El Siglo

Presunción de inocencia y medios de comunicación

Es bastante común en nuestro país que, en los medios de comunicación, tanto escritos como televisivos, se presente a personas que están acusadas de haber cometido algún delito. Recuerden ustedes las portadas de los periódicos cuando capturan a algún funcionario público acusado de corrupción o a algún pandillero que ha sido acusado de distintas barbaries.

Dicho fenómeno resulta interesante a la luz de lo preceptuado por el artículo 13 constitucional, el cual, en su segundo párrafo indica que: “las  autoridades policiales no podrán presentar de oficio, ante los medios de comunicación social, a ninguna persona que previamente no haya sido indagada por tribunal competente”.

Y a la luz de aquellos hechos y ese artículo constitucional, resulta de suyo interesante la sentencia de la Corte de Constitucionalidad de fecha 27 de mayo de 1997 (expediente 1281-96) en la cual la Corte conoció un amparo que Baudilio Ávila presentó contra el Ministro de Gobernación, alegando
que este último publicó en tres diarios de comunicación escritos su fotografía y su nombre, indicando que se encuentra detenido por el delito de secuestro.

Cuando el caso llegó a la Corte de Constitucionalidad esta hizo un interesante análisis donde determina que el Ministro de Gobernación violó los derechos constitucionales del señor Baudilio Ávila, sino que también explica la relación que existe entre el segundo párrafo del artículo constitucional 13 y el principio de presunción de inocencia contemplado en el artículo 14 de la Constitución Política. Agregó que el objetivo del primero de dichos artículos es proteger, no solo el derecho a la honra y a la dignidad, sino que también el derecho a la seguridad, y ante todo, el derecho a la intimidad de aquel individuo que se ve sometido a persecución penal por parte del Estado. Sobre esto último, recordó la Corte que la Convención Americana sobre Derechos Humanos prescribe como derecho de la persona el respeto de su honra y el reconocimiento de su dignidad, y que nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, ni objeto de ataques ilegales a su honra o reputación.

Esta sentencia nos permite apreciar que la actividad de los medios de comunicación siempre está limitada por el derecho que tienen las personas, no solo a la presunción de inocencia, sino que también por el derecho a la honra, a la vida privada o intimidad y a la dignidad. Me llamó mucho la
atención el caso, no solo por lo anteriormente dicho, sino también porque me parece que esta fue una de las primeras ocasiones donde se aplicó como norma primaria la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

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