Aunque recientemente han sido habilitadas tres plantas de tratamiento y una laguna de retención de desechos sólidos, es aún insuficiente para el volumen de agua contaminada que diariamente ingresa al lago.  Las autoridades deben endurecer las medidas a inmobiliarias, agroindustrias y fábricas,  incluso con llegar al cierre de las mismas, cuando estas no traten adecuadamente las aguas utilizadas en sus diversos procesos, pues no se vale que mientras por un lado se toman algunas acciones para rescatar el lago, otros no quieran sacrificar algo de la ganancia  a costa de seguir matando nuestro lago de Amatitlán.

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