El Siglo

¡Iván se queda! Pero sin pisto

El día sábado recién pasado, se llevó a cabo una pacífica y multitudinaria manifestación frente a las instalaciones que ocupa la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, con el objeto de exigir la inmediata expulsión del comisionado Iván Velásquez Gómez del país, debido a las múltiples acciones ilegales promovidas en contra de la soberanía nacional, así como, por las continuas violaciones a los derechos humanos de cientos de guatemaltecos ilegalmente perseguidos o encarcelados sin evidencia alguna.

El rechazo a las gestiones ilegales del colombiano fue unánime, pues, en más de una oportunidad los manifestantes recordamos los múltiples intentos de golpe de estado que este sucio personaje ha llevado a cabo, con el objeto de defenestrar al presidente constitucionalmente electo por la mayoría de los guatemaltecos, para imponer en su lugar, a uno de esos que conforman el pacto de terroristas.

Recordamos además, cada uno de los fracasos que han rodeado a este fallido experimento de la ONU, tales como: la operación Pavo Real, el caso de los hermanos Valdés Paiz, la fallida investigación en la muerte del periodista Hugo Arce, el vil asesinato del licenciado Pável Centeno en manos de la CICIG, la golpiza que le propiciaron al joven Zimeri; la retención ilegal y perpetua de Max Quirin, Flavio Montenegro, la familia Bitkov, Byron y Luis Lima, Moisés Galindo, entre otros miles de guatemaltecos que hoy se encuentran recluidos en prisión preventiva-definitiva, en total violación a sus elementales derechos constitucionales y procesales de presunción de inocencia, debido proceso y derecho de defensa.

Durante esta fiesta cívica, se exigió también la inmediata expulsión del colombiano César Rincón, el estólido delegado de la CICIG, que de forma irresponsable e ilegal en una audiencia judicial indicó, que el mandato de esa cochina comisión está por encima de nuestra Carga Magna, olvidando este huisache extranjero primero, que el mamarracho que le da vida a la CICIG no es un tratado de derechos humanos; y segundo, que nuestra Constitución prevalece sobre cualquier ley o tratado internacional, aún en materia de derechos humanos, tal y como lo ordenan los artículos 44, 175 y 204 del pacto supremo.

A la manifestación llegaron además varios delegados de la nefasta Procuraduría de los Derechos Humanos, así como un par de extranjeros azurumbados de la Organización de las Naciones Unidas, quienes con cámara en mano, procedieron a fotografiar a varios manifestantes, seguramente para con posterioridad entregar las imágenes captadas al non grato, lo cual nos tiene sin cuidado, pues con ese mismo valor continuaremos manifestamos por todas los medios legales, nuestro completo repudio a que ese engendro y quien lo dirige continúen socavando la institucionalidad del país.

Ya para finalizar la concurrida manifestación ciudadana, empezó a circular en las redes sociales, la sorprendente y maravillosa noticia de que el senador Marco Rubio solicitó congelar la cantidad de seis millones de dólares de los Estados Unidos de América, destinados a la CICIG, hasta que no se esclarezca de forma legal, el caso de la familia rusa torturada en Guatemala por este flamante apéndice de la Organización de las Naciones Unidas.

La noticia de seguro cayó como balde de agua fría al narco-guerrillero Velásquez Gómez, quien sabe perfectamente que luego de este anuncio, otros países más se sumarán al pedido de suspensión de fondos, y todos seremos testigos de cómo este mañoso mercenario, ante el riesgo de perder la mina de oro que hoy lo cobija, terminará huyendo de forma cobarde del país, seguramente para refugiarse en otra dependencia de la corrupta ONU, que le permita continuar ordeñando los millones que devengó por dirigir la CICIG. Vaya convicción de justicia la de este mequetrefe.

El fin está cerca y junto con el, la rendición de cuentas en materia judicial penal de todos aquellos jueces, fiscales, magistrados de la Corte de Constitucionalidad y delegados de la Procuraduría de los Derechos Humanos, que se prestaron al sucio juego de manipular la justicia en perjuicio del estado de Guatemala y de cientos de ciudadanos ilegalmente procesados.

.
.