El Siglo

Grave travesía de las madres solteras

Este jueves 10 de mayo celebraremos con mucha alegría el Día de la Madre.  Seguramente será igual que otros años, con mucho caos vehicular, restaurantes y centros comerciales abarrotados por miles de personas en busca de regalos o un lugar para festejar junto a ese ser querido, que es nuestro primer referente de amor, entrega, amistad, generosidad, entre otras cosas.

Sin embargo, esta fecha es propicia para visibilizar el problema que atraviesan las madres solteras, que mucho se deriva de la actitud de muchos hombres que no asumen una paternidad responsable.

Madres solteras que han tenido que salir adelante con sus hijos, desempeñando doble rol de madres y padres, tras el abandono de hombres irresponsables, debiendo enfrentar solas la responsabilidad de un hijo a quien le deben brindar el “pan diario”, así como cuidar, querer y proteger.

Esa gran responsabilidad, la deben enfrentar con una serie de marginaciones y restricciones por dar a luz a un hijo sin padre, pues la sociedad, aún en la época actual, sigue aceptando y cobijando con mayor frecuencia a esa mujer y a sus hijos, cuando los mismos nacen dentro de una familia tradicional y continúa castigando drásticamente a aquellas que rompen ese esquema, esta actitud se profundiza especialmente en el área rural.

Lamentablemente estas madres solteras, sufren una doble exclusión: por el simple hecho de ser mujer y por “haber tenido un hijo fuera del cauce establecido, se enfrentan a un futuro desolador, plagado de marginaciones y restricciones tendentes a impedir un auténtico desarrollo en todas las facetas de la vida personal y relación humana que afecta a la madre y al hijo”.

El problema de la paternidad irresponsable y el crecimiento de casos de madres solteras, no es problema aislado en nuestro país, sino que es el de la mayoría de madres. El Instituto Nacional de Estadística, en su informe “República de Guatemala: Estadísticas Vitales Primer trimestre 2014”, revela que la “distribución de nacimientos registrados por estado civil de la madre, se encuentra que la mayor proporción corresponde a madres solteras, con 57.2% del total de los nacimientos” esto frente al 42.5 de madres casadas.

Actualmente florecen movimientos de empoderamiento de la mujer, que están permitiendo que en el siglo 21, éste tipo de paradigmas desaparezcan, y que consienten que las mujeres se fortalezcan y prescindan de la presencia de un “hombre proveedor” y tomen la batuta para hacerle frente y responsablemente a esa obligación de ser madres solteras, desempeñando conscientemente ese doble rol de madres y padres.

Sin embargo, esa actitud de empoderamiento no se ve en todos los casos, o aunque se tenga el deseo de salir avante con los hijos, muchas madres solteras, deben retar una serie de obstáculos, pues no logran obtener y mantener un empleo para que provean a sus hijos lo básico, lo que ocasiona fragilidad y vulnerabilidad en el hogar, ya que muchos de estos hijos, se ven tentados a usar drogas o unirse a grupos delictivos en sustitución de lo que aspiraban en familia.

No podemos negar que en hogares donde la mujer es la única proveedora, frecuentemente se carece de tranquilidad económica.  A las madres solteras, se les dificulta satisfacer todas las necesidades de sus hijos, y esa falta de provisión integral de las necesidades básicas, sólo ahonda un problema de subdesarrollo en la familia, lo que finalmente repercute en la sociedad guatemalteca, porque genera violencia al acrecentar el fenómeno criminal, por la pérdida de oportunidades derivado del modelo de familia.

Por eso el Estado también debe jugar un papel preponderante ante este fenómeno que está ocurriendo en Guatemala.  Ante la grave travesía de las madres solteras, debe tomar las medidas necesarias para que a las madres solteras se les otorgue la oportunidad de obtener un trabajo bien remunerado, velar porque se les proporcione servicios sociales de calidad a sus hijos, entre ellos, asegurarle el servicio de guardería para la protección de sus descendencias durante la jornada laboral.

En la actualidad el concepto de familia está evolucionando, por lo que hay indicios que no es lo mismo ser madre soltera hoy como lo era en el pasado, sin embargo este modelo de familia aún se encuentra en condiciones de vulnerabilidad, por lo que es necesario que el Estado sea solidario con estas mujeres guerreras que han enfrentado con la frente en alto toda estigmatización de la sociedad y tienen la férrea convicción de luchar  por sus hijos y el deseo de proveerles todo lo necesario para su sustento, no obstante, debe además tomar medidas en el plano educativo, trabajando para promover que se asuma una paternidad responsable.

Así que, en este Día de la Madre me solidarizo con este tema, con la mayoría de madres solteras que desempeñan un doble papel y el que admite visibilizar el problema que a diario desafían. Pero, también aprovecho la oportunidad para desear feliz Día de la Madre a todas las madrecitas independientemente de su condición, y que son ejemplo de lucha, amor y esperanza.

.
.