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Construyendo nuestro futuro

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En medio de un mar de incertidumbre, de negatividad y de malas noticias que nos abruman cotidianamente, hay personas que sí están trabajando por el futuro de Guatemala de manera efectiva y en un desprendido y generoso esfuerzo, tan sólo por vocación y porque están conscientes del empuje adicional que nuestro país requiere en este momento.

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Caminar una milla extra, como lo leí hace poco, es un esfuerzo que pocos están dispuestos a realizar. Es fácil hablar, pero ese camino usualmente está vacío porque el “hacer” requiere compromiso, valor, confianza, liderazgo, fe, dedicación e inteligencia, además de nobleza y grandeza de espíritu.

Son personas que no actúan por el ánimo de lucro del que lamentablemente nos hemos vueltos esclavos, dada la escalada de precios en bienes y servicios; estoy refiriéndome a aquellos que, en el tema de la educación superior en Guatemala, al cual me referí el domingo pasado, se han propuesto la noble y necesaria tarea de trabajar por la visión de transformar a Guatemala a través de la educación.

Hoy, quiero hacer una mención a las universidades privadas, quienes como ya lo compartimos, tienen en sus manos la formación profesional y técnica de todos aquellos quienes aún tienen confianza en el futuro propio y de nuestro país.

Especialmente, me referiré al esfuerzo mayúsculo, inteligente y bien intencionado que, de forma desprendida y por amor a Guatemala, con confianza en la oportunidad que significa formar a la juventud, está realizando la Universidad San Pablo de Guatemala.

A 12 años de su fundación, con la misión de contribuir al progreso de Guatemala, se comprometió en la formación profesional de alta calidad, con el más alto nivel de integridad, pero también, se hizo consciente de la situación que atraviesa nuestro país, la cual ha sido adversa para millones de familias, que ha hecho cada vez más difícil el acceso a la educación superior de los jóvenes.

Conscientes de la necesidad de cambio y de la viabilidad a través de educar a las generaciones que pueden realizarlo, la USPG se propuso otorgar las “becas con propósito” mayormente a jóvenes con educación media, pero cuyas posibilidades financieras estén limitadas por cualquier motivo para continuar estudios superiores de licenciaturas en cinco facultades, con alto nivel de competitividad.

En 2017, las autoridades de USPG de propusieron hacer genuinamente accesible la oportunidad de estudiar, al mismo tiempo que realizan un llamado para el servicio (lo cual es parte de su visión), para que los beneficiarios paguen su porcentaje de beca con trabajo comunitario, o bien, con sus propios talentos, en los distintos programas sociales que desarrolla a través de sus propios ministerios de servicio.

En 2018, se otorgaron las primeras 350 becas de estudio en varias ramas de ciencia y técnicas, con altos porcentajes de ayuda (hasta el 75% de la cuota mensual y matrícula).  ¡350 becas han sido 350 vidas cambiadas para siempre! Cada una, llevará consigo un efecto multiplicador de alto impacto en la sociedad.

Dichosamente, en nuestra familia, en la que amamos el estudio y creemos en él como digno medio de superación, nos fue otorgada una de estas becas para la menor de mis hijas, a quien le cerraron otras oportunidades de ser becada en otra institución -aun cumpliendo todos los requisitos- y había quedado en franca decepción después de un tortuoso y burocrático proceso que, finalmente, le fue denegado.

La USPG, a través de su comité de fiduciarios, de sus propios ministerios de servicio incluyendo la Iglesia y el Colegio El Shaddai, la emisora de radio Stereo Visión y su propia Fundación, han unido esfuerzos en una heroica tarea de ofrecer la educación a jóvenes que, de otra manera, habrían pasado a engrosar las filas del desempleo y a perder la oportunidad de aprovechar el tiempo de su vida para la temprana siembra.

Más allá de abrir las puertas del saber, han tendido un puente hacia el futuro, que augura un cambio gradual pero contundente para Guatemala.  Proyectos magnánimos como éste, nos devuelven la esperanza de que el “bien” sí paga.  Ojalá más personas pudieran imitar en diversas formas este ejemplo de amor y servicio a la patria.  Infinitas gracias por este esfuerzo que, sin duda, se hará notar en poco tiempo.

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