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El plan alianza para la prosperidad

¿Un proyecto de beneficio común o un proyecto de la élite económica?

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El 5 de agosto de 1961 en Punta del Este «Uruguay», fue inaugurada la reunión del Consejo Interamericano Económico y Social, también llamada Conferencia de Punta del Este. En dicha reunión habían delegados de todos los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), también estaba Cuba quien iba representada por Ernesto “El Che” Guevara; de esa forma, el entonces presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy daba inicio a un programa mucho más grande denominado Alianza para el Progreso, por medio del cual Estados Unidos se comprometía a prestar ayuda militar, económica, política y social a todos los países de América Latina, en otras palabras lo que dicho programa buscaba era entre comillas ¨Mejorar la vida de todos los habitantes del continente¨, Cuba se opuso a firmar la carta de redacción final ya que según alegaba, lo que realmente se buscaba era contrarrestar la influencia de la revolución y el socialismo, y apoyar medidas más reformistas planteándose entre los objetivos el establecimiento de gobiernos democráticos, reforma agraria, planificación económica, etcétera. El plan duró de 1961 a 1970 con una inversión de 20 mil millones de dólares, y a partir de la muerte de Kennedy sus sucesores no le dieron continuidad.

Casi 50 años han pasado ya, desde aquel ambicioso plan, y durante ese tiempo a la fecha se han promocionado y apoyado otros programas similares con miras a reducir la pobreza, el desempleo y la desigualdad en toda América Latina, programas tales como exportaciones no tradicionales, maquila; ajuste presupuestario, procesos de privatización, industria extractiva, competitividad etc. Sin embargo para nuestra desgracia gran parte de Latinoamérica continúa hundida en grandes problemas coyunturales y estructurales como la pobreza, el analfabetismo, la desigualdad, la corrupción, narcotráfico, violencia común, Pandillas, emigración y muchos otros.

Hoy por hoy la revolución y el socialismo ya no son la preocupación más grande de los Estados Unidos, pero si existen otros temas como el terrorismo y la inmigración ilegal, al grado que el mismo Presidente Donald Trump ha llegado a calificar a los inmigrantes como una amenaza para la soberanía y la seguridad de los Estados Unidos, “Es una desgracia”, aseveró el líder estadounidense.

La migración ilegal es una realidad de la cual Estados Unidos está muy consiente. Durante el año 2014, aumentó la emigración de menores no acompañados a los USA, esa migración desato una crisis que fue el detonante para la búsqueda de una respuesta inmediata a la solución del problema y la búsqueda de medidas que permitan a nuestros nacionales encontrar un desarrollo integral en sus propios países. Se prevé que para el 2040, la comunidad Hispana en Estados Unidos sobrepase la mayoría de americanos y es allí donde existe la posibilidad de perder el control político ya que en un país democrático las decisiones políticas importantes las toman las mayorías, o al menos es lo que se espera.

EL PLAN: La propuesta del Plan Alianza Para la Prosperidad Del Triángulo Norte no es un plan elaborado por Estados Unidos como muchos creen, al menos ¨No sobre la mesa¨. Fue a finales del año 2014 que los mandatarios de Guatemala, El Salvador y Honduras que conforman lo que se le ha llamado ¨El Triángulo Norte de Centroamérica¨, elaboraron el documento; en dicho plan los gobiernos relacionados presentan las estratégicas de acción que se supone puedan ser una respuesta para contener la masiva migración de indocumentados a Estados Unidos.

Los gobiernos del Triángulo Norte solicitaron el apoyo de los Estados Unidos, del Banco Interamericano de Desarrollo y del Banco Mundial, el plan comprende una inversión de aproximadamente US$1 mil millones de dólares a partir del año 2016, por un plazo de 5 años, dicha inversión sería para los tres países y el gobierno de los Estados Unidos únicamente aportará aproximadamente el 20% de esa inversión, el resto deberá ser puesta por los gobiernos de Triángulo Norte, inversiones privadas, y préstamos al BID y al Banco Mundial; en otras palabras y por historia ya sabemos que ese 80% será deuda para nuestros pueblos.

En Guatemala la inversión del Plan Alianza para la prosperidad se ha enfocado inicialmente en 51 municipios elegidos según el Gobierno por su alta concentración de pobreza y desempleo, dichos municipios están ubicados en 6 regiones distintas (ninguno en el departamento de Izabal), lugar donde reside quien escribe estas líneas, sin embargo es preocupante analizar que para el caso de Guatemala es la Fundación para el Desarrollo (FUNDESA), el eje central del desarrollo de dicho programa (plan), y a su vez es dicha fundación quien engloba el núcleo empresarial guatemalteco quien por años es bien sabido únicamente ha velado por sus intereses particulares.

No quiero ser pesimista en lo que respecta a programas de este tipo y espero que realmente podamos reducir los niveles de pobreza, desempleo y marginación de nuestros pueblos y que cada vez sean más municipios quienes se sumen a este proyecto, en otras palabras los gobiernos municipales deberán estar a la expectativa de dicho plan y buscar beneficios para sus respectivos pueblos, ¨si quieren desarrollo deberán subirse a ese barco¨, o buscar otros programas similares. No me resta más que desear con todas mis fuerzas que esta vez sea diferente porque ¨Guatemala y Centro América velen la pena¨, y a pesar de los fracasos en el pasado y los entes involucrados como el BID, el Banco Mundial y la élite económica del país, el proyecto si puede ser viable si se le añade a dicho plan el tema de la ¨supervisión, transparencia y rendición de cuentas¨, y que toda Centro América puede librarse de una vez por todas de ese mal llamado ¨corrupción¨ que día con día ahoga nuestra ya desnutrida democracia.

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