El Siglo

La muerte de un Guerrerista

ALVARO ARZÚ HA DEJADO UN VACÍO DE LIDERAZGO Y PODER

El viernes 27 de abril de este año -2018- aproximadamente a las cinco y media de la tarde, muere mientras jugaba al golf en el campo San Isidro, el alcalde capitalino Alvaro Arzú; la razón de su muerte fue provocada por un infarto fulminante.

La noticia fue difundida inmediatamente a través de los medios de comunicación y redes sociales, y en lo personal, al principio creí que se trataba de una broma o en su momento esperé que solo fuera especulación y que el Alcalde Arzú lograra recuperarse de tal infarto; para mi decepción, esta vez sí fue fatal; y digo ¨esta vez¨ porque en su recién publicado libro titulado ¨Arzú. Y el tiempo se me fue¨, podemos encontrar que en varias ocasiones éste personaje se le escapó a la muerte, según su libro… Una vez por error un guardaespaldas disparó su escopeta y los perdigones le hirieron una pierna; en otra ocasión, cuando era director del Inguat en 1980, la guerrilla hizo explotar una bomba debajo de su despacho aproximadamente a las 20:30 horas, ya que se sabía que el señor Arzú trabajaba hasta tarde; y en otra ocasión en el año 2004 Alvaro Arzú percibió una mancha negra en el hombro, a lo cual no le prestó mucha atención y resultó ser cáncer de piel, un melanoma grado cuatro que resulta ser el más crítico.

Quizá la vez que más cerca estuvo de la muerte fue en el año 2004, cuando en la séptima avenida de la zona 9, al esperar el cambio de un semáforo, escuchó algunos disparos detrás de su vehículo, resulto que eran unos asaltantes que habían atacado a una persona, y que luego fueron contra el guardaespaldas de Arzú, quien lo custodiaba en motocicleta quizá para robarle el vehículo, al percatarse del asunto el guardaespaldas reaccionó y les tiró la moto para cubrirse detrás de un rótulo de publicidad, uno de los asaltantes se acercó disparando hacia el guardia pero no logró impactar; al ver esto Arzú tomo una escuadra que él cargaba con el objeto de defender a su protector, uno de los asaltantes vio a Arzú con el arma, y quizá por el nerviosismo, al Alcalde se le cayó su arma, fue en ese momento cuando el asaltante le disparó a dos metros de distancia, pero por alguna razón el ladrón no pudo percutar el arma, por lo que los asaltantes optaron por darse a la fuga al percatarse que el guardaespaldas y Arzú ya se estaban reponiendo.

Alvaro Arzú se autodenominaba ¨Guerrerista¨, así lo podemos apreciar por ejemplo en el discurso que pronunció en el Foro Esquipulas 2016, cuando fue invitado por Vinicio Cerezo para hablar de cómo fue que se logró la paz, acuerdos que desde mi punto de vista, fueron sus logros más grandes «los acuerdos de paz», aunque no por ello se debe restar méritos a sus predecesores quienes ya habían encaminado el proceso, pero fue él quien lo terminó y con ello abrió una nueva ¨etapa de post guerra¨ para Guatemala, que culminó con un conflicto armado que duró más de treinta y seis años, ello permitió que Guatemala nuevamente se mostrara ante el mundo como un país apto para el turismo, las inversiones, y la generación de empleo.

El liderazgo político del Alcalde Arzú fue incuestionable, desde su paso por el Inguat, la Presidencia de la República y el palacio de la loba como se le conoce a la Municipalidad de Guatemala, la que por cierto transformó en una de las ciudades más modernas, limpias y ordenadas de desde México hasta Colombia. Alvaro Arzú siempre demostró capacidad, tenacidad, ética y mucha sabiduría en los proyectos en los que se involucraba y eso le ganó el cariño de muchas personas lo cual se pudo percibir en sus honras fúnebres; pero también su carácter templado y su manera muy directa de expresar sus ideas y pensamientos le ganó enemigos en la política y en algunos medios de prensa, en sus propias palabras solía decir que ¨una democracia plena en nuestro medio no funciona¨, ya que las condiciones reales en las que Guatemala actualmente se encuentra no lo permiten, y que necesitamos liderazgos que dirijan el rumbo de Guatemala.

Con la muerte de Alvaro Arzú se produce un gran vacío en ese tipo de liderazgo y en el tablero político guatemalteco se quiebra el equilibro que hasta ahora él había mantenido gracias a ese liderazgo nato que a sus 72 años parecía dominar a cabalidad, sus detractores siempre le reclamarán las privatizaciones que se realizaron durante su gobierno, pero nunca dirán que tales privatizaciones fueron realizadas con apoyo de USAID, la agencia de cooperación estadounidense y que dentro del marco de los acuerdos de paz, se aceptaron préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial, los cuales fueron impulsados por estos entes financieros con la excusa de la «reforma del Estado», una excusa que hasta la fecha se sigue utilizando para endeudar cada vez más a Guatemala.

El líder político más importante que Guatemala ha tenido en los últimos 40 años ha muerto, y tras de sí, con sus errores y virtudes deja un legado invaluable que solo la historia podrá juzgar.

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